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El Real Madrid no está en crisis, pero sí amodorrado
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DOS DERROTAS CONSECUTIVAS Y POCO JUEGO

El Real Madrid no está en crisis, pero sí amodorrado

Dijo Ancelotti en la rueda de prensa posterior al partido ante el Atlético que al Madrid le faltó “profundidad”. Isco fue un poco más allá para dar la clave de cara a la vuelta

Foto: James Rodríguez, tumbado en el césped del Vicente Calderón.
James Rodríguez, tumbado en el césped del Vicente Calderón.

Dijo Carlo Ancelotti en la rueda de prensa posterior al partido ante el Atlético que al Real Madrid le faltó “profundidad”. También que le parecía “exagerado” decir que su equipo estaba atravesando una “crisis”. Aunque sí admitió “no estar contento”. Lleva dos derrotas consecutivas, recibiendo dos goles en similares circunstancias –cabezazos de Otamendi y Giménez-, y con una extraña apatía de cara a portería, sin nitidez en su juego. Falló en el cuerpo a cuerpo ante el Valencia, y ha vuelto a hacerlo –por tercera vez este año- frente al Atlético de Madrid. “Hay que estar un poco más vivos en el partido de vuelta”, reconoció Isco en zona mixta. No es que el Madrid esté muerto, pero sí aletargado, amodorrado. Necesita espabilar para, precisamente, no caer en esa "crisis".

Quinta derrota de la temporada del Real Madrid, segunda consecutiva, tercera frente al Atlético (su otro enfrentamiento concluyó en empate). El equipo de Simeone parece haber tomado la medida en esta campaña a los de Ancelotti, que vuelven a tropezar en la misma piedra. Hasta ahí los datos negativos de un equipo que recientemente se proclamó campeón del mundo y que ha vivido una racha histórica de 22 victorias consecutivas. Pasó por un bache al inicio de la campaña, tras venir de la pretemporada, y está atravesando por otro nada más venir de las vacaciones de Navidad. ¿Casualidad?

Es complicado que un equipo esté siempre al mismo nivel, sobre todo al ritmo que se había puesto la locomotora blanca desde el 16 de septiembre. Y cayó en Mestalla, un campo difícil donde los locales cuentan en Liga con siete victorias, un empate y una derrota. Allí, el Madrid desapareció en algunos momentos pero concluyó el choque atacando y con el “huy” del empate en boca de los madridistas.

Mejor en Valencia que en el Manzanares

El de Valencia fue un toque de atención que, quizás, desde el lado positivo podía utilizarse para salir enrabietado de cara a la difícil visita al Calderón. No fue así. Al contrario. Hubo ausencia de ocasiones –sólo dos en todo el partido, de Ramos y Bale- y la intensidad que se percibió en Mestalla en los últimos compases fue mayor que la vista en ese mismo periodo del partido en el Calderón, tal vez fuera por el rival. La máquina del Madrid en Valencia sólo metió en ocasiones la quinta marcha. En el Calderón… da la impresión de que ni siquiera la engranó.

Es complicado señalar a un único jugador en estas circunstancias porque cuando a un equipo se le ve apagado, las carencias y los fallos –o la ausencia de ideas y virtudes- se disparan en numerosos puestos. Por lógica, si sólo ha habido dos acercamientos peligrosos en todo el encuentro, es sencillo señalar a la delantera. Empezando por Bale, terminando por Benzema, y pasando por Cristiano Ronaldo. El centro del campo no carbura como hace un par de meses y la defensa ha recibido cuatro goles en dos partidos. De los porteros, poco pudieron hacer en sus respectivos encuentros.

En el Madrid están deseando que llegue el choque ante el Espanyol para que suponga un bálsamo, la primera alegría de 2015 y de la camiseta con el escudo que le acredita campeón del mundo. Después se las verá nuevamente ante el Atlético para decidir si se despide pronto de la Copa o si continúa aspirando al título. Tiene una semana para reanimar al paciente o, como decía Isco, “estar más vivos”.

Cristiano Ronaldo
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