la guerra provocó divisiones internas

Javier Clemente tendrá que ejercer de ‘Casco Azul’ en la selección de Libia

La guerra dejó la selección de Libia tocada, con luchas internas entre los partidarios de Gadafi y los insurgentes. Clemente deberá ejercer de pacificador

Foto: Javier Clemente, durante su presentación como seleccionador de Libia
Javier Clemente, durante su presentación como seleccionador de Libia

Siempre ha soportado sobre sus espaldas cualquier carga pesada y a estas alturas no va a cambiar. Javier Clemente puede con todo y lo demuestra al aceptar el cargo de seleccionador de Libia. Un país devastado por la guerra y con una selección dividida por cuestiones políticas. El primer trabajo del técnico de Barakaldo será pacificar un equipo en el que unos añoran a Gadafi y otros que desde el primer momento se alinearon contra el dictador. Clemente tendrá que ejercer de ‘Casco Azul’ para este nuevo reto que se le ha presentado en su vida…

El ‘pacificador’ Clemente ha firmado dos años de contrato y su primera misión será que la convivencia en la selección sea la adecuada. La guerra civil abrió importantes brechas entre los jugadores; algunos de ellos, incluso, tomaron las armas y lucharon como otros muchos ciudadanos libios. Unos para defender a Gadafi; otros para tratar de derrocar el régimen.

El 17 de febrero de 2011 se produjo un levantamiento popular en muchas ciudades de Libia. En aquel momento, la liga de fútbol quedó suspendida. Aquella revuelta popular pasó a convertirse en armada. La guerra civil era un hecho. Algunos futbolistas defendieron sus ideas con armas en la mano, convirtiéndose la selección en un equipo totalmente roto. Las fricciones en el terreno de juego, deportivas al fin y al cabo, dieron paso a una ‘guerra’ interna en la selección. Y Clemente será la persona que tendrá que hacer todo lo posible para apagar los rescoldos del pasado.

Las primeras manifestaciones en contra del régimen surgieron en Bengasi, la segunda ciudad más importante de Libia tras Trípoli, la capital del país. Durante los nueve meses que duró la guerra, entre febrero y octubre de 2011, esta ciudad fue el centro de operaciones del bando rebelde; una vez finalizada la guerra se trasladaron a Trípoli. Varios integrantes del Al Hilal, el equipo de la ciudad, se alinearon con la revolución, lo que provocó que el régimen de Gadafi actuara contra ellos de inmediato. Muchos se dedicaron a  trabajar en la reconstrucción de infraestructuras dañadas por la guerra; otros, directamente, se cambiaron la camiseta por el uniforme de ‘soldado’. Algunos fueron detenidos y hasta torturados, algo que denunciaron en su momento.

Rusia 2018

Mientras, otros jugadores de la selección luchaban para defender al dictador libio. En aquellos momentos, la selección quedaba tocada de muerte. Sin opción de competir, lo peor es que en el interior del combinado nacional libio se germinaba una guerra paralela entre sus integrantes. Han pasado ya dos años desde que la guerra terminara, pero aún hay heridas abiertas entre las dos facciones. Y deben ser cerradas de inmediato, algo en lo que Javi tendrá mucho que ver…

El primer reto puramente deportivo que tiene ante sí Javier Clemente es el Campeonato Africano de Naciones, que se celebrará a principios del próximo año en Sudáfrica. Libia era el país elegido para organizar esta competición, pero la guerra lo impidió. Ghana, Etiopía y el Congo pondrán a prueba a la nueva selección de Libia. Un equipo que tiene bandera nueva, himno nuevo e indumentaria nueva…

Será en este certamen en el que Javi tenga que poner a prueba toda su pericia, pues para esta cita la convocatoria no es libre. En su tercera edición, sólo pueden participar jugadores que estén desarrollando su carrera en el momento que se juega el torneo en el campeonato doméstico de su país de origen. Por fortuna, la  FIFA levantó hace unos meses la sanción que impedía a Libia a albergar partidos de fútbol. No obstante, hay que subrayar que las medidas de seguridad aún son precarias en diferentes puntos del país.

La liga de Libia ha estado paralizada desde la guerra. Los clubes de fútbol han disputado partidos amistosos entre ellos, y en alguna oportunidad algún club se ha desplazado a algún país cercano para jugar partidos no oficiales. Clemente tendrá que visionar un buen número de vídeos para conocer a unos jugadores totalmente desconocidos para él. Su primera impresión ha sido positiva, pues durante su presentación como nuevo seleccionador nacional manifestó que "el nivel del fútbol libio es bueno y alentador. Vamos a formar un grupo de jugadores veteranos y algunos jóvenes, y vamos a establecer un programa de trabajo para preparar los próximos partidos continentales".

Clemente ha firmado un contrato de dos años, en los que tendrá que poner en pie un equipo destrozado por la guerra. Eso sí, el presidente de la Federación Libia de Fútbol, Anwar al Tishani, dejó claro que "si las cosas van bien", el contrato del entrenador vasco podría ser prorrogado. Libia nunca ha disputado un Mundial, pero Javi tiene en sus manos empezar a construir una selección que ya sueña con el Mundial de Rusia de 2018.

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