"Sabemos que hay campos en los que, para ganar, a veces hay que marcar más de un gol"
Jesús Zamora, leyenda de la Real, analiza el derbi copero de este miércoles en San Mamés, con la polémica expulsión de Brais aún reciente. Aunque, según él, "lo mejor es abstraerse"
Guedes celebra el 0-1 en el último derbi vasco. (EFE/Luis Tejido)
Aunque hace menos de cinco años se vieron las caras en la final, este miércoles Athletic de Bilbao y Real Sociedad rememorarán la semifinal copera que les enfrentó en 1987. Entonces, y al igual que en la mencionada final disputada el 3 de abril de 2021 en un Estadio La Cartuja sin público por culpa de la pandemia, el equipo que salió vencedor fue el txuriurdin.
Si en Sevilla bastó un gol de Mikel Oyarzabal para que la Real levantara su tercera Copa, en aquella semifinal fue un tanto de José Mari Bakero el que dio a los donostiarras el billete para Zaragoza. Tras el 0-0 de la ida jugada en el desaparecido campo de Atocha, la victoria por 0-1 en San Mamés les sirvió para jugar la final contra el Atlético de Madrid en La Romareda, donde, tras empatar 2-2, se impusieron en la tanda de penaltis.
Para los nostálgicos, el once que alineó John Toshack en Bilbao fue el formado por Arconada; Sagarzazu, Gorriz, Gajate, López Rekarte; Zamora, Larrañaga, Txiki Beguiristain; Mujika, Bakero y López Ufarte. Es decir, hasta siete jugadores que habían sido campeones de Liga con Alberto Ormaetxea y todos salidos de su inagotable cantera de Zubieta.
Una política que la Real se vio abocada a cambiar dos años después, precisamente para que su eterno rival pudiera mantener la suya. Aunque esto ha cambiado en los últimos años, dado el crecimiento deportivo, económico y social del club donostiarra. Hasta el punto de darse la paradoja de que el Athletic ahora ficha a los hijos de futbolistas que previamente fichó la Real. Ahí están los casos del bosnio Meho Kodro y, más recientemente, del turco Tayfun Korkut.
Zamora vivía el derbi "como un partido más"
Volviendo a la semifinal copera que este miércoles empieza a dilucidarse en San Mamés, mientras la vuelta no se jugará hasta el 4 de marzo, hablamos con Jesús Mari Zamora (Errenteria, Gipuzkoa, 1955), quien disputó la de 1987. "Lo primero que debo confesar es que yo los derbis los vivía como un partido más, lo que me permitía afrontarlos más relajado", comenta esta leyenda de la Real, que mide las palabras con la misma precisión que manejaba el balón.
"Nosotros teníamos más jugones y tocábamos más que ellos. La columna vertebral éramos jugadores que habíamos estado con Ormaetxea"
"De lo poco que recuerdo de aquella semifinal, porque ha pasado mucho tiempo, es que fue muy igualada", dice Zamora. Para refrescarle la memoria, le recordamos el once del equipo bilbaíno, que tenía al mítico José Ángel Iribar en el banquillo: Biurrun; Urkiaga, Andrinua, Goikoetxea, De la Fuente; Gallego, Patxi Salinas, Urtubi; Pizo Gómez, Endika y Noriega. También hay que recordar que para el Athletic fue una temporada aciaga, pues la Liga la acabó a cuatro puntos del descenso.
Iribar y Zamora, en una imagen de archivo. (EFE/Gorka Estrada)
"San Mamés tenía un césped que me gustaba mucho y nosotros teníamos más jugones y tocábamos más el balón que ellos", recuerda Jesús. "La columna vertebral del equipo la componíamos jugadores que habíamos estado con Ormaetxea, aunque a mí Toshack me colocaba por la derecha. Con el tiempo me he dado cuenta de que fui uno de los primeros en jugar a pierna cambiada, pues siendo diestro jugaba por la izquierda", añade.
"Quiero ver si salen a apretarnos, o cambian y nos dejan menos espacios para correr. La Real ahora toca menos y tiene un juego más directo"
A diferencia de lo que sucedió hace casi 39 años, esta vez la ida se juega en el nuevo San Mamés y la vuelta en Anoeta, aunque, como dice Zamora, "en aquella eliminatoria quedó demostrado que lo del factor campo es relativo". "San Mamés estará lleno y la grada apretará desde el primer minuto, pero ellos, aunque han ganado sus dos últimos partidos, están con más dudas y tienen algunas bajas", apunta.
Sobre qué partido espera para este miércoles, el que también fuera entrenador de la Real junto a Roberto Olabeno se precipita en su análisis. "Quiero ver cómo lo plantea Valverde. Si sale a apretarnos, o cambia y nos deja menos espacios para correr. La Real ahora toca menos y tiene un juego más directo".
"Lo del arbitraje tiene una doble lectura, pues igual, después de lo que pasó con Brais, los árbitros sienten que no la pueden volver a liar"
Tras lo ocurrido en el último derbi, con el polémico arbitraje de Cuadra sobre el campo y Del Cerro en el VAR, Zamora se muestra pragmático. "Lo del arbitraje tiene una doble lectura, pues igual, después de lo que pasó con la expulsión de Brais, los árbitros sienten que no la pueden volver a liar y eso les hace estar más atentos o tener más cuidado con lo que pitan". De momento, el CTA ha designado para el partido de este miércoles a Sánchez Martínez, con Melero López en el VAR.
El técnico de la Real, Pellegrino Matarazzo, este martes en Zubieta. (EFE/Juan Herrero)
En la vuelta de la semifinal de 1987, el arbitraje corrió a cargo del aragonés, aunque adscrito al colegio castellano, Emilio Soriano Aladrén. "Yo ya me he perdido y no sé quién arbitra, si el que está en el campo o el que está en VAR", comenta el legendario 10 de la Real. "Cuando yo jugaba, ni miraba quién nos arbitraba. No me fijaba en eso, aunque hay ciertos campos en los que sabemos que, para ganar, a veces hay que marcar más de un gol. De todos modos, insisto en que lo mejor será abstraerse y no pensar en el arbitraje", añade.
"La reacción con el nuevo entrenador ha sido evidente. El equipo ya llevaba año y medio que había bajado sus prestaciones"
"La reacción con el nuevo entrenador ha sido evidente y yo creo que tanto la dirección deportiva como la directiva estaban convencidos de que el cambio iba a salir bien", asegura Zamora, para quien "el equipo llevaba año y medio que había bajado sus prestaciones, tanto en lo que se refiere al juego como a los resultados, quedándose fuera de Europa. Se marchó Imanol, se perdieron efectivos, llegaron nuevos jugadores, pero algunos tarde y otro incluso lesionado. El panorama para Sergio Francisco fue complicado, sobre todo siendo un entrenador nuevo, aunque abajo hizo un buen trabajo. Ahí está el ejemplo de Giráldez en el Celta".
"De Matarazzo valoro la confianza que ha transmitido y cómo a todos los jugadores se les ve más comprometidos en el esfuerzo"
"Me da la sensación de que Matarazzo llevaba tiempo viendo el equipo, y lo cierto es que lo ha cambiado", comenta Jesús Mari Zamora. "Ahora los futbolistas pelean y esto antes no se veía. No sabría decir exactamente por qué, pero está sacando los partidos adelante, tanto de Liga como de Copa. No de manera brillante, pero sí con mucho esfuerzo y esa pizca de suerte que siempre hace falta".
Siguiendo con el técnico estadounidense, quien desde que ha llegado a la Real no ha perdido ninguno de los ocho partidos que ha disputado, Zamora comenta que "sin conocerle, de Matarazzo valoro la confianza que ha transmitido al equipo y cómo a todos los jugadores se les ve más comprometidos en el esfuerzo". Ahí está, por ejemplo, el caso de Guedes en labores defensivas".
Mikel Oyarzaba, en el reciente derbi vasco disputado en San Mamés. (EFE/Luis Tejido)
Y hablando del delantero portugués, cómo no hacerlo de Oyarzabal, el heredero de ese número 10 que llevaron desde Zamora a Xabi Prieto, pasando por Carlos Xavier y De Pedro. "De Mikel lo que más me gusta es la mentalidad ganadora que tiene. Cree en sus posibilidades. Es futbolista, ve el fútbol y no me extrañaría que acabara siendo entrenador", comenta Jesús.
"Yo empecé llevando el 8, pero se lesionó Salva Iriarte y me dieron el 10, un número que todos sabemos la relevancia que se le da en el fútbol. Roberto (López Ufarte) también podía haber sido el 10 de la Real, pero como jugaba de extremo izquierdo, llevó el 11. En cualquier caso, Oyarzabal es un gran heredero", sentencia.
"De Oyarzabal lo que más me gusta es su mentalidad ganadora. Es futbolista, ve el fútbol y no me extrañaría que acabara siendo entrenador"
Ya que hablamos con Zamora, y aprovechando que durante la presente temporada los porteros de la Real están rindiendo homenaje a Luis Arconada en el 50 aniversario de su debut, no estaría de más que también lo recibieran el resto de futbolistas del equipo que ganó dos Ligas —que debieron ser tres— y una Copa. Entre ellos, siete de los que el 11 de junio de 1987 estuvieron en San Mamés, en una semifinal de Copa que este miércoles se repite.
Aunque hace menos de cinco años se vieron las caras en la final, este miércoles Athletic de Bilbao y Real Sociedad rememorarán la semifinal copera que les enfrentó en 1987. Entonces, y al igual que en la mencionada final disputada el 3 de abril de 2021 en un Estadio La Cartuja sin público por culpa de la pandemia, el equipo que salió vencedor fue el txuriurdin.