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La primera en la frente de Arbeloa: el Albacete pinta la cara al Madrid y le elimina de la Copa
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ALBACETE 3 - 2 REAL MADRID

La primera en la frente de Arbeloa: el Albacete pinta la cara al Madrid y le elimina de la Copa

Lamentable partido del conjunto blanco en el debut de Arbeloa como entrenador del Real Madrid, que acaba con los madridistas eliminados de la Copa ante un enorme Albacete

Foto: El peor debut posible de Arbeloa con el Madrid. (Reuters/Pablo Morano)
El peor debut posible de Arbeloa con el Madrid. (Reuters/Pablo Morano)
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Increíble, pero cierto. El Real Madrid culminó su semana aciaga y cayó eliminado de la Copa del Rey a manos del Albacete (3-2). El debut de Álvaro Arbeloa fue el peor posible, con una derrota ante un equipo muy inferior sobre el papel, pero que fue capaz de pintarle la cara al conjunto blanco a base de pelea, tesón, lucha y acierto en los metros finales. El Madrid, en el enésimo partido plano y sin puntería de la temporada, se marcha para casa en otro choque para el olvido.

Los blancos volvieron a firmar otro de esos partidos impropios de su nivel. Evidentemente, el conjunto madridista tuvo la posesión en todo momento, pero inocua e intranscendente. Escasos balones filtrados, nada de velocidad y nulos movimientos de los jugadores de ataque, facilitaron la labor de un Albacete concentrado y que creyó en sus posibilidades. Tanto que, ni el gol de Gonzalo en el 92, les hizo bajar los brazos, dando al Madrid de su antigua medicina en la última jugada.

El encuentro tenía mucho morbo, pues no en vano era el primero de Álvaro Arbeloa como nuevo entrenador del Real Madrid. No se trataba de un partido sencillo, pues el conjunto blanco venía de perder la final de la Supercopa para jugarse la supervivencia en la Copa a partido único y a domicilio. Sí, contra un rival teóricamente inferior sobre el papel, algo que lo complicaba aún más: todo lo que no fuera una victoria sería un duro golpe en la línea de flotación del nuevo técnico blanco.

Y, por supuesto, quedaba por ver qué esquema colocaba, cuál sería su primer once inicial y, a pesar de solo haber tenido un entrenamiento de por medio, qué plan de juego planteaba. Arbeloa dejó en Madrid a varios jugadores importantes como Courtois, Mbappé, Carreras, Bellingham, Tchouaméni y Rodrygo, en un choque donde Vinícius y Valverde fueron los dos grandes jugadores encargados de tirar del equipo en Albacete, con David Jiménez y Cestero como canteranos que salieron de inicio.

Así, desde los primeros compases, el Real Madrid dominaba el balón, con absoluto control de la pelota y tratando de embotellar al conjunto manchego en su área. Los blancos tenían el control bajo la intensa niebla, aunque sin excesiva fluidez en el juego. Un disparo lejano de Valverde fue el primer gran aviso del conjunto blanco, que mostraba mucha movilidad con el balón ante un Alba que no metía el miedo en el cuerpo a su rival, agazapado a la espera de cazar alguna contra.

Pasaban los minutos y el control del partido era cada vez mayor para el Madrid, si bien no terminaba de llegar con claridad a la meta de Lizoain, salvo por disparos lejanos. Otro lanzamiento de Valverde, que casi sale del estadio, fue el siguiente acercamiento con peligro, ocasión que contrarrestó Dani Bernabéu con otro tiro desde fuera de la frontal sin peligro alguno. Varios centros laterales de Dani Jiménez y Arda Güler trataban de buscar a Gonzalo para tener una ocasión que no llegaba.

placeholder Los jugadores del Albacete celebran el primer gol. (Reuters/Pablo Morano)
Los jugadores del Albacete celebran el primer gol. (Reuters/Pablo Morano)

El Madrid tenía el balón, pero el juego brillaba por su ausencia. Pases de seguridad, sin profundidad y sin desborde ninguno, con más desgana que intensidad. Y fruto de esa desidia, llegó el gol local. Corría el minuto 42 cuando, en un córner horriblemente defendido por Mastantuono, Javi Villar —excanterano blanco— entraba a placer para mandar el balón a guardar. Saltaba la sorpresa en el Carlos Belmonte. Tocaba ver cómo asumía el golpe el Madrid y si lograba recomponerse.

Pero no tardó demasiado en coger aire pues, en la última jugada antes del descanso, iba a lograr el empate. De nuevo tras otro saque de esquina, Huijsen conectaba un potente cabezazo que Lizoain salvaba con una gran intervención, pero Mastantuono, más listo que ninguno, se redimía de lo ocurrido anteriormente para igualar de nuevo el choque. Tocaba pasar por los vestuarios para enfocar una segunda parte que dirimiría qué equipo se metía en los cuartos de final de la Copa.

placeholder Vinícius, desaparecido en la primera parte. (Reuters/Pablo Morano)
Vinícius, desaparecido en la primera parte. (Reuters/Pablo Morano)

La sorpresa final

A la vuelta de los vestuarios, la tónica seguía siendo la misma. Absoluto control del Madrid, pero sin excesiva claridad en los metros finales. Eso sí, daba la sensación de que el equipo había salido con una marcha más. Se veía al equipo más intenso, más agresivo y, sobre todo, con mucha más movilidad en ataque, especialmente sin balón. Los primeros diez minutos fueron un verdadero monólogo, donde los locales resistían como podían. Parecía cuestión de minutos el segundo gol.

Pero el Albacete estaba defendiendo a las mil maravillas, con las líneas muy juntas, evitando que el Madrid filtrara pases al espacio y, sobre todo, que no pudiera correr. De hecho, Vinícius estaba completamente desaparecido, incapaz de desbordar en una sola ocasión. Sería pasada la hora de juego cuando el Madrid tuvo la más clara, en un remate de cabeza de Gonzalo tras una falta lateral de Arda Güler que no encontró portería. Los centros estaban siendo el principal recurso blanco.

Pasaban los minutos y el Madrid no encontraba la meta rival. Había perdido algo de energía, las ocasiones no llegaban y el conjunto local defendía bien. Seguía monopolizando el balón, pero con mucha menor sensación de peligro que en los primeros compases. Tanto que, al borde del minuto 80, una parada de Lunin y un despeje in extremis de Alaba salvaban el segundo... por segundos. Solo una jugada después, tras un doble mal despeje, Jefté hacía el segundo gol del Albacete.

placeholder El Albacete celebra su clasificación ante el Real Madrid. (Reuters/Pablo Morano)
El Albacete celebra su clasificación ante el Real Madrid. (Reuters/Pablo Morano)

El Madrid estaba contra las cuerdas y solo un milagro, visto el juego que estaba desplegando, podía llevar al equipo a forzar la prórroga. Y este ocurrió, una vez más, personificado en Gonzalo, que con un enorme cabezazo empataba el partido en el último suspiro. O eso creía el Madrid pues, solo una jugada después y tras marrar un contraataque, Jefté superaba a Lunin con un gran disparo para eliminar al Madrid y provocar el primer gran fracaso de Arbeloa.

No hubo tiempo para mucho más. El Madrid, en otro partido lamentable y ridículo, se marcha para casa en la Copa del Rey, tirando su segundo torneo consecutivo en cuestión de días. Un fracaso más en una temporada para olvidar, pero con un matiz: el primero de Álvaro Arbeloa como entrenador del Real Madrid. Una de esas derrotas ante un rival menor que quedará en el recuerdo de la afición del Real Madrid —y, por supuesto, del Albacete— durante muchos años.

Increíble, pero cierto. El Real Madrid culminó su semana aciaga y cayó eliminado de la Copa del Rey a manos del Albacete (3-2). El debut de Álvaro Arbeloa fue el peor posible, con una derrota ante un equipo muy inferior sobre el papel, pero que fue capaz de pintarle la cara al conjunto blanco a base de pelea, tesón, lucha y acierto en los metros finales. El Madrid, en el enésimo partido plano y sin puntería de la temporada, se marcha para casa en otro choque para el olvido.

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