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Mbappé naufraga en Anfield y el Real Madrid se mete en un lío en la Champions (2-0)
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el francés falla un penalti

Mbappé naufraga en Anfield y el Real Madrid se mete en un lío en la Champions (2-0)

Mbappé se hunde en Anfield con un partido en el que se le vio inofensivo y falló un penalti. El Real Madrid pagó su racanería con un plan defensivo y le faltó valentía para generar peligro

Foto: Mbappé, en el partido contra el Liverpool. (Reuters/Lee Smith)
Mbappé, en el partido contra el Liverpool. (Reuters/Lee Smith)

Era el gran día de Mbappé en el Real Madrid y acabó en pesadilla. El Real Madrid perdió en Liverpool, su tercera derrota en la Champions, por su plan conservador durante una hora de partido y por un decepcionante rendimiento del delantero francés. Tuvo en sus botas el empate desde el punto de penalti. Lo falló. Le falta confianza. Frenó la reacción del equipo en una noche en la que se quedó sin marcar y sin hacer ninguna jugada con la que marcar las diferencias.

Se notó la ausencia de Vinícius. Se esperaba que Mbappé diera un paso al frente y se echara al equipo a sus espaldas. No amenazó, no estuvo fino en los regates ni en encontrar la jugada individual con la que hacer daño. Falló el delantero en Anfield. El Real Madrid se mete en problemas para meterse entre los ocho primeros de la Liga que se clasifican para los octavos. Venía de perder en el Bernabéu con el Milan y en Liverpool se vio un equipo más ordenado, pero poco incisivo y con un planteamiento tacaño. Buscó resistir y cazar alguna jugada de contraataque. Salah falló otro penalti que dejó con vida al equipo blanco, pero no hubo reacción. Mbappé queda señalado por su penalti.

El partido empezó con una pérdida de balón de Mbappé que provocó un contraataque del Liverpool. Era solo el minuto 4 y en el tanteo, el delantero francés se durmió con el balón. El error activó una transición que nadie del centro del campo pudo detener. Darwin Núñez se adentró con el balón en el área y soltó un latigazo que desvió Courtois con una estirada abajo a una mano. El balón, con la defensa corriendo hacia atrás, se le echó encima a Raúl Asencio. Le pegó en la bota derecha, a un metro de la línea de gol, iba para dentro y reaccionó. Sacó el balón con el pie izquierdo. Encima estaba Luis Díaz. Un susto enorme y una acción de primer nivel del canterano.

El Liverpool metió miedo al Real Madrid en un inicio que pudo ser fatal y ocasionó las dudas en el equipo de Ancelotti. Se metió atrás. El panorama empeoró con un forcejeo entre Raúl Asencio y Darwin Núñez que el árbitro solucionó con tarjeta amarilla a los dos. Se ponía la cosa fea para la debilitada línea defensiva del Madrid. El canterano entró a Anfield con carácter, pero se cargó muy pronto de una cartulina.

Al cuarto de hora el Madrid se sacudió el susto en una arrancada de Mbappé que fue detenida por un empujón de Van Dijk. Tarjeta amarilla para Gravenberch por protestar. El delantero galo provocó la primera jugada de pánico. El partido se equilibró. Estaba en los duelos y sobresalía Asencio, anticipándose en el suyo a Darwin Núñez. El delantero uruguayo fue protagonista por derribar a Camavinga en la frontal del área del Liverpool. Se jugó la segunda amarilla. No quiso saber nada el árbitro.

Darwin estaba en todas las jugadas y suya fue la segunda gran ocasión del Liverpool en un balón suelto dentro del área que remató y taponó Courtois con su salida. El portero belga evitó el gol por segunda vez. El equipo de Arne Slot amenazaba más que el de Ancelotti. El plan del Madrid era estar juntos, ser sólidos y evitar el ida y vuelta. Según pasaban los minutos se echaba más atrás, retrocedía, no iba a la presión y se metía en su campo. Un 4-4-2 para minimizar a Salah, Luis Díaz y Núñez.

Brahim Díaz, a la media hora, le pudo lanzar un balón largo a Mbappé, de los que le gustan al francés para aprovechar su velocidad. En el duelo de velocistas ganó Bradley. El lateral derecho del Liverpool, atento y explosivo, se tiró al suelo y le arrebató el balón al francés. Otro intento fallido del Madrid por acabar una jugada de ataque. Le costaba menos al Liverpool, que pisaba más el área, acababa las jugadas y Courtois despejaba un balón tras otro.

El Real Madrid resistía como podía. Con Rüdiger achicando balones en los centros laterales. Camavinga, poderoso, ayudando en el lateral derecho de Fede Valverde. Buena implicación colectiva en defensa. La mitad del plan se cumplía. Faltaba la otra. Atacar. Salir, pasar de la línea de medio campo, conectar con Bellingham, Güler, Brahim Díaz y Mbappé. El Real Madrid se fue al descanso sin disparar entre los tres palos de Kelleher. En la grada estaba el jubilado Rafa Nadal, viendo a su Madrid conteniendo las embestidas del Liverpool y atascado en el ataque.

Lesión de Camavinga

Nada cambió en el inicio de la segunda parte. Ancelotti estaba cómodo con su plan conservador, mantuvo el bloque muy atrás y renunció al ataque. El peligro era constante. El Madrid se suicidó y lo pagó. Primero en un remate de cabeza de Bradley que provocó otro paradón de Courtois. Minutos después con el gol de Mac Allister en un disparo cruzado desde dentro del área con el marcaje de Raúl Asencio. El central no metió la pierna. Evitó el contacto, el posible penalti. Le condicionó la tarjeta amarilla y la avalancha del equipo inglés.

Todo fue a peor. El Madrid recibió otro duro golpe con la lesión de Camavinga. Estaba siendo de lo mejor. Se echó al suelo, se fue cojeando y Ancelotti hizo un doble cambio: Ceballos y Lucas Vázquez por Camavinga y Arda Güler. Fede Valverde pasó al centro del campo y dejó el lateral para Lucas. Providencial. El Madrid se estiró y Lucas Vázquez provocó el penalti en un recorte a Robertson. Jugada de pícaro de Lucas. El balón lo cogió Mbappé. Respiró, suspiró, mirada de concentración, pitos y lo falló. Lo tiró por la derecha y Kelleher lo adivinó.

A Mbappé le pudo la presión por extraño que parezca. Era su momento, el disparo que no podía fallar y con el que poder demostrar su categoría. El fallo no afectó al Madrid. Dio un paso adelante. Se abrió el partido y en una transición le cogió Salah a Mendy. El francés zancadilleó al egipcio. Le pegó duro al balón, seco, y se fue fuera rozando el poste. Dejó vivo al Real Madrid. Fran García entró por Mendy. Quedaban veinte minutos por delante. El Liverpool tuvo más pegada, aprovechó un saque de esquina para hacer el segundo gol en un remate de cabeza de Gakpo. Lo revisó el VAR. Lo dio. Tumbó al Real Madrid. Courtois, el mejor, evitó la goleada.

Era el gran día de Mbappé en el Real Madrid y acabó en pesadilla. El Real Madrid perdió en Liverpool, su tercera derrota en la Champions, por su plan conservador durante una hora de partido y por un decepcionante rendimiento del delantero francés. Tuvo en sus botas el empate desde el punto de penalti. Lo falló. Le falta confianza. Frenó la reacción del equipo en una noche en la que se quedó sin marcar y sin hacer ninguna jugada con la que marcar las diferencias.

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