A Griezmann le apetece mucho esta Copa
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el atlético ya visualiza las semifinales

A Griezmann le apetece mucho esta Copa

El Eibar se fue del Calderón con la sensación de haber jugado bien y con la certeza de que su Copa se acabará en el encuentro de vuelta, ya que el Atleti le destrozó al aprovechar sus errores

Foto: Koke felicita a Griezmann por abrir el marcador (Juan Carlos Hidalgo/EFE).
Koke felicita a Griezmann por abrir el marcador (Juan Carlos Hidalgo/EFE).

Los genios hacen la vida más fácil. Las personas que, con su imaginación, atrevimiento y agudeza han realizado grandes descubrimientos han cambiado el planeta, generalmente para mejor. Extrapolado al fútbol y en una versión quizá menos trascendente para la humanidad, tener a un genio en la plantilla soluciona problemas. Es como ser amigo del 'señor Lobo'. Todo resulta más sencillo. El Atlético de Madrid tiene a Antoine Griezmann, que es la versión pequeña y rubia de un gran investigador, un científico que cambie el mundo. Cuando Griezmann está al máximo, el Atleti tiene menos de lo que preocuparse. Él va a hacer que todo fluya, que el equipo vaya bien y que los partidos se ganen casi solos.

Foto: Miguel Ángel Gil, con el equipo cadete en Tenerife (LaLiga)

Al Eibar le ganó gracias a Griezmann. Bueno, y un poco gracias a Yoel. Iba a ser cuestión de tiempo que el Atleti abriese la lata y ganase el partido, pues los vascos en ningún momento se mostraron como un equipo capaz de hacer daño en el Calderón, pero todo se aceleró sobremanera cuando el buen portero vigués se aventuró erróneamente hacia un balón que no iba destinado a sus puños, sino a la cabeza de José María Giménez. El fallo, de esos que dejan a cualquiera rumiando lo ocurrido durante horas, condenó al Eibar a la duda irresoluble de saber si seguía manteniéndose firme en defensa o se lanzaba hacia la portería contraria para buscar ese gol fuera de casa que diera vida a la eliminatoria.

Es una circunstancia ésta muy del Atleti de toda la vida, del que ha acostumbrado a su público a ganar con una regularidad nunca vista hasta hace pocos años. Durante mucho tiempo, el conjunto dirigido por Simeone se dedicó a disfrutar los errores del rival y convertirlos en su principal arma competitiva para ganar partidos. No era extraño un encuentro, sea de la competición que sea, en el que el Atleti no tuviera prácticamente ocasiones y lo ganase, igualmente, gracias a un fallo de marcaje, un penalti o un mal despeje. El enaltecimiento del error contrario hizo grande a este equipo y era un detalle que se había perdido en el olvido.

Quiso Simeone aprovechar la Copa para recuperar una idea que había desterrado en las últimas semanas: jugar con cuatro jugadores de ataque. Lo hizo con regularidad durante el inicio de la temporada, pero en cuanto los resultados empezaron a no acompañar, el regreso al 1-4-3-3, cuando no se jugaba con los cuatro pivotes puros en la medular. En aquellos partidos previos a la racha negativa, el Atleti tuvo partidos en los que hizo disfrutar tanto al público rojiblanco como al imparcial, pues encadenó un juego soberbio acompañado de goles y triunfos. Sin embargo, a los jugadores la idea no les convenció porque se sentían mucho más desprotegidos, y el Cholo cedió en el debate y regresó al esquema habitual. Ante el Eibar recordó que jugar con cuatro arriba no queda en absoluto descartado.

No fue, sin embargo, un día brillante para tres de esos jugadores, y así, claro, no hay mucho que pueda hacerse. Sí si el que está bien es Griezmann, eso es cierto. El que mejor se sintió de los mortales fue Nico Gaitán. Encontrarle por fin será muy necesario para el Atlético en los meses que se avecinan. Será difícil que se asiente en el once, pero sí será un recambio de altura, como lo era Carrasco. Al belga le pasa algo y algo malo. No quiso jugar en la banda y tuvo un encontronazo con el entrenador.

Esta vez, le retó a jugar por dentro, prácticamente como '9' y dejó mucho que desear en esa posición. Solo tuvo una acción medianamente acertada, que al final fue un fallo: una jugada individual en la que se plantó en el área armera y, cuando lo tenía todo para asistir, se revolvió para regatear y tratar de definir por su cuenta. Por fortuna, su rechace acabó en las botas de Correa, que marcó. Correa tampoco estuvo especialmente excelso, pero ya solo con su movilidad resulta peligroso. En el Eibar sucede algo similar con Bebé. Es tan bueno, tan diferencial sobre sus compañeros, que se crece demasiado. Dribla cuando debe pasar, chuta cuando debe pensar...

El Eibar se marchará a casa con la sensación de que ha hecho un buen partido en el Calderón y con la seguridad de que su andadura en la Copa del Rey se acabará en la vuelta en Ipurua. Nadie puede negar el buen partido de Fran Rico ni la profundidad de Rubén Peña en una banda que no es la suya. Pero si por lo general contra un grande los errores cuentan doble, en la Copa son un golpe mortal. Por ejemplo: no puedes dejar nunca, a ningún equipo, tocar tres veces el balón de cabeza dentro del área, y así lo hizo hasta que el tercer toque, el de Gameiro, acabó en gol. El Atleti, mientras, ya huele las semifinales.

Ficha técnica

3 - Atlético de Madrid: Moyá; Juanfran, Giménez, Savic, Filipe; Correa (Gameiro, m. 62), Saúl, Koke, Gaitán (Godín, m. 75); Carrasco (Gabi, m. 65) y Griezmann.

0 - Eibar: Yoel; Capa, Gálvez, Lejeune, Rubén Peña; Rivera; Inui (Luna, m. 64), Fran Rico, Escalante (Sarriegi, m. 73), Bebé; y Adrián (Sergi Enrich, m. 64).

Goles: 1-0, m. 27: Griezmann. 2-0, m. 60: Correa. 3-0, m. 67: Gameiro.

Árbitro: Mateu Lahoz (C. Valenciano). Amonestó al local Saúl (m. 63) y al visitante Escalante (m. 26).

Incidencias: partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 25.000 espectadores.

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