el brasileño lidera la victoria contra el leganés

La hambruna del Real Madrid la compensa Vinícius

El Real Madrid ganó al Leganés por el hambre de Vinícius. El brasileño es la mejor noticia de un equipo que no emociona por hacer un buen fútbol y en el que Isco sigue de suplente

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La escasez de fútbol para emocionar y las sospechas de que este Real Madrid es menos fiable que el de la temporada pasada provocan hambruna entre los aficionados. Tienen su reflejo en la pobre asistencia de público al estadio Santiago Bernabéu. Este debería ser uno de los principales problemas en el Real Madrid y una seria preocupación para Florentino Pérez. El aspecto de las gradas es triste. Tanto como lo que transmite el juego del equipo de Solari. En la victoria contra el Leganés (3-0) hubo poco más de 40.000 espectadores. Sigue bajando la afluencia y empieza a ser una práctica habitual. No se llena el Bernabéu esta temporada. Mal síntoma.

Lo mejor del partido para el Real Madrid fue recuperar el sabor de una victoria después de empezar el año trastabillado con el empate en Villarreal y el tropezón ante la Real Sociedad. No se podía permitir otro error y sacó adelante una 'final' copera con sus angustias y la fuerte personalidad de Vinícius. El chaval de 18 años se ha echado el equipo a sus espaldas en los dos últimos partidos —Real Sociedad y Leganés—. Que tomen nota otros como Marco Asensio. La velocidad, movilidad, verticalidad y descaro del brasileño hay que aplaudirlos en momentos complicados como el que atraviesa su equipo. El chico se atreve cuando otros están bloqueados o apáticos.

El Madrid goleó, pero no se puede hablar de una victoria convincente. Siguen los mismos problemas. Es un equipo al que le cuesta un mundo concretar las ocasiones. Frágil atrás. Keylor Navas fue el mejor de la primera parte con un paradón a un cabezazo del danés Braithwaite. En la segunda volvió a estar acertado para dejar la portería a cero. La defensa es blanda. Le faltan alegría, ritmo y continuidad al juego colectivo. Se echa de menos más contundencia atrás y delante. Los problemas futbolísticos los compensó el Madrid con una buena actitud. Es lo mínimo que se le puede exigir. Ganas y orgullo. Vinícius ha dado dos lecciones a los más veteranos.

Las mismas ganas puso Odriozola, que fue un puñal por la banda derecha. Le hicieron un penalti que no pitó el árbitro y le señalaron otro más dudoso. Lo transformó Sergio Ramos. Un balón de oxígeno para calmar los nervios al descanso. El Leganés había generado mucho peligro, pero en la segunda parte fue un equipo más blando y pagó caro los errores. El segundo gol es producto de un robo de Benzema a Bustinza. El francés se apoyó en Vinícius y el brasileño fue generoso. Le dio la pelota a un deprimido Lucas Vázquez. El premio a la constancia llegó para el brasileño con el tercer gol, de una volea.

Lucas Vázquez celebra el segundo gol. (EFE)
Lucas Vázquez celebra el segundo gol. (EFE)

El último 'palo' a Isco

Fue la noche de Vinícius e Isco. Hubo tiempo para que debutara Brahim Díaz. Solari enseña sus cartas con Isco con una nueva suplencia que tiene una sola lectura. No le considera un futbolista esencial para empezar los partidos y le reserva un papel de revulsivo. Secundario y saliendo desde el banquillo. Que Solari no cuente con Isco para ser titular en el partido contra el Leganés cuando hay bajas, por lesión, como las de Marco Asensio, Kroos y Bale responde a la desconfianza que le produce un futbolista que no encaja en su idea de juego. Era un partido para poner de inicio a Isco o, si se quiere mirar de otra manera, para hacerle un guiño y recuperarle para la causa. Una nueva oportunidad para rescatar a un futbolista que tiene cualidades para elevar la pobreza del juego en que ha caído el Real Madrid. Pero el talento o la calidad individual no convencen a Solari para apostar por Isco desde el minuto uno. Las consecuencias son negativas, porque seguirá bajando el grado de compromiso del malagueño.

Se puede dar la posibilidad, y hay quien hace la lectura, de que Solari decidiera reservar a Isco para el siguiente partido en Liga contra el Betis— porque con tantas lesiones y la ausencia de Lucas Vázquez por sanción —fue expulsado contra la Real Sociedad— es más importante no correr riesgos y tenerle fresco. No es el caso ni el argumento de peso por el que volvió a dejarle en el banquillo. A Solari le transmiten más confianza Fede Valverde, como interior, y Vinícius, de extremo, para jugar de inicio que Isco. Esto es lo grave de la situación. Dos chavales están por delante de un internacional.

No se puede asegurar que contra el Betis juegue Isco de titular si no lo ha hecho frente al Leganés. En el once volverán a estar Casemiro y Modric —suplente contra el Leganés—. En cualquier caso, el entrenador antepuso la frescura y la energía de Fede Valverde, para suplir a Kroos, y la verticalidad de Vinícius, para hacer de Bale, en el partido de Copa del Rey. Podría haber tomado la decisión de dar un respiro al brasileño cuando jugó todos los minutos ante la Real Sociedad y acabó con calambres en las piernas. Con los gemelos subidos y tieso de la paliza. Pero no lo hace porque cree más en el fútbol directo y desequilibrante de Vinícius que en un Isco al que palpa apático. A Solari no le maravilla Isco, pese a que diga en la sala de prensa que es un jugador que seguirá dando alegrías.

Copa del Rey

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