La historia reciente no engaña: España solo gana un 23% de partidos en grandes citas
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Se juega el todo por el todo con eslovaquia

La historia reciente no engaña: España solo gana un 23% de partidos en grandes citas

Entre Eurocopas y Mundiales, España solo ha ganado cuatro de los últimos 13 enfrentamientos que ha disputado. Un 1-0 contra Irán, última victoria española

placeholder Foto: Rodri y Pedri se lamentan en el partido frente a Polonia. (EFE)
Rodri y Pedri se lamentan en el partido frente a Polonia. (EFE)

“Espero una Eslovaquia muy encerrada, les vale el empate”. Luis Enrique avisó de lo que la Selección española de fútbol se podrá encontrar a partir de las 18:00 en La Cartuja. Partido trascendental para las aspiraciones de un equipo que se sentía entre los favoritos para la competición, pero cuyos dos primeros encuentros se han saldado con sendos empates. La falta de gol inquieta al aficionado español, que ve cómo el juego del equipo consiste en un dominio de la pelota sin mordida, ni profundidad, heredera ilegítima del tiki-taka que enamoró al mundo de la mano de Luis Aragonés en 2008. Mientras que el técnico asturiano aspira a una victoria que certifique la clasificación automática para los octavos de final del torneo —una derrota condenaría a la Roja a despedirse a las primeras de cambio—, los precedentes de los últimos años no invitan al optimismo. Los últimos nueve años de España demuestran que no sabe competir en los momentos calientes de los grandes torneos.

Foto: El delantero de la Juventus de Turín falla una ocasión clara de gol ante Polonia. (EFE)

Desde aquella Eurocopa de 2012 —para muchos, el súmmum futbolístico alcanzado por la Selección—, en la que el equipo dirigido por Vicente del Bosque barrió a Italia en la final del torneo, la realidad es cruel para la afición española. Trece partidos ha disputado el conjunto nacional en grandes campeonatos en estos últimos nueve años… de los cuales solo alcanzó la victoria en cuatro ocasiones, frente a Australia, República Checa, Turquía e Irán. Un 23%. Todo empezó en la cita mundialista de Brasil en 2014: España llegaba con la estela de ser una de las favoritas gracias a haber completado el ciclo magnífico de Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Tardó poco la selección de los Países Bajos en vengarse de la final de Johannesburgo. Aquel doloroso 5-1 (incluido el icónico gol de Van Persie de cabeza y en plancha desde 14 metros para superar por arriba a Iker Casillas) fue el cimiento de la debacle del equipo.

placeholder Luis Enrique, durante los últimos entrenamientos de la Selección. (EFE)
Luis Enrique, durante los últimos entrenamientos de la Selección. (EFE)

Una España mermada por el golpe frente a los holandeses no dio la cara con la selección chilena dirigida por Jorge Sampaoli. El argentino dotó a la ya de por sí combativa Chile de electricidad extra, en una dosis de energía que superó a los de Del Bosque por dos goles a cero. Ya eliminada, la Selección ganó 3-0 a Australia, en un partido donde solo estaban en juego la honra y el tercer puesto del grupo.

El adiós de Del Bosque

Llegó el cisma a la Selección. Mientras que Vicente del Bosque meditaba si lo correcto era dimitir tras el varapalo en Brasil, la Federación optó por su continuidad. Había dudas de si el veterano entrenador era el capacitado para insuflar de hambre de títulos a una generación de futbolistas saciada de los mayores éxitos, más aún tras la renuncia de pesos pesados del vestuario como Xavi Hernández. Finalmente, el salmantino continuó en el cargo para asumir la tarea de reconducir el equipo en la Eurocopa de Francia de 2016.

placeholder Del Bosque, en su último torneo con España. (EFE)
Del Bosque, en su último torneo con España. (EFE)

España compitió a mejor nivel que en el Mundial de Brasil, al menos en la fase de grupos. Allí logró imponerse a conjuntos de menor nivel como la República Checa (1-0) o Turquía (3-0) —quizá, la última gran noche española en torneos importantes—, logrando la clasificación a octavos en la segunda jornada de grupos. No fue una concentración sencilla para Vicente del Bosque, quien apostó por David de Gea como portero titular en detrimento de Iker Casillas. El capitán formó parte de la convocatoria, pero la gestión de su suplencia causó un golpe en la buena relación que atesoraban. “Tuvo un comportamiento con el cuerpo técnico así, así, es el único de los 22 jugadores al que no he enviado un mensaje”, acabaría admitiendo el seleccionador tras la eliminación. Años más tarde, jugador y entrenador solucionaron públicamente aquel conflicto.

España cayó en la lucha por el primer puesto del grupo frente a Croacia por 1-0. Dejando ver que el equipo sufría cuando tenía enfrente un equipo más consolidado. Algo que confirmó el partido de octavos de final frente a Italia. La ‘azurra’ de Antonio Conte superó el fútbol de control español a base de fuerza y táctica, siendo muy superior durante los 90 minutos: 2-0 y para casa en el primer cruce, diciendo adiós al título que defendía la Roja, y suponiendo la marcha definitiva de Vicente del Bosque, quien ya tenía claro que, pasara lo que pasara en Francia, iba a marcharse.

Rusia, el caso Lopetegui y el aburrimiento

Poco tardó la Federación en hacer público el nombramiento de Julen Lopetegui como nuevo seleccionador. En el mismo verano de 2016. Nueva etapa para la Roja, confiando en un joven entrenador (49 años tenía en ese momento) que había pasado por la sub 19, 20 y 21 conociendo a la perfección a los jugadores jóvenes llamados a dar un paso al frente como Isco Alarcón. El Mundial de 2018 fue la primera gran cita de un hombre llamado a devolver la gloria a la Selección (Lopetegui guarda un registro de invicto como seleccionador, 14 victorias y seis empates). Pero todo estalló por los aires.

Foto: César Azpilicueta, en la rueda de prensa. (EFE)

A dos días del debut de España en Rusia frente a Portugal, Luis Rubiales fulminó a Lopetegui para sustituirlo por Fernando Hierro, quien había acudido a la competición como director deportivo de la Selección, tras hacerse oficial que el técnico vasco pasaría a ser entrenador del Real Madrid al finalizar el Mundial. El nuevo presidente de la Federación, que tomó posesión del cargo en mayo de ese 2018, vio una traición en las formas de actuar tanto de su técnico como del club madridista. La sacudida al grupo, que quedó sin su líder, fue bestial.

De la mano de Hierro, el cómputo del equipo se limitó a pasar de grupos tras vencer únicamente a Irán por 1-0, y a sendos empates con Portugal 3-3 y Marruecos 2-2. España acabaría eliminada en octavos de final ante la anfitriona, después de no poder pasar del empate a uno en los 120 minutos reglamentarios. Aquellos penaltis pusieron fin a un equipo soporífero y triste, como recuerdan los cronistas desplazados a Rusia.

La España de Luis Enrique no arranca

Un entrenador de prestigio como Luis Enrique, ganador del triplete (Liga, Copa y Champions) a los mandos del Barcelona en la 2014-15, se hizo cargo de la Selección. Su situación personal le obligó a desvincularse temporalmente del equipo desde junio de 2019 hasta noviembre de ese mismo año. Inmerso en un cambio generacional total, y sin el talento del grueso fuerte de los grandes logros, el asturiano optó por hacer una convocatoria de autor para esta Eurocopa. La ausencia de Sergio Ramos —argumentada en los continuos problemas físicos del central en los últimos meses, pero no entendida por parte de la afición— y la inclusión de futbolistas no tan conocidos para el gran público marcaron su lista.

Foto: Luis Enrique pelotea solo en el campo de Las Rozas. (EFE)

Los empates frente a Suecia (0-0) y Polonia (1-1), dos equipos teóricamente inferiores, han puesto en un serio aprieto al conjunto español. Una Selección que, a juzgar por las últimas citas, se ha olvidado de competir al máximo nivel. En cada gesta de leyenda hay un punto de inflexión, y bien podría producirse esta tarde frente a Eslovaquia, con la Roja obligada a ganar para evitar sustos (el empate le valdría para pasar como tercera, si Polonia no gana a los suecos) y sin demasiada ilusión generada para la afición. El seleccionador, por su parte, no pudo ser más claro en declaraciones para Deportes Cuatro antes del encuentro: “Luis Enrique nació optimista y morirá optimista”. Toca aferrarse a esta Eurocopa.

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