El Espanyol frena en seco el ímpetu del Sevilla, pero le deja escapar vivo
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BACCA DA ESPERANZAS CON UN GOL EN EL 90 (3-1)

El Espanyol frena en seco el ímpetu del Sevilla, pero le deja escapar vivo

El Espanyol encarriló los cuartos de Copa con un monólogo ofensivo ante el Sevilla (3-1). Pese a todo, no se libró del mazazo. El gol de Bacca supuso un varapalo

placeholder Foto: Sergío García celebra con sus compañeros el segundo gol del Espanyol (Efe).
Sergío García celebra con sus compañeros el segundo gol del Espanyol (Efe).

El Espanyol encarriló los cuartos de Copa con un monólogo ofensivo ante el Sevilla (3-1) que arrancó con un gol para enmarcar de Caicedo, siguió con un penalti de Sergio García y terminó con el castigo de Lucas Vázquez. Pese a todo, no se libró del mazazo. El gol de Bacca, en el 90, supuso un varapalo para los pericos que, hasta entonces, tenían muy bien controlada la eliminatoria. El colombiano solucionó un enredo en el área rival y facilitó el trabajo de los suyos en el Sánchez Pizjuán.

El ímpetu del Espanyol en los primeros compases del choque desbordó al Sevilla. Los catalanes imprimían velocidad y ritmo al partido y empujaron al bloque de Emery a su área. Las combinaciones y el juego de bandas blanquiazul protagonizaban el encuentro, aunque sin ocasiones claras. La afición perica disfrutaba de un bloque preciso e incisivo y el premio no tardó en llegar: Arbilla cedió a Víctor Sánchez, que asistió a Caicedo. El ecuatoriano, con un gran movimiento desde la frontal, ganó la posición a su defensor y se sacó un latigazo directo a la escuadra para enmarcar.

El Sevilla no encontraba la fórmula de responder a la avalancha. Ni tampoco de romper la defensa rival. El Espanyol seguía mandando. Frenaba a los andaluces, espesos, recuperaba la posesión y volvía a atacar. No con claridad, pero sí pisaba con regularidad la zona de peligro contraria. Durante los últimos minutos de la primera mitad, el despliegue ofensivo local facilitó contras que calmaron la euforia de la grada.

En la reanudación, el Espanyol bajó las revoluciones. Su maquinaria no era tan perfecta y el Sevilla presentaba mejor cara. Sin embargo, poco a poco los de Sergio González recuperaron el tono. Ambos conjuntos cometían pérdidas arriesgadas en su intento por engordar el marcador, aunque el balón era, en su mayoría, perico. El anfitrión se resistía a replegarse. Incluso el técnico refrescó el ataque con Stuani y Lucas Vázquez. Su apuesta tuvo un rendimiento letal. Una jugada de Lucas acabó en manos de Arribas. Penalti en el que Sergio García engañó a Rico y firmó el 2-0.

Querían más. El Sevilla estaba tocado, pronto estaría hundido, y el Espanyol buscaba agrandar la sentencia. Lucas Vázquez tenía balas, velocidad y gol. Concretamente el 3-0 al aprovechar una asistencia de Sergio García. El Sevilla, pese a todo, no quiso dejarlo todo para la vuelta. Prácticamente en el tiempo añadido, Bacca arañó el 3-1 desenredando el caos en el área del Espanyol y mejorando las sensaciones que había desprendido su equipo. El Sánchez Pizjuán decidirá.

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