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La rabia de Bellingham vale tres puntos en Europa y salva al Real Madrid de la apatía (1-0)
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La rabia de Bellingham vale tres puntos en Europa y salva al Real Madrid de la apatía (1-0)

Jude Bellingham remachó una gran jugada de Vinícius en el único tanto ante la Juventus. Un Madrid gris se impone a la trampa de los italianos. Courtois salvó varias ocasiones

Foto: Bellingham celebra el tanto de la victoria. (Reuters/Susana Vera)
Bellingham celebra el tanto de la victoria. (Reuters/Susana Vera)

El Real Madrid firmó una trabajada victoria ante la Juventus de Turín gracias a un solitario gol de Jude Bellingham (1-0). El equipo de Xabi Alonso continúa invicto en Europa y firma nueve puntos en la Champions League gracias al buen hacer de Thibaut Courtois en la portería y a la rabia del centrocampista inglés. Jude batió a un, hasta entonces, inexpugnable Di Gregorio después de una gran jugada individual de Vinícius Jr.

Un tanto para Bellingham que le permitirá recuperar sensaciones de cara al Clásico del próximo domingo. Jugadores como Eder Militao o Arda Güler salen muy reforzados, pero la imagen general del Real Madrid sigue tocada. La apatía y la falta de velocidad condicionaron demasiado a un equipo al que salvan las genialidades de sus futbolistas más que el juego coral.

placeholder Mbappé, hoy sin pólvora. (Europa Press)
Mbappé, hoy sin pólvora. (Europa Press)

La Juventus aterrizaba en la capital española con apuros y con Igor Tudor seriamente cuestionado. Salió valiente ante el público del Santiago Bernabéu, con ese picor que solo se cura con las noches europeas. El arreón inicial duró cinco minutos. Lo mismo que tardó el equipo de Xabi Alonso en desperezarse. Hubo cambios en la alineación blanca, consciente el tolosarra de que, en apenas cuatro días, llegará el primer Clásico de la temporada. La principal novedad era Brahim como sustituto de Franco Mastantuono.

Los italianos se desataban a la contra y tuvieron la primera oportunidad con un pase vertical a Kalulu, dueño del carril derecho. Poco después, el estadounidense McKennie probó suerte desde fuera del área y Courtois detuvo sin problemas. El partido había vuelto a cambiar. La Juve cada vez se sentía más cómodo en el césped del Bernabéu, ante un Madrid errático en lo ofensivo, sin velocidad en los pases, sin desmarques, sin agresividad... Toda la responsabilidad organizativa era de Arda Güler, el único futbolista con el que Alonso se encuentra cómodo para otorgarle dicha tarea, aunque no sea su posición natural.

Tchouaméni, compañero del turco como mediocentro (destructor en su caso), casi marca gol de cabeza en un córner. Remate franco, que salió demasiado centrado hacia la portería de Di Gregorio. En mitad de las inmensas dudas, el balón parado se convirtió en consuelo madridista. A los 20 minutos de partido, los saques de esquina eran las mejores oportunidades de los locales.

placeholder Militao se lamenta de una ocasión perdida. (EFE/JuanJo Martín)
Militao se lamenta de una ocasión perdida. (EFE/JuanJo Martín)

El partido necesitaba a los delanteros. No llegaban balones a Kylian Mbappé, tampoco para Vinícius, mientras que los detallitos de Brahim sucedían muy lejos de la portería. La inercia pertenecía ya al Real Madrid, pero las ocasiones las protagonizaba Tchouaméni, que se encontró un balón casi en el punto de penalti tras salir mal una jugada ensayada, pero cuyo disparo se estampó en la defensa de la Vecchia Signora.

A la media de hora de encuentro, todo el protagonismo era para el Madrid. Ni rastro de brillantez, pero control más que suficiente. En cuanto aceleraba pulsaciones, el equipo respondía. Aun así, no era un juego continuo ni fluido. La gran ocasión llegó fruto de una genialidad de Brahim: control orientado en caño y, cayéndose por la presión del defensa, pase filtrado a Mbappé dentro del área. Di Gregorio evitó el tanto y, por fin, rugía el Santiago Bernabéu.

Olió la sangre Mbappé, que retó a Cambiaso a un baile de salón. Recorte por aquí, recorte por allá, desborde y pase atrás para un disparo seco de Militao que se perdió por encima del larguero. La mejor jugada del partido. Por cierto, espléndido Militao en su duelo particular contra Vlahovic, Conseguía el equipo de Xabi Alonso enlazar varios ataques consecutivos con rapidez en las combinaciones. El gol no llegó antes del descanso.

No estaba contento el técnico vasco con lo que se veía en el campo. Y tenía motivos para ello. La segunda mitad comenzó con susto. Álvaro Carreras perdió el balón en salida y Militao se tiró con todo para evitar el tanto de los italianos. Gran acción defensiva del brasileño. No iba a parar su protagonismo. La Juve se encontró una contra absurda gracias a una mala cobertura y Vlahovic se marchó solo a la aventura. Parecía que Militao iba a cortarle, pero una zancada poderosísima del serbio logró llegar al uno contra uno, donde apareció Courtois para su milagro habitual.

Del control madridista se pasó a un partido loco. De idas y venidas. Más divertido para el espectador y de esos que desquician a los entrenadores. Un terreno donde el Madrid se desenvuelve mejor. Ahí apareció Vini. Tres recortes consecutivos, amago y engaño en estático, disparo seco al palo y el más listo de la clase fue Jude Bellingham. Lo celebró con mucha rabia. No están siendo meses fáciles para el inglés.

La Juve se vio obligada a subir las líneas. Era momento de encontrar el vértigo para el Madrid. El que mejor lo entendió fue Bellingham, renacido tras su gol, que sirvió un gran pase a Mbappé que terminó en parada de Di Gregorio. Quien probó fortuna con una volea de jugada ensayada fue Fede Valverde. La enganchó perfecta y solo un rebote evitó el tanto.

El campo se inclinó hacia la portería de Di Gregorio, el mejor jugador de la Juventus en la noche europea. Por dos veces fue héroe: primero salvó un disparo duro de Mbappé, después un remate claro de Brahim. Se estaba mereciendo el Madrid el segundo tanto, pero la Juve seguía viva.

Raúl Asencio, de nuevo en el once tras la lesión de David Alaba, evitó el tanto de los italianos en el último instante con una barrida al disparo de Openda que le dejó tocado en el abductor. Xabi Alonso retiró al central y, fruto de las bajas, colocó a Tchouaméni en el centro de la defensa. Algo que podría repetirse en el Clásico.

Los cinco minutos de añadido se hicieron largos, pero el Madrid resistió (con otro paradón de Courtois) y sumó su tercera victoria consecutiva en Europa. Mucho que mejorar, pero los resultados están ahí.

El Real Madrid firmó una trabajada victoria ante la Juventus de Turín gracias a un solitario gol de Jude Bellingham (1-0). El equipo de Xabi Alonso continúa invicto en Europa y firma nueve puntos en la Champions League gracias al buen hacer de Thibaut Courtois en la portería y a la rabia del centrocampista inglés. Jude batió a un, hasta entonces, inexpugnable Di Gregorio después de una gran jugada individual de Vinícius Jr.

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