Mbappé se echa las culpas, pero el problema del Real Madrid es otro... y bien lo sabe Lunin
El francés marcó un 'póker' y volvió a ser la gran razón para soñar de este equipo, pero el concepto defensivo del Madrid sigue dejando mucho que desear... y el portero lo sufre
Mbappé celebra uno de sus cuatro goles ante Olympiacos. (AFP7)
El Real Madrid sacó tres puntos de oro en Grecia (3-4), después de una trabajada victoria ante Olympiacos en la que Kylian Mbappé fue el gran protagonista. No solo por anotar los cuatro goles del conjunto blanco, por firmar su primer póker en la Champions o por conseguir el hat-trick en 7 minutos, el más rápido de su carrera. Va mucho más allá. Y es que el ariete blanco dio una lección de capitanía, de liderazgo y de madridismo, algo que se echaba mucho en falta en el equipo.
Hacía demasiado tiempo que un jugador no daba la cara por sus compañeros ante los medios de comunicación. Y Mbappé, después de hacer uno de los mejores partidos de su carrera y, posiblemente, el mejor con el Real Madrid, no tuvo problemas en decir las cosas claras. Hablar del francés es hablar del gol del conjunto blanco, pues suma 22 tantos en este primer tercio de temporada, es decir, el 55% del total de dianas de todo el equipo. Es la gran referencia en ataque del Madrid.
Mbappé, brillantemente apoyado este miércoles por un espectacular Vinícius, que se centró en jugar y volvió a ofrecer esa versión que le convierte en uno de los mejores regateadores del mundo, es un futbolista diferencial. Está enchufado, con ganas y con energía y, cada vez que el balón llega a los pies del galo, da la sensación de que algo puede ocurrir. Pocos jugadores tienen esa presencia tan amenazadora y es la gran razón del Madrid para soñar con pelear por grandes éxitos.
Sin embargo, Mbappé se echó las culpas en zona mixta, después de una pregunta en la que se le interpelaba sobre si el equipo tenía demasiada dependencia con él. Afirmó que no lo creía así y que, igual que su trabajo era marcar, el de otros compañeros era otro diferente. Entonces, llegó el momento clave: "Ya, pero no marcaste en Anfield, ni contra el Elche, ni contra el Rayo y el equipo no ganó". Y respondió: "Entonces no es dependencia, hay que decir que Kylian es uno de los responsables".
El francés daba un paso adelante, asumiendo responsabilidades, algo que se echaba de menos en el Madrid. Con Carvajal lesionado, solo Courtois ha sido crítico en algunos momentos de la temporada, con pocos jugadores capaces de dar un paso adelante y aceptar el reto de ser líderes. Y Mbappé lo hizo, cargando con la responsabilidad de esos partidos no ganados que, además, sirve para liberar de presión a otros futbolistas. Gran gesto, pero el problema del equipo es otro.
🎙️ ¿Hay dependencia de Kylian Mbappé?
🗣️ Kylian Mbappé: "Es una falta de respeto la pregunta."
🎙️ No marcaste en Anfield, ni Elche ni Rayo y el equipo no ganó.
🗣️ Kylian Mbappé: "Tienes que decir entonces que soy uno de los responsables."
El mal hacer del equipo no está en ataque, sino en cómo defiende. Es cierto que este miércoles precisamente poco se le puede achacar a una zaga de circunstancias, donde solo Raúl Asencio era el único central disponible del equipo. Y mucho menos si tenemos en cuenta que tuvieron que jugar los noventa minutos dos futbolistas que salían de lesión, como es el caso de Aurélien Tchouaméni o Ferland Mendy. Sobre todo en el caso del francés, que llevaba sin jugar desde marzo.
Sin Thibaut Courtois, Dani Carvajal, Éder Militao, Dean Huijsen, Antonio Rüdiger ni David Alaba, la confección de una defensa de garantías se antojaba complicada. Y más ante un Olympiacos que tiene mucho poder rematador dentro del área, especialmente en el juego aéreo. Álvaro Carreras tuvo que hacer las veces de central y, fruto de esa inexperiencia, se le vio desdibujado en un par de goles, máxime cuando Asencio salió del campo por molestias y le tuvo que acompañar Tchouaméni.
Y bien lo sabe Andriy Lunin, que poco pudo hacer en los goles más que ver cómo se colaban en su portería. No solo porque la retaguardia del Madrid vuelve a ser un drama, con continuas bajas, sino porque el concepto defensivo es muy pobre. El equipo regresa a su posición tarde y mal, no va con contundencia a los duelos en el medio del campo y deja demasiado espacio entre líneas, situaciones que, cualquier rival con una idea trabajada, aprovecha para hacer daño.
Este Madrid tiene dos problemas identificados: sigue sin tener un mediocentro creador que ancle al equipo, tanto en construcción como en destrucción, y el concepto defensivo no está bien implementado. Para ganar, hay que correr y el esfuerzo no se puede negociar: hasta que los interiores no comprendan que su labor no es solo hacia delante, sino también las ayudas defensivas para evitar superioridades, el Madrid va a seguir sufriendo. Y Lunin bien lo sabe: tres goles donde poco pudo hacer.
El Real Madrid sacó tres puntos de oro en Grecia (3-4), después de una trabajada victoria ante Olympiacos en la que Kylian Mbappé fue el gran protagonista. No solo por anotar los cuatro goles del conjunto blanco, por firmar su primer póker en la Champions o por conseguir el hat-trick en 7 minutos, el más rápido de su carrera. Va mucho más allá. Y es que el ariete blanco dio una lección de capitanía, de liderazgo y de madridismo, algo que se echaba mucho en falta en el equipo.