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El meneo de Arbeloa a Guardiola, las claves del resurgir del Madrid y la crítica injusta al equipo
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LOS BLANCOS, A CUARTOS DE CHAMPIONS

El meneo de Arbeloa a Guardiola, las claves del resurgir del Madrid y la crítica injusta al equipo

El Real Madrid logró una brillante clasificación a los cuartos de final de la Champions, después de eliminar al siempre peligroso Manchester City y firmar dos grandes partidos, que llegan después de ordenar algunas piezas sobre el césped

Foto: Álvaro Arbeloa celebra la victoria del Real Madrid en el Etihad ante el Chelsea. (Reuters/Scott Heppell)
Álvaro Arbeloa celebra la victoria del Real Madrid en el Etihad ante el Chelsea. (Reuters/Scott Heppell)
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El Real Madrid alcanzó los cuartos de final de la Champions por la puerta grande. El equipo blanco no solo eliminó al siempre peligroso Manchester City, sino que logró una doble victoria ante el conjunto inglés para dar un puñetazo sobre la mesa. Ese combinado plagado de dudas, timorato, con un fútbol apagado y lejos de su mejor versión, de repente, logró acabar con uno de los cocos de Europa con dos victorias de muchísimo nivel. Y se coloca la vitola de favorito.

Y es que, llegados a esta altura de competición, la realidad es que nadie quiere cruzarse con el Real Madrid. Tener enfrente al equipo blanco no es el mejor plan para ningún rival... y el Madrid lo sabe. Pero, más allá de ello, la sensación principal es que parece que Álvaro Arbeloa ha dado con la tecla del equipo, basado en una serie de claves que están llevando al equipo a recuperar una imagen que hacía tiempo que no se le veía. Ahora, el Madrid sí es un verdadero bloque.

Foto: real-madrid-arbeloa-etihad-champions-mano-roja-bernardo-silva

La realidad es que Arbeloa le ha dado un meneo a Pep Guardiola a doble partido. En la ida, el Real Madrid aplastó al City (3-0) y el resultado pudo ser aún mucho mayor, maniatando al conjunto inglés y mandándolo a la lona cada vez que tuvo oportunidad. En la vuelta, el partido a jugar era muy distinto: el City tenía que salir a por todas, por lo que la opción más clara para hacer daño era defender juntos en bloque bajo y correr. Los blancos no tardaron en desmontar el plan británico.

En una de esas contras, cerca del minuto 20, Bernardo Silva evitaba con su mano el gol de Vinícius. Penalti y expulsión. El brasileño no fallaba, como sí lo hizo en la ida, y resolvía la eliminatoria. ¿Qué hizo el Madrid? Bajar revoluciones, limitar el gasto energético y juntar líneas, regalándole el balón al City. Eso ha sido señalado por muchos como una crítica al fútbol de Arbeloa, por no querer hacer sangre o una goleada legendaria, sino defender sin mirar en exceso la portería contraria.

placeholder Vinícius, autor de los dos goles del Madrid en el Etihad. (AFP7)
Vinícius, autor de los dos goles del Madrid en el Etihad. (AFP7)

Es cierto que, si el caso fuera el contrario, el City hubiera pisado el acelerador con la intención de endosar una goleada histórica al Madrid, algo que el Madrid se negó a hacer. Pero el amplio número de bajas del equipo no invitaba a realizar sobreesfuerzos innecesarios -Thibaut Courtois ha sido el último en caer- y, sobre todo, saber que a la vuelta de la esquina está el partido contra el Atlético, donde el Madrid se juega media Liga. ¿Falta de hambre o descanso regulado?

No hay que olvidar que, efectivamente, no hubo goleada del Madrid en el Etihad, a pesar de jugar con uno más durante 70 minutos... pero tampoco que el Madrid se llevó la victoria y que, de haber tenido algo más de puntería, al City le podía haber caído un saco. Quizá no fue el partido más brillante, pero sí el mejor posible para sellar la clasificación a cuartos de Champions y, además, lograr una importante victoria. ¿No eran los ingleses los cocos de la Champions?

placeholder Thiago Pitarch firmó un gran partido en el Etihad. (AFP7)
Thiago Pitarch firmó un gran partido en el Etihad. (AFP7)

Los cambios de Arbeloa

Pero el gran éxito de Arbeloa no es solo haberse cargado al City en los dos partidos de la eliminatoria, sino haber encontrado una serie de pilares en los que basar su nuevo estilo de juego. El salmantino está empezando a dar con la tecla de su equipo. El primer cambio y, por supuesto, fundamental, está en el medio del campo. No solo porque ha encontrado la manera de dotar de solidez al equipo, sino también de dar fluidez al juego y conectar con el ataque. De funcionar como un bloque.

No es casualidad que la mejor versión de Madrid aparezca después de la apuesta de Arbeloa por Thiago Pitarch. El joven canterano es un futbolista con grandes condiciones, pero lo más importante es que da algo que no tenía el Madrid en la demarcación: oficio. Es un centrocampista de verdad, de los que muerden sin balón, tapan el pase al rival y entienden la debilidad para acularse en la ayuda. Y, con balón, toca rápido y se ofrece a continuación, dando opciones de pase.

Esa movilidad rompe por completo el estatismo que había en el Madrid hasta la fecha y dinamiza las jugadas. Pitarch aparece por todas las zonas del campo, lo que obliga al equipo contrario a basculaciones, ayudas y trabajo. ¿Qué ocurre? Que se generan espacios en otras zonas del campo, donde Arda Güler, algo más liberado de esas tareas, aparece con claridad para recibir y buscar el mejor pase hacia los atacantes. El fútbol fluye y el equipo es más rocoso en el plano defensivo.

Casualidad o causalidad, esta mejora ha llegado cuando se ha decidido apostar por un centrocampista de verdad, en lugar de parchear al equipo con el turco o Jude Bellingham en demarcaciones que no son la suya. Lo mejor que ha conseguido Arbeloa es poner a la plantilla de su lado y apostar por los jugadores en su posición natural, sin inventos ni locuras. Queda por ver si al Madrid le da con lo que tiene para luchar con grandes cotas. Pero, de momento, los blancos están de vuelta.

El Real Madrid alcanzó los cuartos de final de la Champions por la puerta grande. El equipo blanco no solo eliminó al siempre peligroso Manchester City, sino que logró una doble victoria ante el conjunto inglés para dar un puñetazo sobre la mesa. Ese combinado plagado de dudas, timorato, con un fútbol apagado y lejos de su mejor versión, de repente, logró acabar con uno de los cocos de Europa con dos victorias de muchísimo nivel. Y se coloca la vitola de favorito.

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