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Messi 'chantajea' al Barcelona emocional y deportivamente con su actitud fría y distante
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EL ARGENTINO JUEGA CUANDO QUIERE

Messi 'chantajea' al Barcelona emocional y deportivamente con su actitud fría y distante

Leo Messi ocupa un lugar entre los cinco grandes de la historia del fútbol, pero su manera de entender el día a día ha provocado un problema dentro del club

Foto: Leo Messi ha bajado su rendimiento deportivo en las últimas jornadas de competición.
Leo Messi ha bajado su rendimiento deportivo en las últimas jornadas de competición.

Leo Messi ocupa un lugar entre los cinco grandes de la historia del fútbol. Dicen y no se confunden. Su fútbol y sus números, pese al vacío albiceleste de los últimos mundiales, así lo certifican. Pocos dudan de eso, como tampoco de que el argentino no es el mismo, que ha desaparecido sumergido en mil batallas, algunas personales, y que sólo aparece cuando le viene en gana, algo que está quedando demostrado en los dos últimos meses. Su categoría le impide pasar inadvertido, pero su actitud le está llevando a ser intrascendente en muchos partidos, lo quieran o no sus fieles defensores.

Sus apariciones están contadas. La última fue ante el Real Madrid. El Barcelona apuraba sus opciones ligueras y ahí apareció el 'diez'. Pero también se la jugaba ante Atlético en Champions o Granada en Liga y las noticias del cuatro veces ganador del Balón de Oro no aparecieron por ningún lado. Apatía, desidia, desmotivación... chantaje. Su vuelta se anuncia para mañana miércoles, pero todo el mundo se pregunta los motivos que llevan al delantero a jugar con su Barcelona, entidad que le ha visto crecer como futbolista y como persona.

Todas las maneras de calificar su comportamiento son válidas. Algunas saltan a la vista. Otras pueden ser órdenes camufladas de un cada día más perdido Tata Martino, que reconoció como uno de sus objetivos que Messi apenas interviniera en juego ante el Atlético. Tal cual.La definición más dura respecto a su actitud señala el permanente estado de negociación en el que se encuentra el argentino. Primero Hacienda, después con el Tata y ahora con su contrato. Otros años, esa negociación no se dejaba sentir sobre el terreno de juego. En esta campaña, sí.

A Messi, tal y como quedó demostrado en el Bernabéu, el Real Madrid le motiva. La simple presencia del equipo blanco basta para encontrar su reacción. Otros choques no levantan el apetito que antes despertaba cualquier rivalen la competición que se preciara. Parece que esa ambición se ha vuelto selectiva y que sólo aparece ante el equipo blanco, rival en la final de mañana de la Copa del Rey.

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El contrato del argentino, bajo sospecha

El entorno azulgrana achaca esa selección de objetivos a la negociación de la que sería séptima renovación de contrato como jugador del Barcelona. Según informó Marca, las posturas se han acercado por la cesión que hace el Barcelona de los derechos de imagen al ciento por ciento al jugador, gesto que Jorge Messi ha valorado positivamente, pero eso no quiere decir que no siga escuchando las propuestas que llegan desde el Manchester City. La renovación se acerca, pero Zayed Al-Nayhan no se olvida del azulgrana.

Messi no quería a Neymar. Mejor dicho, prefería a Agüero a su lado; Messi exigía cobrar más que nadie, algo que la llegada del brasileño puso en entredicho: Messi quiere un entorno agradable, con jugadores sobre el césped de su gusto, que le entiendan. El Tata tardó en comprender a su compatriota... Circunstancias así han llevado a un mostrar a un Messi distante, frío, ausente, algo que ha llamado la atención del grupo, que, tal y como informó El Confidencial, le ha llamado la atención en más de una ocasión.

La confianza en su fútbol sigue estando ahí. Para el barcelonismo y para alguno de sus compañeros, sigue siendo un dios, pero la fe hacía su persona ha disminuido. Creen que ha jugado con el futuro del club y también de la entidad. "Seguro que su actitud habría sido otra muy diferente en caso de haber renovado". Lo cierto es que el Messi imperial de otras temporadas no se ha dejado ver. Sus descomunales números de temporadas atrás han dejado paso a unas cifras más terrenales con esos 25 goles en Liga a falta de cinco partidos para el término de la competición.

Ahora, el Barcelona se pone en manos del argentino para endulzar una temporada que debe servir para dar un vuelco a un equipo y a una entidad que caminaba por la senda correcta, pero a la que Sandro Rosell ha condenado a penar por sus caprichosas decisiones. La primera y más importante, la de fichar a Neymar, haciendo caso omiso a los consejos de Guardiola, que pedía unalimpia y acomodar el espacio a lo que demandaba el argentino. Rosell está lejos del club, pero ha dejado una herencia que condena al Barcelona a unas elecciones y a rehacer el equipo a fondo, empezando por el banquillo.

Leo Messi ocupa un lugar entre los cinco grandes de la historia del fútbol. Dicen y no se confunden. Su fútbol y sus números, pese al vacío albiceleste de los últimos mundiales, así lo certifican. Pocos dudan de eso, como tampoco de que el argentino no es el mismo, que ha desaparecido sumergido en mil batallas, algunas personales, y que sólo aparece cuando le viene en gana, algo que está quedando demostrado en los dos últimos meses. Su categoría le impide pasar inadvertido, pero su actitud le está llevando a ser intrascendente en muchos partidos, lo quieran o no sus fieles defensores.

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