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La "vergüenza" del Real Madrid de la que se queja Mbappé y las graves consecuencias a medio plazo
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ANÁLISIS

La "vergüenza" del Real Madrid de la que se queja Mbappé y las graves consecuencias a medio plazo

El delantero francés se despachó a gusto al término del partido, asegurando que el club blanco firmó un partido indigno y que, por ello, se merece tener que jugar la repesca, después de depender de sí mismos y tirar el trabajo a la basura

Foto: Kylian Mbappé se lamenta sobre el césped de Da Luz en un momento del partido. (Reuters/Pedro Nunes)
Kylian Mbappé se lamenta sobre el césped de Da Luz en un momento del partido. (Reuters/Pedro Nunes)
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El lamentable partido del Real Madrid en Lisboa ha cambiado diametralmente los planes del conjunto blanco. Ese equipo que goleó al Mónaco hace una semana, llegó a la última jornada de la liga regular de la Champions en la mejor disposición posible: dependiendo de sí mismo. Si ganaban al Lisboa, se metía en el Top 8 y tendría el factor campo; si empataba, se clasificaba sin tener ese elemento del estadio tan favorable. Pues bien, no solo perdió (4-2), sino que fue su peor versión de la temporada.

El Real Madrid fue humillado por el equipo de José Mourinho, ya no solo por la derrota, sino por la manera en la que se produjo, especialmente porque el portugués le puso la trampa de miel a un conjunto blanco que entró de cabeza. Los lusos no querían el balón, sino ser compactos y correr a la espalda de la defensa, especialmente de un Fede Valverde superado en todos los duelos en el partido. Y el plan salió a la perfección, redondeado con la clasificación in extremis.

Foto: real-madrid-benfica-arbeloa-mourinho-champions-league

Los de Álvaro Arbeloa tuvieron la posesión, pero de manera inocente e inocua, sin hacer daño a su rival. Pases horizontales, sin profundidad y que no ponían en riesgo a la defensa rival. Solo aquellos balones que encontraban a Kylian Mbappé mostraban algo de peligro. Y así es imposible ganar partidos ante equipos con concepto: ya no hablamos de jugar mejor o peor, sino precisamente de saber cómo y a qué se juega, algo que el Madrid desconoce. El equipo está perdido.

La realidad es que el equipo lo basa todo en dos pilares: Thibaut Courtois y Kylian Mbappé. Son los dos jugadores que sostienen al Real Madrid: uno, con sus paradas; otro, con sus goles. De hecho, ante el Benfica, los dos dieron una verdadera lección, pero insuficiente para ganar el partido. Y, con ello, meterse en un lío. El equipo tendrá que jugar la repesca, bien ante el propio conjunto portugués o el Bodo/Glimt. Y eso significa tirar a la basura todo el trabajo previo de la fase de clasificación.

El problema de este Madrid es el de siempre: no juega a nada. Con el balón, faltan conceptos básicos para organizar los ataques, velocidad en el desplazamiento y capacidad para generar ocasiones claras. Sin el esférico, el equipo no hace buenos retornos, no es compacto y tampoco solidario, lo que provoca que los rivales encuentren posiciones de disparo sencillas. Los 20 remates a portería del Benfica, con 7 paradas de Courtois de valor gol, desnudan al equipo.

Mbappé era quien hablaba más claro al término del partido: "No podemos estar un día sí y otro no. Eso no es de equipo campeón. Hemos jugado fatal. El cuarto gol no cambia nada, pero da vergüenza. La semana pasada jugamos a buen nivel y ahora no. Nos falta continuidad. Nos falta un poco de todo. No es solo actitud ni solo fútbol, es un problema general. En la Champions, cada detalle es importante si no vienes con todo", explicaba el francés, erigiéndose en capitán.

Pero, ¿por qué hablaba Mbappé de vergüenza en el último gol de las águilas? Muy fácil: con dos expulsados (Asencio y Rodrygo), el Madrid solo defendió con 5 jugadores el área, por ocho rivales. Y, lo que es peor, cuando Aursnes centraba la última falta, hasta tres jugadores eran superados por el balón sin oposición. Ya no es que sea un fallo de concepto o concentración, es simplemente la confirmación de la falta de tensión y ganas de un equipo acomodado, incluso en la derrota.

El verdadero problema

De hecho, algo de lo que adolece el Madrid es precisamente de eso, de liderazgo. Faltan jugadores sobre el campo con personalidad, con energía y con capacidad para abroncar a un compañero si no hace lo que debe sobre el césped. Muchos brazos bajados, caras de estar superados y poca capacidad de reacción. No es un problema de entrenador. Igual que Xabi Alonso no tenía la culpa, Arbeloa también necesita tiempo para valorar su idea de juego. El drama es otro.

Si el Madrid sigue mostrando este nivel de juego, irá camino de su segunda temporada en blanco. Y eso sí es un grave problema. Casualidad o causalidad, son los dos años que el equipo lleva sin Toni Kroos o, dicho de otra manera, sin un organizador de clase mundial en la plantilla. El agujero del equipo está detectado desde hace tiempo, pero no se le pone solución y, así, es difícil competir cuando llegan los partidos de verdad. Es un equipo abocado a tropezar en sus mismos errores.

placeholder Los jugadores del Benfica celebran su victoria ante el Madrid. (AFP7)
Los jugadores del Benfica celebran su victoria ante el Madrid. (AFP7)

Y eso sí que genera un problema real. Si el equipo no gana y no toca metal, llegará un momento en el que las grandes figuras no quieran seguir en el equipo y los potenciales fichajes prefieran aterrizar en otros equipos. Esa es la verdadera cuestión que tiene que afrontar la directiva: saber dónde quiere estar. Si quiere volver a ser el club referencia de Europa, ya sabe lo que toca: reforzar y sacar a los jugadores que no tienen nivel para este Madrid. Si no, el caos de Lisboa se volverá a producir.

Las soluciones solo se pueden poner a base de talonario y buenas decisiones, pues ya ha quedado demostrado que, con lo que hay en la plantilla, no vale para formar un medio del campo competitivo. El equipo no tiene un jefe en la sala de máquinas y las oportunidades que se han dado a lo largo de temporada y media han confirmado que no hay una solución dentro de la plantilla. Si se quiere volver a la senda ganadora, es el momento de las soluciones. No queda otra.

El lamentable partido del Real Madrid en Lisboa ha cambiado diametralmente los planes del conjunto blanco. Ese equipo que goleó al Mónaco hace una semana, llegó a la última jornada de la liga regular de la Champions en la mejor disposición posible: dependiendo de sí mismo. Si ganaban al Lisboa, se metía en el Top 8 y tendría el factor campo; si empataba, se clasificaba sin tener ese elemento del estadio tan favorable. Pues bien, no solo perdió (4-2), sino que fue su peor versión de la temporada.

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