Partido trampa del Barça en Copa: el campeón entra en escena ante el matagigantes Racing
Los cántabros se enfrentan a los ganadores de la temporada pasada tras haber eliminado a un equipo Champions como el Villarreal. Sueñan con otra proeza en El Sardinero
El entrenador del FC Barcelona, Hansi Flick. (Europa Press)
La memoria importa poco en el fútbol, pero El Sardinero recordará las grandes noches. La ciudad se ha vestido de gala porque hace 14 años que los grandes no desfilan por Santander, un tiempo excesivo para una ciudad acostumbrada a vivir en la élite. Los octavos de final de la Copa del Rey (21:00, Movistar+LaLiga) cruza a dos clubes en evidente estado de felicidad: ambos son líderes, en Segunda y en Primera respectivamente, y los azulgranas llegan tras haber ganado la Supercopa de España al Madrid (3-2).
El partido se trata de una reivindicación para el Racing por el lugar que ocupa en la historia. José Alberto López, el arquitecto de este audaz Racing, ha sabido gestionar la presión del entorno cántabro, que ya sueña con el ascenso. "Estoy durmiendo más profundo que nunca, estoy supertranquilo, con la ilusión de jugar contra el Barça". Es la confianza en un plan de juego que ya eliminó al Villarreal, equipo Champions, en la ronda anterior.
La realidad es que Santander respira un ambiente que no se sentía desde los tiempos de la UEFA. El Sardinero estará repleto para recibir a un equipo que parece haber recuperado el colmillo. José Alberto lo sabe y apela al factor emocional de una ciudad volcada: "Hay que disfrutar del momento en el que estamos, mirar hacia delante y no tener miedo. Cuando el balón empieza a rodar, estamos al 50%".
La resaca del título ha durado poco para el Barça. Hansi Flick, pragmático como pocos, sabe que la Copa es un terreno minado donde el prestigio se evapora ante la mínima relajación. Tras los festejos por la Supercopa, el alemán fue tajante en rueda de prensa sobre el cambio de chip necesario: "Cuando juegas en el Barça, tienes que darlo todo cada día. La Supercopa ya es pasado y ahora solo existe este partido".
Un previsible intercambio de golpes
El Barça llega con bajas sensibles como las de Gavi o Christensen, pero con el refuerzo de última hora de Joao Cancelo. Aun así, no quiere que el ruido externo sobre fichajes distraiga a sus jugadores. Su mantra es la consistencia: "Todos los equipos nos queremos meter en la dinámica positiva que te impulsa. Si queremos ganar, tenemos que tener una gran dosis de acierto porque ellos generalmente aciertan".
Tácticamente, el choque promete ser un intercambio de golpes. El Racing no sabe especular y, por su parte, el Barcelona de Flick ha demostrado ser una máquina de presionar alto y castigar los espacios. El duelo en la medular entre el despliegue de Aldasoro y la batuta de los jóvenes talentos culés marcará el ritmo de un partido que se prevé de alto voltaje físico.
La historia reciente dicta que el Racing no se mide a un grande de este calibre en partido oficial desde 2012. José Alberto ha recordado la "gran expectación" generada tras años sin jugar contra equipos "con los que debemos enfrentarnos, que son los de Primera División". Es, en esencia, un simulacro de lo que esperan que sea su realidad el próximo curso.
Pizarra frente a disciplina
Para Flick, la Copa es el camino más corto hacia otro trofeo. El alemán huye del favoritismo y se refugia en el trabajo: "Sabemos que somos el Barcelona y nuestro objetivo es ganar siempre. Veo al equipo muy focalizado y eso me da mucha confianza". El respeto al escenario de El Sardinero es máximo en la expedición barcelonista.
A las 21:00, bajo el cielo de Santander, se detendrá el tiempo.Será el momento en que la pizarra de José Alberto se mida a la disciplina de Flick. Un duelo con sabor a fútbol de antes, donde el líder de la plata busca el cuello de un campeón que no admite errores.
La memoria importa poco en el fútbol, pero El Sardinero recordará las grandes noches. La ciudad se ha vestido de gala porque hace 14 años que los grandes no desfilan por Santander, un tiempo excesivo para una ciudad acostumbrada a vivir en la élite. Los octavos de final de la Copa del Rey (21:00, Movistar+LaLiga) cruza a dos clubes en evidente estado de felicidad: ambos son líderes, en Segunda y en Primera respectivamente, y los azulgranas llegan tras haber ganado la Supercopa de España al Madrid (3-2).