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Bofetón que esfuma el sueño: el Atleti cae ante el Arsenal y dice adiós a la final de Champions (1-0)
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Bofetón que esfuma el sueño: el Atleti cae ante el Arsenal y dice adiós a la final de Champions (1-0)

El Atlético no estará en la final de Budapest. Arteta y su Arsenal consiguieron una victoria áspera con un solitario gol de Saka. La polémica cayó del lado local y el Atleti fue incapaz de convertir su superioridad en la eliminatoria

Foto: El Atleti peleó y las acciones polémicas cayeron de lado local. (Reuters/Dylan Martinez)
El Atleti peleó y las acciones polémicas cayeron de lado local. (Reuters/Dylan Martinez)

Adiós al sueño rojiblanco. El Arsenal se impuso en el Emirates Stadium por un gol a cero (2-1 en el global) y disputará la final de la Champions League el próximo 30 de mayo en Budapest. Bayern de Múnich o Paris Saint Germain será su rival. El Atlético de Simeone, a estas alturas de temporada, llegó a las semifinales como un boxeador que solo piensa en el sonido de la campana. Deshecho, entre bajas y con el bajón anímico de perder la final de la Copa del Rey.

En Londres no solo dio la cara, sino que, a juzgar por el conjunto de la eliminatoria, mejoró al actual líder de la Premier League. El plan del técnico argentino —partido largo, aprovechar ocasiones y asfixiar al rival— funcionó hasta la última jugada de la primera mitad. Entre el destino y el accidente, Saka se convirtió en héroe gunner, una vez más, para marcar un solitario gol que valió una final de la Copa de Europa. Se acaba la temporada del Atlético de Madrid.

placeholder Simeone, en la banda. (Reuters/Dylan Martinez)
Simeone, en la banda. (Reuters/Dylan Martinez)

Los colchoneros aterrizaron en Londres entre parches. Se le ha hecho larga —muy larga— la temporada al equipo de Simeone. Nombre por nombre, el Arsenal exhibe un músculo de la máxima élite. Pero en lo emocional, los de Arteta están entumecidos. De tener la Premier League encaminada a tener que pelearla hasta la última jornada; de tener el trayecto más cómodo en las eliminatorias de Europa, a sobrevivir como alternativa a conquistar. El Atleti recibió la calurosa bienvenida de la afición gunner con una sinfonía de fuegos artificiales a altas horas de la madrugada. El rostro de los futbolistas en el túnel de vestuarios marcaba la tensión de la semifinal. Las sonrisas eran nerviosas. La mirada perdida de Griezmann anticipaba algo grande... Fue su último partido de máxima élite con la camiseta del equipo de su vida.

Un inicio de cemento

El ruido ensordecedor del Emirates Stadium marcó el inicio del encuentro. Toda intensidad del ambiente se diluyó en el terreno de juego. Ahí el vértigo no existía, solo había miedo. El Arsenal asumió la faceta de dominador, casi obligado por el planteamiento del Cholo. Llorente, adelantado en el centro del campo, había cedido su puesto de carrilero a un Pubill que, a su vez, era cubierto por Le Normand. Ha crecido el central de la Selección Española en el tramo final de la temporada. El primer paso arriesgado del partido fue en el minuto cinco y lo dio David Raya.

En esos primeros compases, el Atleti alternó bloque bajo con presión en salida de balón. En el primer arrebato, Llorente forzó una falta en campo gunner. En segunda jugada, una combinación de Julián y Griezmann sembró la incertidumbre en el Emirates. El francés se internó en el área y su pase de la muerte no encontró remate claro. El paso de los minutos le estaba sentando bien al conjunto madrileño, con mucho más colmillo, coaccionando a los ingleses.

placeholder Llorente, el mejor rojiblanco de la primera mitad. (Europa Press)
Llorente, el mejor rojiblanco de la primera mitad. (Europa Press)

El aplauso británico llegó en el minuto 16. Primer córner gunner. El Arsenal es un superespecialista en el balón parado. Fue una jugada ensayada, con Saka recibiendo solo, pero demasiado escorado. Su disparo no tuvo peligro. Recién recuperado de una lesión, el talento inglés es la estrella local y asumió los galones. De sus botas nació el sudor rojiblanco, ganó la espalda a Ruggeri y fue Griezmann, en esfuerzo defensivo, quien evitó el peligro.

La peor noticia para el Atlético es que Lookman estaba desconectado. Le costaba un mundo controlar el balón y no se entendía ni con Ruggeri ni con Julián. Declan Rice le ganó una carrera en la banda a Griezmann y el Emirates estalló. Otro córner. Otra vez a apretar los dientes. Buscó la jugada ensayada y Lewis-Skelly puso un pase raso que se paseó a menos de medio metro de la línea de gol. No encontró rematador.

El golpe emocional

Una caída de Trossard en el área, tras carga de Griezmann, fue suficiente motivo para pedir penalti en el Emirates. Nada de nada, un empujón que no puede ser considerado pena máxima. Cuando parecía que la primera mitad iba a morir en la posesión inerte del Arsenal, llegó el zarpazo de Saka. Un gran desmarque de Gyokeres provocó el peligro y Oblak paró el disparo de Trossard, pero no el remate del extremo inglés. Jugada accidentada: el despeje de Pubill hizo bueno el centro de Gyokeres... Cosas del fútbol.

Jarro de agua fría. Un gol en contra en una semifinal siempre es difícil de gestionar. Encajarlo a las puertas del descanso, tras haber maniatado al Arsenal, duele más. Los dos disparos de la jugada fueron los únicos a puerta en los primeros 45 minutos. Del vestuario salió con corazón el conjunto rojiblanco. A las primeras de cambio, Giuliano se quedó solo ante Raya, con Gabriel oliendo su nuca. Al portero le regateó en un semi sombrero y, cuando tenía la portería sola, el central brasileño le molestó lo mínimo como para impedir el gol y no realizar penalti.

El partido se rompió a la hora de encuentro y le vino bien al Atleti. La polémica cayó de lado gunner. Siebert, árbitro alemán de la semifinal, pitó una falta de Pubill a Gabriel en el área británica, que apenas hubo contacto, antes de ignorar un penalti clamoroso de Calafiori a Griezmann. Difícil de entender con el VAR.

Metió refresco temprano Simeone. Lookman, Giuliano y Le Normand al banquillo; Molina, Cardoso y Sorloth al campo. Se echó de menos al delantero noruego en el Metropolitano. El detalle táctico estaba en Nahuel, quien, en fase ofensiva, se colocaba casi de extremo derecho con Llorente cubriendo su espalda. El empuje rojiblanco estaba comprimiendo a los gunners en su área. En un abrir y cerrar de ojos, el Arsenal se estiró con una triangulación que terminó con Goykeres rematando en el punto de penalti. Se le marchó y respiró el Atleti.

De una tacada, sin haber llegado al minuto 70, los colchoneros se quedaron sin sus dos mejores futbolistas: Griezmann y Julián Álvarez. El tanque de gasolina se acabó para el francés y el tobillo del argentino dijo basta. Thiago Almada y Álex Baena fueron los sustitutos. La presencia de Sorloth permitía bajar balones y cargar el área. Pero la ausencia de talento condenó al Atleti.

Odegaard y Zubimendi tuvieron minutos. Tener esa potencia de fuego desde el banquillo es mucha diferencia. El Atleti renunció a la organización y optó por el fútbol directo. Las entradas de Llorente eran la mejor forma que encontraba el equipo rojiblanco para hacer daño. Pubill, quien disputó una excepcional eliminatoria, se llevó una amarilla para evitar una acción de peligro de Goykeres. Menuda pareja de baile le tocó al de Terrassa. Superó el duelo individual con un sobresaliente.

placeholder  Sorloth no estuvo acertado. (Reuters/Paul Childs)
Sorloth no estuvo acertado. (Reuters/Paul Childs)

Cuando faltaban minutos para el final del partido, Sorloth tuvo un remate claro tras una acción de calidad de Baena... y no acertó a rematar. El Atleti murió atacando, dio la cara y compitió hasta el final. El Arsenal perdió todo el tiempo del mundo —como es normal— y Siebert lo permitió —algo que no debería ser normal—.

La sensación es que la final de la Champions se le escapó de las manos. Mikel Arteta disputará su primera final de Europa como entrenador. Los rojiblancos tendrán que olvidar el sueño de Budapest.

Adiós al sueño rojiblanco. El Arsenal se impuso en el Emirates Stadium por un gol a cero (2-1 en el global) y disputará la final de la Champions League el próximo 30 de mayo en Budapest. Bayern de Múnich o Paris Saint Germain será su rival. El Atlético de Simeone, a estas alturas de temporada, llegó a las semifinales como un boxeador que solo piensa en el sonido de la campana. Deshecho, entre bajas y con el bajón anímico de perder la final de la Copa del Rey.

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