El campeón del mundo se estrella ante una Polonia que tardó demasiado en creérselo
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Alemania tuvo el balón, pero su rival más peligro

El campeón del mundo se estrella ante una Polonia que tardó demasiado en creérselo

Alemanes y polacos disputaron un partido de poder a poder en el que sin embargo faltaron los goles, de ahí un empate que acerca a octavos a ambas selecciones

Foto: Krychowiak y Müller pugnan por un balón. (EFE)
Krychowiak y Müller pugnan por un balón. (EFE)

Polonia volvió a clavársele en la laringe al campeón del mundo. El once de Joachim Löw se estrelló en repetidas ocasiones con un ordenado rival, muy bien pertrechado en sus dominios, pero que, sin embargo, dispuso de mejores oportunidades que Alemania para haber repetido el triunfo que firmaron en la fase de clasificación. El reparto de puntos final supo a poco a ambos, aunque a tenor de los visto Lewandowski y su cuadrilla de curritos podían haber aspirado a cotas más altas de haberse decidido a ir a por el partido desde el arranque del choque de trenes del grupo C de la Eurocopa.

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Alemania se presentó en Saint-Denis con la lección bien aprendida. Conocía sobradamente de la peligrosidad de su rival en el juego a la contra, con dos estiletes de primer orden como Lewandowski y Milik, así que Löw diseñó un partido con largas posesiones, mucho pase en corto y ajustando al máximo la seguridad en la entrega. La ‘Mannschaft’ no estaba dispuesta a dar cuartelillo a su enemigo, como ocurriera en octubre de 2014 en Varsovia (primera derrota alemana ante sus vecinos del este), y buscó en todo momento mantener en una isla desierta al dueto ofensivo polaco.

La estrategia no le salió mal al campeón de mundo, al menos en su fase defensiva, porque la escasez de balones que los de Nawalka conseguían filtrar más allá de su línea de medios obligó a Lewandowski a recular a la zona ancha para llevarse algún balón a la boca. El capítulo ofensivo era otra cosa bien distinta. El perfecto cerrojo urdido por el ejército polaco, con Glik y Pazdan al mando y nueve hombres permanentemente por detrás de la pelota, no dejaba resquicio alguno al once germano. Khedira y Kroos, tanto monta, buscaron de continuo los desmarques de ruptura de Müller, Götze y Draxler, pero la tela de araña rival repelía toda pelota que osaba cruzar sin permiso los dominios de Fabianski.

Alemania cambió sobre la marcha el discurso y trató de generar problemas a su rival por el sector izquierdo. El lateral Hector pasó a ejercer de actor protagonista en el tramo final del primer período con sus cruces incisivos desde la línea de fondo. El infatigable carrilero del Colonia repitió el movimiento al menos en tres ocasiones, pero entre Piszczek y Glik se las apañaron para anotar sin demasiados aprietos sus intentos de colocar un balón franco al ramillete de enganches por el que está apostando de inicio Löw en esta Eurocopa.

La huraña actitud polaca en en ataque no dio para mucho. Apenas una buena pelota de Grosicki desde la izquierda que Hummels, de nuevo al frente de la defensa germana tras superar sus problemas físicos, interceptó justo antes de que llegara a los pies de Milik. Tal vez porque Lewandowski estaba harto de verlas venir y solicitó a su técnico un poquito de acción, el caso es que la Polonia que volvió al terreno de juego tras pasar por vestuarios lucía con otros ropajes.

El once que anoche vestía de rojo aparcó su actitud conservadora y decidió jugarle de tú a tú al campeón del mundo, presionándole más allá de su línea de medios. Lo hizo al menos durante un buen trecho del segundo acto. El suficiente para generar hasta cuatro opciones bastante nítidas como para haber quebrado el equilibrio que exhibía el luminoso en un abarrotado Stade de France. Justo fue cuando la figura de Krychowiak comenzó a crecer de la nada. En lo que su equipo pegó el estirón, el volcán sevillista conectó el turbo y empezó a conectar con Lewy, Milik y Grosicki. Una falta sobre el propio Krycho dio pábulo a un disparo de Milik que salió lamiendo el palo de Neuer.

Alemania no tardó en darles la réplica por medio de Götze. El falso 9 germano logró enganchar un remate seco que repelió con seguridad Fabianski. Fue la única ocasión en la que el mediapunta del Bayern hizo acto de presencia. Su inoperancia en la cabeza del área rival hizo que Löw le acabara desplazando por Müller poco antes de mandarle a la ducha para dar entrada a Mario Gómez.

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El ‘torero’ del Besiktas tampoco las vio venir, pese a que Alemania trató nuevamente de controlar el balón y buscar a su ariete en acciones de ataque posicional. No hubo modo, porque los inquietos polacos ya no esperaban atrás, sino que a la que podían salían como motos a la contra. Especial mención para Grosicki, una libélula que surca de manera incansable la banda izquierda y que en el corazón del segundo tiempo sirvió dos pelotas buenísimas a Lewandowski y Milik. El primero se topó con la pierna de Boateng; luego, el delantero del Ajax no acertó a conectar su diestra cuando estaba en una posición inmejorable para hacer pasar un mal rato a Neuer.

El campeón del mundo apenas dispuso de una oportunidad, la mejor que tuvo a lo largo de la contienda, en un disparo envenenado de Özil, tras asistencia de Hector, que Fabianski desvió por encima del travesaño. Muy pobre bagaje en ataque de una selección que aspira a copiar la hazaña de la Roja de conquistar el Viejo Continente después de haberse colgado la corona de rey del planeta.

Ficha técnica:

Polonia Robert Lewandowski París Mesut Özil Joachim Löw
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