El Barcelona rompe la maldición de Anoeta con aburrimiento antes de los tambores
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no ganaba en san sebastián desde 2007

El Barcelona rompe la maldición de Anoeta con aburrimiento antes de los tambores

Al equipo de Luis Enrique le bastó con un penalti que convirtió Neymar para encarrilar la eliminatoria en San Sebastián. Pocas ocasiones y mucho mal humor marcaron el encuentro

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El plan bueno era la cena, pero eso no podía saberse antes de que empezase el partido. San Sebastián se dividía entre los de Anoeta, que iban a recibir al Barcelona, y los de la sociedad gastronómica para celebrar la fiesta de la ciudad. Los primeros no vieron arte y ensayo y, además, tuvieron que digerir una derrota contra los azulgranas, pues en esa ciudad los colores azul y blanco se llevan a gala y casi no hay aficionados de los de fuera, por grandes y poderosos que sean. Los otros, es de suponer, disfrutaron de una comida de categoría.

Foto: Los jugadores de la Real Sociedad celebran un gol contra el Barça en Anoeta. (REUTERS)

El Barcelona puede decir que ya no hay maldición en Anoeta. No ganaban los culés allí desde el año 2007, y salir cabizbajos de ese estadio se había convertido en una tradición maldita. Para romperla no necesitó de grandes heroicidades, ni de épica excesiva. En un partido narcotizado, con poca pasión y ritmo, valió con un penalti claro de Elustondo, que pecó de pardillo y zancadilleó a Neymar cuando el brasileño no suponía un excesivo peligro para el marco de Gerónimo Rulli. Messi dejó a su amigo Ney que hiciese los honores y este no falló.

Fue una jugada aislada entre un dominio suave del Barça. Porque tenía el balón, controlaba la situación y no sufría. A veces es solo eso, aunque no hay equipo en la historia que se haya hecho célebre solo por manejar los tiempos y los ritmos. El dominio flácido como manera de ir pasando de pantalla. El partido, quizá por lo frío de la noche, no fue más que un discurrir de minutos, una nada continua más pesada que otra cosa.

No hubo grandes alardes de las estrellas del Barça. Luis Suárez parece más lento de lo que acostumbra y Messi tampoco tuvo la tarde más florida. Neymar, que se cebó con un incapaz Elustondo, fue el único que sobresalió un poco. Más por bonito que por eficiente, pues fuera de ese penalti que le salió muy rentable, las ocasiones fueron bastante escasas.

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Intentos estériles de la Real

En la segunda mitad, y viendo los donostiarras que el rival no era tan fiero, dieron un paso adelante para ver si podían hacer daño al Barcelona. La Real lo intentó, también por la sustitución de Iniesta, que descoordinó un poco al Barça, pero las ideas no se mostraban tan frescas como en otras ocasiones. El pundonor estaba, pero faltaba la fluidez que sí se vio, por ejemplo, en el partido de Liga que enfrentó a ambos equipos. Aquello, casi un 'thriller', se pareció muy poco a esta comedia bufa de poca gracia. Y todo esto sin una sola ocasión para marcar gol, lo cual es un resumen en sí mismo de incapacidad.

No estaban Vela y compañía en su mejor noche, las piernas pesaban y las jugadas nunca terminaban en remate. No inquietaron siquiera a Sergi Roberto, que lleva semanas sesteando en el lateral derecho. Lo poco que se vio llegó por ese lado, en los pies de Yuri, porque además Rakitic ayuda más bien poco en tareas defensivas. Otros que se enfrenten a los de Luis Enrique pueden explorar esa vía, pues a los rivales les puede dar rédito.

Foto: Leo Messi, durante un reciente entrenamiento del FC Barcelona. (EFE)

Hubo incluso ráfagas de agresividad mal entendida. Había parones constantes, amarillas varias y mucha gente muy enfadada en el campo. No consta que los jugadores quisiesen estar en la sociedad con los amigos, ellos son profesionales y los del Barça, de hecho, ni siquiera tienen una sociedad gastronómica y estaban con el mismo mal humor. En esto tiene mucho que ver el propio sistema de competición de la Copa.

Si esto hubiese sido una eliminatoria a un solo partido, nadie hubiese dudado de la trascendencia del duelo. Nadie hubiese pensado que esos últimos 20 minutos en los que nada pasó hubiesen tenido tintes de batalla épica. Pero quedaban 90 minutos en Barcelona, la segunda parte de esta obra y un factor demasiado grande como para obviarlo. En la Real Sociedad sabían que un gol en contra más les ponía fuera de cualquier opción. Por pocas que haya, el 0-1 es un resultado asumible. Los de Luis Enrique, por otro lado, ya se iban contentos así. Una victoria en un campo difícil, con eso vale sabiendo que lo que queda es una noche en el Camp Nou.

Rompe la noche con los tambores. La ciudad necesita un poco más de agitación, porque en Anoeta encontró más sueño que pasión.

Ficha técnica

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