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Historia de una remontada legendaria: las cinco claves de la victoria del Real Madrid ante el PSG
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UN PARTIDO PARA LA LEYENDA

Historia de una remontada legendaria: las cinco claves de la victoria del Real Madrid ante el PSG

Lo vivido ante el PSG fue antológico, historia del deporte de la que enseñar en las escuelas, con un Real Madrid para la historia capaz de dar la vuelta a una eliminatoria muy difícil

Foto: Modric y Benzema, líderes del equipo. (Getty/Gonzalo Arroyo Moreno)
Modric y Benzema, líderes del equipo. (Getty/Gonzalo Arroyo Moreno)

El Real Madrid vivió una remontada épica ante el PSG (3-1), posiblemente una de las mejores gestas de la entidad blanca en su historia reciente. Si de algo puede presumir el club blanco es, evidentemente, de haber forjado su leyenda a base de garra y coraje, dos pilares con los que ha conseguido dar la vuelta a eliminatorias que ningún otro equipo habría sido capaz de revertir. Es la parte fundamental del ADN blanco: nunca rendirse, nunca dar un partido por perdido, luchar hasta la última gota de sangre. Así, ante el PSG, el conjunto de Carlo Ancelotti escribió una de sus páginas más doradas de los últimos años. Y eso es mucho decir, pues estamos hablando del primer equipo de toda la historia de la Champions que fue capaz de ganar tres títulos de manera consecutiva, y cuatro en cinco años.

Pero lo vivido ante el PSG fue antológico. Historia del deporte, de la que enseñar en las escuelas. Porque el Madrid sobrevivió a duras penas en el Parque de los Príncipes, donde un postrero gol Kylian Mbappé le mandaba con desventaja para el partido de vuelta; y, por si fuera poco, durante los primeros 60 minutos de partido en el Bernabéu, el conjunto parisino dominó con mano de hierro. No solo en el marcador gracias a otro gol del excelente delantero galo, sino también en el juego y en las sensaciones, con un equipo incapaz de llegar a la meta de Gigi Donnarumma con peligro. Pero en 30 minutos de locura, el Madrid dio la vuelta a un marcador y a una eliminatoria que serán recordados por mucho tiempo en la casa blanca. Estas son las claves de la remontada:

placeholder FOTO: EFE/Kiko Huesca.
FOTO: EFE/Kiko Huesca.

Antológico Karim Benzema

El delantero francés volvió a demostrar por qué es uno de los mejores del mundo, posiblemente el jugador más en forma de las últimas dos temporadas. Y es que, en los momentos más complicados, Benzema volvió a tirar del carro y a demostrar que sigue teniendo mucha hambre de títulos con el Real Madrid. No solo fue autor de los tres goles que culminaron la remontada blanca -superando a Di Stéfano como goleador histórico del club-, sino que fue la principal razón para creer del equipo de Ancelotti: pelea, garra, intensidad y una ambición que llevaron al Real Madrid a acabar con el PSG.

Y es que la remontada comenzó gracias a una acción de pillería suya, en una presión elevada al meta rival que se confió y se terminó convirtiendo en el primer gol blanco. Sus tres goles confirman el excelente catálogo de remates con lo que cuenta: el primer tanto, con el interior, asegurando abajo; el segundo, de empeine total, para superar a Donnarumma por arriba; el tercero, de exterior, para sacarse un impresionante remate de primeras con el que desarmar al portero italiano. Benzema ofreció una lección de fútbol en el Bernabéu y volvió a demostrar por qué es el gran líder de este equipo.

Así ha celebrado Modric en el vestuario del Real Madrid.

Un 'joven' llamado Modric

Para definir lo que hizo Modric durante el partido no habría suficientes palabras. A sus 36 años, dio una 'materclass' de lo que un centrocampista tiene que hacer: agresivo en la recuperación, inteligente en salida del balón, sin miedo a superar líneas y, sobre todo, aportando allí donde su equipo lo necesitaba. Cuando hizo falta ayudar en la salida, se situó entre los centrales para pedir el balón y distribuir con criterio; cuando su equipo necesitó más peso en campo contrario, no dudó en subir líneas y pisar el área del PSG. Y, para enmarcar, su brillante acción en el segundo tanto del Madrid, el que momentáneamente igualaba la eliminatoria.

En una recuperación en campo contrario, no dudó en salir conduciendo el balón con la elegancia que le caracteriza. Con la cabeza alta, con el balón pegado al pie, fue superando jugador tras jugador que le salía al paso, hasta llegar a la medular. Parecía que la jugada estaba llamada a morir y, entonces, filtró un monumental pase para Vinicius con mucho peligro. ¿Qué hizo Luka? No contento con lo que ya había hecho, siguió la jugada, lo que le permitió recibir en la frontal e 'inventarse' un pase para Benzema que supuso el segundo tanto. La ovación que le dio el Bernabéu al término del encuentro es la mejor manera de valorar el gran partido de Modric.

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FOTO: EFE/J.J.Guillen.

Los pulmones en el medio del campo

El Real Madrid 'regaló' casi 150 minutos de eliminatoria. O, mejor dicho, no fue capaz de encontrar la manera de desarmar al PSG... hasta que algo cambió. Obligado por las bajas -Casemiro- y las molestias -Kroos-, Ancelotti cambió el medio del campo en el minuto 57 y el Madrid fue otro. Con un Valverde que estuvo inmenso jugando desde el inicio, la entrada de Camavinga por el alemán y de Rodrygo por Asensio reactivó al equipo. Tanto, que los blancos subieron claramente líneas, presionaron mucho más arriba y embotellaron al PSG. Casualidad o no, cuatro minutos después de la reestructuración del equipo, el Madrid empataba el partido.

Fruto de la presión alta fue el primer gol pero, además, el nuevo orden del equipo en el campo permitió 'tocar' varias piezas. Con los 'pulmones' Valverde y Camavinga, el medio del campo estaba absolutamente controlado, lo que permitió que Modric pasara a actuar como mediapunta. La entrada de Lucas Vázquez por Carvajal dio mucho vuelo a la banda derecha y el Madrid fue un ciclón. Los blancos, desatados, lanzados y empujados por una afición que se vació en la grada, arrasaron al PSG en 30 minutos. Dio la sensación de que, si el Madrid hubiera necesitado más goles, los podría incluso haber conseguido. El medio del campo fue la clave.

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FOTO: EFE/Sergio Perez.

El cambio de los laterales

La baja de Mendy era importante, pues el Madrid perdía toda la profundidad por su banda izquierda, donde Nacho, mucho más defensivo, se convirtió en un bastión en defensa, pero con poco aporte en ataque. Pero, por la derecha, Carvajal tampoco vivió su mejor partido: volvió a verse superado en defensa, cometió numerosas pérdidas de balón -el gol de Mbappé viene de una- y, a pesar de desplegarse, no encontraba la manera de tener profundidad. Pero todo cambió en la segunda parte: además de los tres cambios de Carletto, llevó a cabo un movimiento táctico que fue clave: el cambio de Alaba por Nacho.

La entrada de Lucas fue aire fresco para el Madrid, con un jugador capaz de desbordar en ataque, meter empuje al equipo y ser solvente en defensa. Pero, además, la modificación táctica con Alaba equilibró al equipo por ambos costados, hizo más peligroso al Madrid por los carriles exteriores e interiores, y liberó a Modric, bien escudado por Camavinga y Valverde. La lectura táctica de Carletto fue fundamental para que el equipo blanco se convirtiera en un vendaval y lograr una remontada histórica. A partir de ese momento, el Madrid fue un rodillo, un equipo imparable: el PSG intentaba detener la inundación con sus manos.

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FOTO: Reuters/Juan Medina.

Courtois sostuvo al equipo

Como viene siendo tradición, Thibaut Courtois volvió a ser una de las piezas básicas del Real Madrid. Y es que, en la primera parte, hizo cuatro grandes paradas -casi todas a Mbappé- para sostener a su equipo cuando más lo necesitaba. Sin la actuación del belga, quién sabe si el partido hubiera llegado al descanso con un 0-3 ante el que nada hubieran podido hacer los blancos. O, incluso, haber llegado al partido de vuelta con un 4 a 0 en el marcador. La actuación de Courtois en los momentos más delicados del Madrid permitieron todo lo que llegó después. Sin sus paradas, el resto nunca hubiera sucedido.

Courtois está viviendo un año espectacular y está demostrando por qué el Madrid apostó por él para convertirle en el gran seguro de su portería. Con sus actuaciones, está confirmando por qué es el mejor portero del mundo. Ante el PSG, volvió a dar una nueva exhibición. Como es lógico, buena parte de los titulares del partido se los llevarán Benzema o Modric, pero no hay que olvidar de que lo que Courtois fue capaz. En silencio, sin levantar la voz, simplemente haciendo su trabajo, logró mantener vivo al equipo en la eliminatoria. Fue la gran razón por la que el Madrid llegó vivo al tramo final de partido.

El Real Madrid vivió una remontada épica ante el PSG (3-1), posiblemente una de las mejores gestas de la entidad blanca en su historia reciente. Si de algo puede presumir el club blanco es, evidentemente, de haber forjado su leyenda a base de garra y coraje, dos pilares con los que ha conseguido dar la vuelta a eliminatorias que ningún otro equipo habría sido capaz de revertir. Es la parte fundamental del ADN blanco: nunca rendirse, nunca dar un partido por perdido, luchar hasta la última gota de sangre. Así, ante el PSG, el conjunto de Carlo Ancelotti escribió una de sus páginas más doradas de los últimos años. Y eso es mucho decir, pues estamos hablando del primer equipo de toda la historia de la Champions que fue capaz de ganar tres títulos de manera consecutiva, y cuatro en cinco años.

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