El Real Madrid se gana el derecho a creer pese a su derrota contra el Bayern en el Bernabéu (1-2)
Los blancos llegaron a ser sometidos por el Bayern y con un 0-2. Una gran reacción en la segunda mitad hizo sufrir a los alemanes. Mbappé marca un gol que da esperanzas para la vuelta, donde no estará Tchouaméni
Cómo perder un partido de cuartos de final y, aun así, irte a casa con regusto de épica. Ese misterio solo se explica con el Real Madrid en la Champions League. El quince veces campeón de Europa perdió la ida ante un Bayern de Múnich superior en la mayoría del encuentro, pero que acabó sufriendo para mantener el 1-2. El equipo alemán ganó y, por momentos, sometió al conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa. Pero una gran reacción en el último tramo de partido permitió al Madrid llegar vivo al próximo miércoles, cuando se medirá a los germanos en el Allianz Arena.
Los blancos aguantaron 40 minutos de intensidad, pero dos goles psicológicos de Luis Díaz y Harry Kane, en el minuto 41 y 46, amenazaron con hundir la moral de los merengues. Un tanto de Kylian Mbappé dio esperanzas al Santiago Bernabéu, que llegó a creer en la remontada. Enorme reacción del conjunto blanco, pitado por su público por momentos, pero que afrontará la vuelta con opciones. ¿Pudo encajar más goles el Madrid? Realmente, sí. Pero Manuel Neuer fue el mejor jugador del Bayern. El amago de bacanal quedó en un escueto 1-2 que no reflejó la cantidad de ocasiones entre ambos equipos.
Había comentarios, y no pocos, sobre la decisión que iba a tomar Arbeloa con el centro del campo. El regreso a los terrenos de juego de Jude Bellingham es un "bendito problema", según el técnico, pero la gestión de los minutos de un futbolista de la dimensión del inglés, quien costó más de cien millones de euros y tiene estatus de superestrella, es complicada. La medular ha encontrado el equilibrio gracias a Thiago Pitarch. El canterano es ese jugador solidario que sabe correr hacia atrás, cosa que cuesta bastante en el Real Madrid. Ganó la meritocracia y el pivote español fue titular.
Los primeros minutos fueron el clásico tanteo de unos cuartos de final. El Bayern de Kompany presentó un once de gala gracias al regreso tras sus respectivas lesiones de Harry Kane y Manuel Neuer. Varios clásicos europeos acumula a sus espaldas el veteranísimo guardameta alemán, ocho en total... y nunca dejó su portería a cero. No rompería su mala racha. Los bávaros asumieron el dominio de la pelota, con el Madrid a la espera de poder correr con dos galgos como Vinícius Jr y Mbappé.
A base de balones colgados, el Madrid se replegaba bajo el amparo de Lunin. Nadie duda de la calidad del ucraniano bajo palos, pero la comparativa con Courtois desnuda a cualquiera. En una mala salida del guardameta llegó la primera gran ocasión del encuentro, con un Upamecano solo, sin oposición alguna, que no logró engatillar un balón a puerta vacía. El bote de más lo aprovechó Carreras para despejar el peligro. Esas cosas que suceden en el Santiago Bernabéu cuando el Real Madrid disputa la Champions League.
😳 El fallo de Upamecano. #UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/QGDYDhXHdv
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Sobre el minuto quince, los de Arbeloa salieron de la cueva. Una buena presión despertó al Bernabéu. Balón al hueco de Güler y Mbappé se estampa con el cuerpo de Neuer. El rebote fue para Vini, pero su disparo se marchó alto. ¿Sufría el Madrid? Sí, el brasileño y Rüdiger regalaron dos balones torpes en el área que el Bayern no aprovechó y acabó en pérdida y contra. Güler filtró una buena salida de pelota para Mbappé. Un mundo por delante, Vini y Kylian a la contra. Toque de trompeta, suenan los tambores. La cedió el francés y Vinícius obligó a Neuer a estirarse para evitar el tanto.
El partido se rompió y el correcalles favorecía al Madrid. Los blancos amenazaban con claridad, aunque un fallo de Pitarch casi regala el tanto a los alemanes. El canterano, demasiado inocente, realizó una cesión que dejó a Gnabry solo ante Lunin, buena acción del ucraniano que evitó el tanto. Thiago se lo agradecerá. Mbappé, en una carrera, tuvo un duelo algo escorado con Neuer y, de nuevo, el alemán salió vencedor.
Doble zarpazo del Bayern
Una mala noticia para el Madrid llegó en el minuto 36, con Tchouaméni recibiendo una tarjeta amarilla que le sanciona de cara a la vuelta de la eliminatoria. Se cruzó con Gnabry, algo rigurosa por parte de Michael Oliver, árbitro del encuentro. Peor fue lo que sucedió apenas cinco minutos después: una combinación rápida del Bayern dejó a Luis Díaz clavado contra Lunin. El colombiano, que apenas había tenido protagonismo, no perdonó y los bávaros se pusieron por delante.
Los de Arbeloa acabaron bien la primera mitad, tirando de orgullo y con Vinícius pidiendo la pelota. Una falta lateral al borde del área y un posible penalti por una entrada de Upamecano, que el árbitro interpretó que no era suficiente para pitarse. Pitido y a vestuarios. Había dado la cara el Madrid, pero el resultado era justo. Lo peor llegó al inicio del segundo tiempo, cuando Pavlovic aprovechó un balón dividido de Vini que Carreras se comió. La contra fue fulgurante y Olise, un privilegiado técnico, temporizó lo suficiente para ceder atrás, donde Harry Kane sacó un disparo ajustado al palo al que no llegó Lunin. Golazo del inglés. 0-2, golpe anímico, doloroso. El Bernabéu, en silencio, con la afición germana poniendo la banda sonora.
Kane hace el segundo justo al inicio de la segunda parte.#UCL #LaCasaDelFútbol pic.twitter.com/4C4gdxbzRT
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No es el Bayern un equipo que haga prisioneros. Respondió el Madrid haciéndose con la pelota. Quince minutos le duró la paciencia al Santiago Bernabéu, que al no ver opciones claras de su equipo, comenzó a entonar los pitos. Pudo reengancharse al partido gracias a una jugada clarísima para Vinícius. El brasileño estuvo atento a un fallo de época de Upamecano para tener un mano a mano con Neuer. Aguantó bien el guardameta de 40 años y la pelota se marchó fuera. De nuevo, sinfonía de viento en forma de pitos.
Arbeloa movió el banquillo, con Bellingham y Militao sustituyendo a Pitarch y Huijsen. El centrocampista inglés, en una de sus primeras acciones, cedió una buena pelota entre líneas a Mbappé. Su disparo raso, seco y colocado fue blocado por Neuer, empeñado en dejar su portería a cero. Por ocasiones no iba a ser. De nuevo, Mbappé, tuvo en sus botas la opción de marcar, pero quiso forzar demasiado y su chut se marchó largo.
Del susto al gol de Mbappé
Quedaban 20 minutos y el Madrid necesitaba algún gol que le permitiese ajustar la eliminatoria. Tah le dejó un recado importante a Mbappé. Oliver pitó amarilla; era naranja. El defensa dejó los tacos en el gemelo del francés. Quedó en golpe... y en el gol del cojo. Instantes después, el delantero aprovechó un magnífico centro raso con rosquita de Alexander-Arnold para batir con cierta intriga a Neuer, que llegó a sacar sobre la línea. Pitó el reloj del árbitro. 1-2 y cánticos de "¡Cómo no te voy a querer!". Si Dylan tocaba las puertas del cielo, el Bernabéu tocaba las del manicomio.
El Bayern se plantaba con muchísima facilidad en el área de Lunin, pero la torpeza se apoderó de los alemanes. Sabía el Real Madrid que era su momento. Vini pidió con su vehemencia habitual un penalti de Upamecano. Los arreones merengues llevaron al barro a los germanos. Donde todo era fluidez, pasó a ser incomodidad. Buena noticia para los de Arbeloa.
Los últimos diez minutos fueron una olla a presión en busca del gol del empate. La tuvo otra vez Mbappé o Brahim, con sendos disparos de fuera del área. También pudo sentenciar el Bayern, pero el destino de esta eliminatoria se decidirá en la vuelta. Llega vivo el Madrid y, aunque suene extraño, con cierta moral tras su reacción en la segunda mitad. Kompany se preguntará qué ha podido pasar y por qué su equipo no dejó sentenciado el cruce.
Cómo perder un partido de cuartos de final y, aun así, irte a casa con regusto de épica. Ese misterio solo se explica con el Real Madrid en la Champions League. El quince veces campeón de Europa perdió la ida ante un Bayern de Múnich superior en la mayoría del encuentro, pero que acabó sufriendo para mantener el 1-2. El equipo alemán ganó y, por momentos, sometió al conjunto dirigido por Álvaro Arbeloa. Pero una gran reacción en el último tramo de partido permitió al Madrid llegar vivo al próximo miércoles, cuando se medirá a los germanos en el Allianz Arena.