Copa del Rey: La extremada eficiencia del Barcelona también sirve para remontar al Espanyol. Noticias de Copa del Rey
vencieron 2-0 en el camp noy y ya están en semis

La extremada eficiencia del Barcelona también sirve para remontar al Espanyol

El equipo de Valverde, con goles de Suárez y Messi, realizó el partido perfecto para remontar. Sin grandes alardes, con los goles justos y un control de la situación digno de los grandes equipos

Foto: Messi y Suárez celebran el segundo gol. (Reuters)
Messi y Suárez celebran el segundo gol. (Reuters)

El Barcelona es ese equipo de eficacia probada, como los anuncios de detergente. Tenía que pasar la eliminatoria contra el Espanyol y lo hizo, sin demasiados alardes, más pareciendo una hoja de cálculo que en un poema. Así es, este Barcelona, salvo algunos días contados, no está hecho para enamorar sino para ganar partidos, pasar eliminatorias, sumar puntos. Para todas esas cosas que pueden resumirse en aritmética. Es cierto, necesitaban remontar y lo hicieron, pero no hubo épica en ningún momento, no hicieron más que cumplimentar el albarán y con una media sonrisa en la boca, exclamar "misión cumplida".

Esto no es ordinario, en absoluto. Los equipos de fútbol no suelen ser tan mecanicistas, tienen carencias, también más brillo, hacen del mundo un lugar más vertiginosos. Lo ordinario en este deporte es todo lo contrario, lo que convierte al Barça de Valverde, automáticamente, en algo extraordinario. Por su mesura, por su sobriedad y contundencia, es el equipo que más claros tiene todos los conceptos y la ejecución de los mismos. Algo que, en todo caso, solo es posible cuando eres un equipo excelente.

Antes de empezar a desarrollar este punto cabe decir que está Messi, un jugador que es capaz de mediatizar cualquier equipo que se le ponga enfrente. Los grandes deportistas de todos los tiempos comparten, fundamentalmente, esa cualidad, la de dejar a los rivales pensando. Cuando no temiendo. No, este no fue el mejor partido de la memorable carrera de la 'pulga', tiene cientos de partidos mejores. Pero en ocasiones no necesita una exhibición, le basta con estar ahí, en la frontal del área, rondando, consiguiendo que los centrales no sepan si atacar el balón y vigilar que la estrella no se escape.

Marco el segundo, el que cambiaba el signo de la eliminatoria definitivamente. No fue especialmente bonito, tuvo un rebote, el tiro tampoco era nada del otro mundo. Suficiente, esta ronda de copa también está en el casillero de Messi, la estrella absoluta y, él sí, el más brillante de todos los accesorios de esa máquina industrial llamada Fútbol Club Barcelona.

Sumen a Suárez, que no es el jugador más bonito pero sí el que más pelea. A veces, como le pasa a Diego Costa, juega con las fronteras de la ley. En ocasiones las sobrepasa claramente. Rara vez tiene consecuencias negativas para su juego. Asumido esto, es la pesadilla para cualquier central, rocoso, pesado, pegajoso y con gol. Un dolor de cabeza. Metió el primero del partido gracias a que Pau López no salió con la suficiente decisión. También porque el centro de Aleix Vidal desde la derecha fue magnífico, justo a la cabeza. Era el minuto 8 de partido y si las opciones del Espanyol pasaban necesariamente por la resistencia del 0-0 cualquier esperanza se vio dilapidada en ese mismo momento.

La posesión como doble amenaza

Tampoco se le puede pedir mucho más a los periquitos, un equipo digno pero con muchas carencias. Cuando la calidad de tus jugadores está claramente por debajo de las rivales no puedes mantener la posesión del balón. Y esto no es una cuestión menor porque la mejor manera de controlar un resultado a favor como el que traían de Cornellá, la única realmente, es conseguir tener el esférico durante periodos de tiempo más o menos prolongados. Si esa batalla se tiene perdida, y con ese salto de calidad era lo suyo, todo lo demás era realmente complicado.

Es obvio que un buen Busquets, Iniesta, Sergi Roberto y Rakitic ayudan mucho a mantener la temperatura siempre constante. La moda de los tres centrocampistas, muy en boga en los últimos años, se la está cargando Valverde de un plumazo. El puebla el medio del campo lo más posible, les pide a los laterales que ayuden también y genera una tela de araña que vale tanto para buscar a los atacantes como para que los rivales no sepan ni por dónde le viene el balón.

Habrá que ver cómo se engrana en todo esto Coutinho, pero lo más probable es que sea un éxito. Al final los ingredientes son un excelente jugador, un equipo que sabe lo que quiere y un entrenador calmado que pensará en la mejor solución posible para que la máquina siga ganando a la misma velocidad. No es en absoluto sencillo el tema, aunque pueda resumirse en una frase. El Barcelona puede no ser el equipo más bonito del mundo, desde luego no es el Barcelona de otros tiempos, pero es un equipo soberbio, perfectamente capaz de ahogar a cualquier rival y terminar la faena con lo único que finalmente cuenta en el fútbol: la victoria.

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