la final se disputa el 21 de abril

El socio del Barcelona da la espalda a la final de la Copa

Los aficionados del Barcelona no han completado el cupo de entradas disponibles para la final de la Copa del Rey que se disputará el el Metropolitano. Sobran casi 6.000 boletos

Foto: La grada del Calderón en la última final Barça-Sevilla. (EFE)
La grada del Calderón en la última final Barça-Sevilla. (EFE)

A las siete de la tarde de este miércoles finalizaba el plazo, que se había abierto el lunes, para solicitar una entrada para la final de la Copa del Rey que el Barça disputará frente al Sevilla el próximo 21 de abril en el Wanda Metropolitano. El club catalán dispone de 16.223 boletos… pero le sobraban. Sólo 10.510 socios lo pidieron en la web, a los que hay que sumar las 4.056 que el Barcelona había asignado a sus peñas. Es un hecho sin precedentes en la historia reciente de la entidad que ni siquiera hiciera falta un sorteo para asignar las entradas, por lo que se han visto obligados a abrir un nuevo proceso de venta directa -ya no se pedirán- entre el 28 de marzo y el 2 de abril.

El llamamiento del club a mediodía mediante un sms y un correo electrónico a sus aficionados fue un último intento desesperado de atraer la atención que no surtió efecto y no ha habido otro remedio que volver a intentarlo porque por primera vez el socio ha dado la espalda a la final de la Copa. Los 10.510 que ya lo han solicitado, por supuesto, tienen su entrada asegurada y preferencia en la elección de zona y de precio.

Para el Barça hay varios factores que explican el poco interés que ha despertado la final contra el Sevilla, pero lo cierto es que las trabas que desde el propio club se habían puesto para poder adquirir una entrada también cuentan. Para empezar, se debían abonar 30 euros por adelantado que se descontarían después del precio del boleto, que oscilaban entre los 45 y 150 euros, pero es que además se debían recoger en Madrid en el pabellón de IFEMA y de forma nominal. Si el socio en cuestión no podía acudir al partido solamente podía ceder su entrada a otro socio, y debía argumentar su ausencia por motivos de fuerza mayor como enfermedad o trabajo.

El Barcelona pretendía así evitar como en otras finales la reventa de las localidades que les había asignado la RFEF. Ha sido una estampa habitual en las últimas ver entre la afición culé a los de los rivales, señal inequívoca de que habían sido los propios seguidores los que habían hecho negocio. Pero en su esfuerzo por evitar que el próximo 21 de abril sucediera algo semejante los dirigentes azulgranas han terminado por echar atrás a muchos.

Josep Vives, en una rueda de prensa. (EFE)
Josep Vives, en una rueda de prensa. (EFE)

Descenso continuado en la petición de entradas

Hay que tener en cuenta también el efecto ‘panxa plena’ (barriga llena) como lo definió Guardiola en su día. Es la quinta final consecutiva de Copa del Rey a la que llega el Barça y parece evidente que no es la competición que más ilusión le produce a los seguidores. El descenso ha sido continuado en los últimos años: en el 2009 en la que se disputó en Mestalla frente al Athletic hubo 47.000 peticiones, en el 2011 también en Valencia frente al Real Madrid nada menos que 72.000, en el 2012 para el Vicente Calderón y contra el Athletic 61.000, en el 2014 en Mestalla y con el Madrid de nuevo como rival 36.000. Al año siguiente se disputó en el Camp Nou y hubo casi 62.000 peticiones, hace dos para la del Calderón ante el Sevilla- el mismo rival que ahora- 61.000- y en la última frente al Alavés ya se bajó a las 31.000 peticiones.

Existe otro factor: la final de la Champions de Kiev. El aficionado culé cree que es posible clasificarse y el viaje es caro y el destino lejano, así que por lo que pueda pasar, algunos han preferido ahorrar. Tampoco se puede dejar de lado la cuestión política y el socio del Barça ya ha demostrado con sus pitidos al himno y sus esteladas cuáles son sus sentimientos al respecto. Este año el disgusto es aún mayor tras las cargas policiales del 1-0, la implementación del 155 y la prisión preventiva de varios líderes independentistas.

Las alarmas saltaron en la entidad cuando el martes sólo 2.000 socios se habían inscrito en la web del club. Con el sms y el correo electrónico de este miércoles al mediodía hubo un aumento, pero no fue suficiente. Cada socio podía pedir un máximo de ocho localidades y no se ha llegado a cumplir con las 16.223 que les había asignado la Federación Española. Antes de pasar por la embarazosa situación de devolverlas, el Barcelona ha decidido volver a abrir un plazo de venta directa. Es decir, que ya no se hace solicitud sino que se compra.

El portavoz del club Josep Vives explicó incluso en declaraciones a la televisión del club que en el caso de que no se pueda acudir a la final se buscarán soluciones para que el socio no pierda el dinero y el Barça una entrada. Es decir, que no han tenido más remedio que abrir la mano si no querían que el 21 de abril el Wanda fuera más sevillista que nunca.

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