Es noticia
Menú
Un coletazo de orgullo para mantener a flote el discurso de Simeone
  1. Deportes
  2. Fútbol
recuperó su identidad tras un triste primer acto

Un coletazo de orgullo para mantener a flote el discurso de Simeone

Simeone atraviesa su peor momento desde que dirige al Atlético. El gol de Griezmann mantiene con vida a un equipo que esta temporada se ha distanciado de su entrenador

Foto: El Cholo Simeone, en el suelo tras fallar una oportunidad el Atlético de Madrid. (EFE)
El Cholo Simeone, en el suelo tras fallar una oportunidad el Atlético de Madrid. (EFE)

En el descanso, las nubes llenaban el cielo rojiblanco. El Atlético de Madrid había firmado un primer acto triste, malo, alejado de la imagen que siempre tuvo el equipo adiestrado por Simeone. Tras los minutos de descanso y reflexión, apareció un equipo diferente, mucho más similar al que en los últimos años ha molestado a los grandes de España y Europa. La entrada de Fernando Torres tuvo su incidencia, más el orgullo que sacaron los futbolistas. Apareció a tiempo esa rabia en las filas rojiblancas, para mantener vivo el discurso de su líder, viviendo la etapa más complicada desde que se hizo cargo de la escuadra del Manzanares.

Foto: Luis Suárez marcó el primer gol al Atlético en el Calderón. (EFE)

La comunión entre Simeone y el colectivo está quebrada por diferentes lugares desde hace tiempo. Si antes solo salían elogios hacia el entrenador argentino, ahora se deslizan sin rubor voces críticas al hasta esta temporada intocable. Se le ha escapado el control del vestuario al Cholo. Ese gol de Griezmann mantiene con constantes vitales a Atlético y también con vigencia el discurso de su estratega. Método siempre venerado, pero que esta temporada ha sido cuestionado en el interior del vestuario. El segundo tiempo ante el Barcelona revitalizó su figura, aunque todavía tiene que remar lo suyo para recuperar el extenso terreno que ha perdido. Ya no se le mira de igual manera.

La Copa del Rey es el torneo que tiene más a mano el Atlético de Madrid. Así se estimaba en el interior del club antes de que se pusieran en marcha las semifinales. Un torneo especial porque la final, parece, supondrá poner el epílogo a la rica historia del Vicente Calderón. Por ello el comportamiento de los jugadores rojiblancos no fue entendido por nadie. Un grupo de jugadores desconectados, totalmente superados por un rival que tampoco tuvo que acelerar en exceso para alcanzar el intermedio con la eliminatoria casi cerrada. El descanso hizo aflorar otro escenario, con un Atleti mucho más reconocible, más cercano al estilo que el argentino implantó durante años de éxitos.

Ese gol de Griezmann, sin embargo, no tapa la realidad del Atlético de Madrid. El bajo estado de forma de muchos jugadores comienza a ser alarmante. Futbolistas antes fundamentales, caso de Diego Godín, ahora están desconocidos. En el ecuador de la temporada, otros como Yannick Carrasco no brillan como se espera en todos los rincones de la institución, mientras otros comprados a golpe de talonario, casos de Gaitán y Gameiro, tampoco dan ese paso al frente. La remontada era una utopía en la casa atlética tras el primer tiempo; finalizado el duelo inicial de estas semifinales, el arreón de orgullo rescató parte de la esencia perdida en muchos momentos de la actual campaña.

Igual que sucede dentro del vestuario, tampoco las relaciones entre Simeone y los que mandan son las mejores. Las tensiones se han acrecentado desde que el Atlético de Madrid cayó en la final de Milán. Algún ejecutivo ha tenido que multiplicarse para mediar cuando algún punto de fricción —unos cuantos— ha surgido. Si por Simeone hubiera sido, ya estaría en otra parte, pero no pudo abandonar el club cuando quiso, después de la fatídica noche de San Siro. Se quedó y el desarrollo de esta temporada no está siendo el que esperaban todos. Por ello, ese gol del atacante francés cobra relevancia con este panorama. Tal vez, si hay remontada en el Camp Nou, sirva para sacar a flote de manera definitiva al Atlético.

Foto: La conexión entre el Cholo Simeone y el vestuario empieza a agrietarse (Reuters)

"Nos hemos acercado al equipo que siempre fuimos", reconoció Simeone tras el partido, destacando la reacción de su equipo cuando estaba contra las cuerdas. "Hay que mantener esta actitud pensando en el partido de vuelta", subrayó el entrenador argentino. "Estoy orgulloso por habernos levantado", enfatizó. Y no es asunto menor cuando su discurso, esta temporada, no ha calado como pasó siempre. Alejado de la cabeza en LaLiga Santander, en breve vuelve a escena la Champions League, el gran torneo, con el que todos sueñan en el Atlético. Pero para que los sueños se hagan realidad, le toca a Simeone recuperar lo que perdió. Tal vez ese arranque de orgullo mostrado en el segundo tiempo ante el Barcelona sirva para arrancar de nuevo un motor que no ha carburado hasta ahora como debía.

En el descanso, las nubes llenaban el cielo rojiblanco. El Atlético de Madrid había firmado un primer acto triste, malo, alejado de la imagen que siempre tuvo el equipo adiestrado por Simeone. Tras los minutos de descanso y reflexión, apareció un equipo diferente, mucho más similar al que en los últimos años ha molestado a los grandes de España y Europa. La entrada de Fernando Torres tuvo su incidencia, más el orgullo que sacaron los futbolistas. Apareció a tiempo esa rabia en las filas rojiblancas, para mantener vivo el discurso de su líder, viviendo la etapa más complicada desde que se hizo cargo de la escuadra del Manzanares.

Diego Simeone Luis Enrique
El redactor recomienda