La UEFA defiende el veto a la bandera arcoíris en Múnich pero incluye los colores en su logo
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"No es un símbolo político"

La UEFA defiende el veto a la bandera arcoíris en Múnich pero incluye los colores en su logo

La institución que organiza la Eurocopa rechaza el uso partidista de los colores de la bandera LGTB e insiste en su "compromiso con una sociedad más diversa e inclusiva"

placeholder Foto: El Allianz Arena, con iluminación de la bandera arcoíris en enero de 2021. (EFE)
El Allianz Arena, con iluminación de la bandera arcoíris en enero de 2021. (EFE)

Tras una agitada jornada centrada en la polémica sobre la iluminación, usando los colores de la bandera arcoíris, en el estadio Allianz Arena de Múnich, la UEFA ha defendido este miércoles su decisión de vetar el uso de estos colores en el campo de fútbol en plena Eurocopa, si bien lo ha hecho desde una cuenta oficial con los mismos colores incluidos en su logo. El Ayuntamiento de Múnich había solicitado a la institución que organiza la Euro la posibilidad de iluminar el estadio con estos colores durante el partido de la tercera jornada de la fase de grupos entre Alemania y Hungría, pero la UEFA rechazó esta propuesta, al considerarla "motivada por una decisión política".

"Hoy, la UEFA está orgullosa de vestir los colores de la bandera arcoíris. Se trata de un símbolo que encarna nuestros valores principales, promoviendo todo en lo que creemos: una sociedad más justa e igualitaria, tolerancia para todas las personas, independientemente de su pasado, de sus creencias o de su género", ha escrito la institución en un comunicado publicado este mismo miércoles. La organizadora de la Euro considera que algunas personas han malinterpretado la decisión de la UEFA de no encender las luces arcoíris en el Allianz, considerándola "una decisión política". "Pero, por el contrario, la petición en sí misma fue política, relacionada con la presencia de la selección de fútbol húngara en el estadio para el partido de esta tarde ante Alemania", ha señalado.

Para la UEFA, continúa el comunicado, "la bandera arcoíris no es un símbolo político, sino un signo de nuestro firme compromiso con una sociedad más diversa e inclusiva", ha concluido la Unión de Federaciones. La postura de seguir sin permitir el uso de la iluminación de la bandera en el partido, pero haciendo uso de los mismos colores de la bandera en sus perfiles institucionales no ha pasado desapercibida, no solo entre los aficionados a este deporte, sino entre numerosos activistas que recuerdan que la bandera sí es un símbolo político. Lo cierto es que el origen de la bandera arcoíris (y su uso en la actualidad) es tremendamente político: su creador, Gilbert Baker, la diseñó en pleno movimiento por los derechos del colectivo.

Aun reconociendo su significado político, la Unión Europea no comprende la decisión de la UEFA. El vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinás, ha asegurado que no se le ocurre ninguna "excusa razonable" para que la institución del fútbol europeo rechace la intención de la ciudad anfitriona del Alemania-Hungría de mostrar los colores de la bandera. "Me resulta muy difícil entender qué está tratando de hacer la UEFA, yendo en contra de esta iniciativa del Ayuntamiento de Múnich", ha señalado durante una rueda de prensa previa al partido. "Francamente, no encuentro ninguna excusa razonable para ello". "[La UEFA] ha apoyado muchas buenas causas, se han hecho campañas contra el racismo... Y de repente hacen de esto un problema", ha añadido.

Contra las leyes anti-LGTB en Hungría

La decisión del alcalde de Múnich, Dieter Reiter, de presentar esta iniciativa era, además, protestar contra una ley aprobada recientemente en Hungría que prohíbe, entre otras cosas, hablar sobre homosexualidad en programas escolares. El presidente húngaro, Víktor Orbán, lleva desde que accedió al cargo aprobando normas y tomando decisiones con el claro fin de denostar y acabar con la homosexualidad en el país —en 2020 prohibía la adopción entre parejas del mismo sexo, y también ese mismo año eliminaba el reconocimiento legal para las personas trans—.

La última medida, contra la que Alemania quiere protestar ahora, es una normativa que prohíbe exponer a menores de 18 años a pornografía y a cualquier contenido que "fomente el cambio de sexo y la homosexualidad". La oposición progresista de Orbán, así como varios colectivos de defensa de los derechos del colectivo, consideran esta ley especialmente dañina, partiendo de la base de que equipara la homosexualidad con la pedofilia. Desde organizaciones como Amnistía Internacional o Budapest Pride han criticado que esta nueva norma es muy parecida a la que Rusia aprobó en 2013 sobre la 'propaganda gay' —que prohibía la promoción de la homosexualidad— y que le valió a Vladímir Putin una condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) por discriminación y vulneración de la libertad de expresión y una fuerte campaña de boicot contra los Juegos Olímpicos de Sochi en 2012.

Mientras, desde Países Bajos...

Entretanto, en mitad de esta polémica, el neerlandés Georginio Wijnaldum, autor de uno de los goles ante Ucrania que llevaron a Países Bajos a firmar el mejor partido de la Eurocopa, aprovechará el próximo partido de su selección, el domingo en Budapest (Hungría), para lucir un brazalete de capitán especial, en el que se puede leer las palabras 'One Love'. "Utilizando esta banda nosotros, la Oranje, queremos enfatizar que estamos a favor de la inclusión y en contra de cualquier forma de exclusión o discriminación. De esta manera, esperamos apoyar a todas las personas que se sienten discriminadas en cualquier parte del mundo", ha señalado el propio Wijnaldum en un comunicado difundido a través de las redes sociales de la selección.

En Alemania se han propuesto plantar cara a esta decisión y han decidido desplegar una serie de banderas arcoíris en el edificio del ayuntamiento, y desde el diario 'Bild' han insistido, en un editorial publicado este mismo miércoles, en no acatar la decisión de la institución europea de fútbol. "Se trata de la marca que enviamos a todas esas personas que son perseguidas porque quieren amar como sienten. Múnich debería ignorar la prohibición de la UEFA y hacer lo correcto: 'Un estadio con los colores de la bandera arcoíris!", escribe el editor jefe adjunto del 'Bild' Paul Ronzheimer.

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