pierde ante croacia y jugará contra italia

España elige el camino más difícil al perder contra Croacia

Del Bosque eligió a los once titulares y el cansancio les quitó el liderato. Un partidazo de Perisic condena a España al lado más duro del torneo, donde ya espera Italia en París

Foto: Momento en el que Kalinic marca el 1-1 (Fehim Demir/EFE/EPA)
Momento en el que Kalinic marca el 1-1 (Fehim Demir/EFE/EPA)

España se ha complicado la vida. No es una frase hecha. Y lo ha hecho mucho, absolutamente. De pasar a enfrentarse a un tercero, a Suiza o Polonia en cuartos y a Bélgica o Portugal (presumiblemente) en semifinales, tendrá delante primero a Italia, y luego, si se supera, a Alemania, y a Francia o Inglaterra. Es decir, se ha ido en el lado más duro de la Eurocopa más rara. Del Bosque no arriesgó, en teoría, porque jugó con los once titulares, los únicos que tienen permitido jugar de inicio, y se la acabó pegando contra una Croacia descomunal que sí rotó, y a la que se le queda una Euro que ni habían soñado cuando se vieron en el grupo de España.

[Lea aquí: Así te contamos en directo el partido España-Croacia]

Era una situación difícil la de España, dentro de la sencillez que provoca estar ya en la siguiente fase con certeza. ¿Qué hacer? Rotar a varios jugadores habría sido lo natural, lo que suele hacer cualquier selección que ya está clasificada después de los dos primeros partidos. Pero habría sido un mensaje desconcertante para los futbolistas que fueran titulares. Si cambiamos, es porque este partido es menos importante y, por tanto, nos podemos relajar. Del Bosque quiso evitar eso desde el primer momento. Puso a los de siempre, el once que ya nos sabemos de carrerilla y transmitió que había que ganar pasase lo que pasase. Que no hay pacto de caballeros que valga. A esta España nunca le ha ido lo de especular.

Claro que a Croacia le valía el empate. Era muy tentador pensar en un ‘biscotto’ entre las dos selecciones para pasar de ronda sin hacerse daño. Y también lo era para Croacia la jugosidad de un primer puesto con el que no sólo evitar a Italia, sino alejarse hasta más ver de la parte chunga del cuadro (la de Francia, Italia, Inglaterra y Alemania). Sin embargo, Ante Cacic pareció interpretar todo lo contrario a España. Tengan por seguro que si este encuentro hubiera sido una final, Modric habría estado en el campo. Igual que Mandzukic y Brozovic. Pero ninguno de los tres estuvo en el campo. Y ninguna de estas ausencias se percibió de manera notable, puesto que a Cacic le valió tener a Ivan Perisic para hacer lo que no había hecho ningún equipo en diez partidos y medio: marcar un gol. Dos, en realidad.

Morata abrió el marcador pero finalmente la Roja se quedó sin premio (EFE)
Morata abrió el marcador pero finalmente la Roja se quedó sin premio (EFE)

El sufrimiento de Juanfran

Es una característica del extremo del Inter de Milán ser intermitente. Si nunca ha triunfado en un grande ha sido por no cuajar más de dos partidos buenos consecutivamente. Pero esta vez cayó cara. Jugó en la izquierda, su banda, desde donde puede salir hacia cualquiera de los costados, como casi ambidiestro que es. A Juanfran lo descosió de esa manera. Enseñándole la izquierda y centrando con la derecha. Antes del gol ya lo había mareado un par de veces. De esa no salió vivo. Luego también es cierto que tiene que poner la espuela Kalinic como lo hizo, y tiene que fallar Ramos en el marcaje como también sucedió. Pero Perisic se mostró como el mejor veneno para matar a España.

Este once de España es superior, hoy por hoy, a cualquiera del planeta y de forma natural impuso su dominio en el campo con la simple calidad propia de sus jugadores. Mientras le aguanten las fuerzas, es insuperable. El problema al que hay que buscar solución es ese. Cómo repartir los minutos cuando a partir de ahora ya solo quedan partidos a vida o muerte ante equipos fortísimos, cómo dar descanso a los que lo han jugado casi todo. A Croacia la apabulló hasta que aguantaron las fuerzas. Y sin fuerzas, sin al menos todas ellas, no se mantienen las posiciones como con el depósito lleno, ni se va a la presión con la misma intensidad, ni aparece la lucidez necesaria para que brille el juego.

Antes de todo eso, España fue mejor, como le suele pasar en la mayoría de sus partidos. Mandó pero perdió, como antes de que fueran los más grandes. La responsabilidad creativa siguió recayendo sobre Iniesta, él la reclama y los demás se la dan. Pero España tiene mucho más que Iniesta. No estuvo tan lúcido el manchego (lo cual quiere decir que hizo un partido mejor que muchos mortales, claro). Entró en escena otra estrella que tiene menos luz, pero que ilumina también como la que más. La primera media hora de Silva fue sensacional tanto en la participación en el juego colectivo como el la definición del mismo. La asistencia a Cesc Fàbregas es de auténtico genio. Le robó el gol Morata, que ya lleva tres.

Iván Perisic enterró a España a última hora (EFE)
Iván Perisic enterró a España a última hora (EFE)

La maldición de Sergio Ramos

Y de repente, España se cayó. Primero por el empuje de Croacia, y luego por la descomposición del equipo. Ya en el mismo primer tiempo se apreciaron señales muy negativas, como fallos en pases sencillos en la salida del balón y despistes de todos los miembros. El más grave, el de De Gea, que se dejó un balón lo suficientemente largo para que Kalinic se lo robase y Rakitic se encontrase a la vez con el larguero y el palo. No podemos decir que el gol croata fuera cuestión de tiempo, porque no era verdad, pero sí dio siempre una sensación de peligro que nunca sintió España hasta el momento. Cada acercamiento croata era un drama. Estos tíos son buenos, pero España no debió sufrir tanto como para perder. El tanto de Kalinic llegó cuando la Selección estaba intentando dormir el partido hasta llegar al descanso. No pasó. De nuevo, como contra Holanda en el Mundial, un gol al final del primer tiempo acaba en una derrota dolorosa.

Y pese a todo, España tuvo la victoria en su mano. No es fácil que en un partido de Eurocopa señalen un penalti. Y la Selección tuvo uno cuando más estaba sufriendo, en un instante que afectaría mucho a la psicología croata. Pero de alguna manera u otra, a Sergio Ramos le va a perseguir toda la vida la maldición de los penaltis. Esta vez tuvo sólo parte de culpa, porque lo tiró a media altura y algo centrado, pero es mucho más complicado meter un gol desde los once metros si el portero se adelanta casi dos metros antes del golpeo.

Del Bosque buscó la calma de Bruno, el gol de Aduriz y la frescura de Thiago. De manera consecutiva intentó encontrar el camino para mantener el equilibrio, tan famoso y tan importante en realidad. Al final, un empate era buenísimo, tal y como se estaba poniendo el partido. Quedaba un contragolpe y surgió como un tiro Perisic para coronar su gran día internacional y poner a Croacia por primera vez en rondas eliminatorias desde la Eurocopa de 2008… y por el camino fácil. A España no se le podía haber quedado más cara de tonto. De tener una autopista hacia Saint-Denis para llegar el 10 de julio, ha adelantado su viaje a la capital francesa al próximo lunes. Y será Italia, la Italia que no da miedo, pero que se sigue llamando Italia.

Ficha técnica

2 - Croacia: Subasic; Darijo Srna, Corluka, Jedvaj, Vrsaljko; Marko Rog (Kovacic, m.82), Badelj; Perisic (Kramaric, m.93), Rakitic, Pjaca (Cop, m.90); y Nikola Kalinic.

1 - España: De Gea; Juanfran, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba; Busquets, Cesc (Thiago, m.84), Iniesta; Silva, Nolito (Bruno, m.60) y Morata (Aduriz, m.66).

Goles: 0-1, m.7: Morata. 1-1, m.45: Kalinic. 2-1, m.87: Perisic.

Árbitro: Björn Kuipers (Holanda). Amonestó a Rog (29) y Perisic (88) por Croacia.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada del Grupo D disputado el estadio Matmut Atlantique de Burdeos ante unos 38.000 espectadores. 

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