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El bipolar Real Madrid: llámalo épica, o tener a Courtois, Benzema y Modric en tu equipo
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Lo mejor y lo peor

El bipolar Real Madrid: llámalo épica, o tener a Courtois, Benzema y Modric en tu equipo

El equipo de Carlo Ancelotti rozó el ridículo estrepitoso durante 80 minutos. Apelar al ADN es más sencillo cuando cuentas con jugadores de época para sostenerte en el peor momento

Foto: Mendy, desolado tras el gol de Benzema. (Reuters/Susana Vera)
Mendy, desolado tras el gol de Benzema. (Reuters/Susana Vera)

Carlo Ancelotti aseguró que no se creía a su compañero del Chelsea, Thomas Tuchel, cuando el alemán negó que tuvieran opciones de plantarle cara al Real Madrid tras lo visto en Stamford Bridge. “Será complicado”, vaticinó el técnico italiano. No podía ser más evidente el lobo con piel de lobo, pero el equipo blanco cayó en la trampa. Desconectado, torpe con el balón, desacertado en los pases, blandito en la presión… El Chelsea pasó por encima al Madrid durante 80 minutos. Y, clic. Botón de emergencia activado. Cuando falla el fútbol, queda la épica, el ADN, la garra, la historia. Pero el zafarrancho de combate es mucho más fácil de entonar cuando en tus filas cuentas con el mejor portero del mundo, Thibout Courtois; el mejor delantero del mundo, Karim Benzema, y el mejor mediocentro de la historia del Madrid, Luka Modric (¿acaso quedan dudas?).

Lo mejor | Este equipo desafía a toda lógica

Ni el ejemplo del Paris Saint-Germain hacía presagiar que el Real Madrid, instantes antes de un histórico gol de Rodrygo, podía remontar el partido. El Chelsea estaba siendo superior. Muy superior. Y llegó la tromba, una tormenta tan esperada como milagrosa. Se desmelenó el Santiago Bernabé coreando aquello de “así, así, así gana el Madrid”. El Chelsea acumulaba ocasiones sin premio, varias de ellas clamorosas y frustradas por Courtois. También influyó la polémica arbitral: Marcos Alonso rozó mínimamente con la mano en un tanto que habría hundido al Madrid. Por el otro bando, el tanto de Rudiger llegó precedido de un córner que no era, error del árbitro polaco Szymon Marciniak.

Foto: Benzema celebra el gol que clasifica al Real Madrid. (Reuters/Juan Medina)

El gesto de frustración de Thomas Tuchel (acabó echando una bronca táctica a Saúl tras pitar el final del encuentro) lo decía todo. La pizarra del técnico alemán dio un barrido incluso más considerable al de su homólogo italiano en Stamford Bridge… y no sirvió para nada. Cayó con honores el vigente campeón.

Lo bueno | La figura de Modric

Si hablamos de méritos futbolísticos, el Chelsea se mereció pasar la eliminatoria. Asumiendo esa tesis, es más sencillo tirar de la épica cuando tienes a un futbolista como Modric capaz de dar un pase teledirigido con el exterior (marca de la casa) a Rodrygo en el momento de mayor tensión. Otra exhibición, y ya no se puede llevar la cuenta, del icono croata que fue elegido mejor jugador del partido. El Santiago Bernabéu, instantes después de festejar el triunfo, coreó al unísono el nombre de su estrella.

placeholder Modric celebra el pase a semifinales. (EFE/Sergio Pérez)
Modric celebra el pase a semifinales. (EFE/Sergio Pérez)

En la prórroga, superados ya los 110 minutos de juego, Modric (¡y sus 36 años!) presionaron casi como Fede Valverde. Fue el único del tridente mágico del centro del campo que aguantó el encuentro, tanto Casemiro como Kroos abandonaron el césped antes de la prórroga.

Lo normal | Benzema terrenal, pero fiel a su cita

Después de dos 'hat-tricks' europeos consecutivos en partidos de Champions, Karim Benzema bajó a la tierra. El delantero madridista, junto a Courtois, el mejor futbolista de lo que va de curso en las filas de Ancelotti, no tuvo su encuentro más brillante. Combinó con Vinícius, pero no enlazó esas paredes a las que había acostumbrado a su hinchada en últimos partidos. Pese a todo, el francés volvería a ser decisivo con el tanto que supondría el pase a las semifinales, aprovechando un centro de su socio brasileño para rematar a placer con un testarazo. Antes, también mandó otro cabezazo al larguero.

38 partidos, 38 goles, 13 asistencias en lo que va de temporada. El que denominaron como Gato hace tiempo que es un león. No hay mayor argumento para convencer a Mbappé de su fichaje por el Madrid que compartir fotografía con Benzema.

Lo malo | Militao es insustituible

Esa amarilla que Eder Militao recibió en Stamford Bridge a punto estuvo de dejar al Real Madrid sin su décima semifinal de Champions en 12 temporadas. El brasileño se perdió el partido por acumulación de tarjetas y su ausencia fue un drama. No todas las culpas se las tiene que llevar su sustituto en el once, el siempre cumplidor Nacho, ya que David Alaba demostró la importancia de tener a su compañero de fatigas al lado. En el juego aéreo, la no presencia de Militao fue catastrófica, permitiendo al Chelsea numerosas ocasiones (gol de Rudiger incluido) a base de cabezazos.

La lesión de Nacho en el tramo final del partido obligó a Ancelotti a reconvertir a Dani Carvajal en central improvisado. Resistió a duras penas el Madrid con una defensa inédita: Marcelo, Alaba, Carvajal y Lucas Vázquez durante media hora. Ver para creer.

Lo peor | El Madrid hizo méritos para el ridículo

Corría el minuto 79 de partido y el marcador destacaba un ridículo 0-3. Si no llega a ser porque la cita es de Champions League, lo que permite a la hinchada madridista estar acostumbrada al milagro, la pitada de la grada habría sido un clamor. Sí sufrió la ira de los aficionados Ferland Mendy, quien completó un nefasto partido con error garrafal, incluido en el gol anulado a Marcos Alonso. Durante los cinco minutos que el Madrid estuvo matemáticamente eliminado, era imposible imaginarse un futuro con Carlo Ancelotti a los mandos del club. Ni LaLiga en el bolsillo habría librado al italiano de caer goleado en casa y con una imagen pésima.

placeholder Tuchel, desesperado por la derrota. (REUTERS/Paul Childs)
Tuchel, desesperado por la derrota. (REUTERS/Paul Childs)

Pero esto es fútbol. Y la realidad es que Rodrygo marcó (en su competición fetiche, por cierto), el Chelsea se hundió y Benzema sentenció. La decimocuarta Copa de Europa está más cerca, pero el Real Madrid se ha acostumbrado a vivir en un alambre, a tirar una moneda al aire y que un día caerá cruz… O no. Hace tiempo que la lógica dejó de tener sentido cuando se habla de la Champions y el Santiago Bernabéu.

Carlo Ancelotti aseguró que no se creía a su compañero del Chelsea, Thomas Tuchel, cuando el alemán negó que tuvieran opciones de plantarle cara al Real Madrid tras lo visto en Stamford Bridge. “Será complicado”, vaticinó el técnico italiano. No podía ser más evidente el lobo con piel de lobo, pero el equipo blanco cayó en la trampa. Desconectado, torpe con el balón, desacertado en los pases, blandito en la presión… El Chelsea pasó por encima al Madrid durante 80 minutos. Y, clic. Botón de emergencia activado. Cuando falla el fútbol, queda la épica, el ADN, la garra, la historia. Pero el zafarrancho de combate es mucho más fácil de entonar cuando en tus filas cuentas con el mejor portero del mundo, Thibout Courtois; el mejor delantero del mundo, Karim Benzema, y el mejor mediocentro de la historia del Madrid, Luka Modric (¿acaso quedan dudas?).

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