Lo mejor y lo peor | Ter Stegen y Ansu Fati responden, pero el Barça es una incógnita
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Con lo justo: 0-1

Lo mejor y lo peor | Ter Stegen y Ansu Fati responden, pero el Barça es una incógnita

El equipo azulgrana se coloca segundo de grupo, vuelve a depender de sí mismo y se jugará el pase contra el Benfica en el Camp Nou. El gol del delantero salva un partido mediocre

Foto: El delantero azulgrana celebra el gol de la victoria. (Reuters)
El delantero azulgrana celebra el gol de la victoria. (Reuters)

El Barça salvó como pudo su segundo compromiso en el alambre para seguir vivo en la Champions League. En su visita a Kiev, el club azulgrana ganó con un solitario gol de Ansu Fati al conjunto más débil del grupo como ya hiciera en el Camp Nou y ahora depende de sí mismo para estar en los octavos de final. Después de un notable inicio donde el equipo de Sergi Barjuan tocó con ritmo y acierto la pelota, Memphis Depay y Ansu Fati tuvieron las primeras ocasiones claras del encuentro, pero la zaga local abortó sus disparos entre un mar de piernas y al Barça le entró el pánico en defensa.

placeholder Ansu Fati anotó el 0-1. (Reuters)
Ansu Fati anotó el 0-1. (Reuters)

El duelo se transformó en un partido de ida y vuelta donde apareció ese Barça frágil en defensa e inofensivo y plomizo en ataque. Cuando peor lo estaba pasando el conjunto catalán, Marc-André ter Stegen emergió para disipar las dudas y mantener a su equipo en el partido con una gran intervención. La segunda parte empezó como la primera, con incertidumbre en los azulgranas y ocasiones para ambos equipos. Al Barça se le abrió el cielo con el penalti sobre Ansu Fati cuando el delantero se preparaba para definir, pero el árbitro rumano, Ovidiu Haţegan, desestimó señalar pena máxima tras consultar el VAR.

Poco después, Óscar Mingueza envió el enésimo centro al área desde el costado derecho hacia el reaparecido Ousmane Dembélé, pero Shapavalov lo desvió, cayó en los pies de Ansu Fati y el delantero más letal del Barça no perdonó con un disparo endiablado que se coló al fondo de la red. A partir de ahí, el Barça luchó por controlar el partido con posesiones largas y que redujeran el ritmo del choque. De poco sirvió, puesto que el Dinamo de Kiev gozó de dos grandes ocasiones que Ter Stegen dejó en anecdóticas gracias a su acierto bajo palos.

Lo mejor | El Barça depende de sí mismo

Era un partido para sacarlo fuese como fuese. No importaba que fuese con un fútbol dubitativo por momentos ni que el juego no estuviese a la altura de lo que se esperaba en una cita marcada en rojo en el calendario como la de esta noche. Y así lo hizo el Barça. Con momentos de buen toque de balón en la primera parte y cierta fluidez ofensiva que luego contrastó con grandes dudas defensivas e inconsistencia en ambas áreas. La mejor noticia para el Barça es que, por fin, vuelve a depender de sí mismo tras derrotar al Dinamo de Kiev por segundo partido consecutivo.

placeholder Barjuan anima a sus futbolistas. (Reuters)
Barjuan anima a sus futbolistas. (Reuters)

Es la principal consecuencia positiva del resultado de hoy, más allá de los tres puntos. Un hecho que coloca al Barça como segundo de grupo con seis puntos por detrás del imparable Bayern de Múnich que venció al Benfica por 5-2. Los portugueses son terceros con cuatro puntos a la espera de volver a jugar contra el cuadro ucraniano. La próxima jornada de Champions, contra el equipo luso en el Camp Nou, determinará si el equipo de Sergi Barjuan estará o no en los octavos de final. Depende de ellos mismos dar una alegría a una afición tocada y un soplo de aire fresco a una economía agrietada.

Lo peor | La falta de gol

Ni siquiera con la vuelta de Ansu Fati el Barça encuentra el desequilibrio, la puntualidad goleadora y la amenaza en área rival que necesita para pasar de grupo. Con tan solo dos goles a favor en cuatro partidos de Champions y seis en contra (y con los dos choques contra el rival más débil ya disputados), el Barça presenta unos números deplorables en las dos áreas. Al equipo le cuesta un mundo tener ocasiones claras y, cuando las tiene, las suele fallar. Es cierto que con el hispanoguineano el ataque aumenta el calibre goleador, pero los azulgranas van a necesitar mucho más para estar en octavos de final.

placeholder Depay falla la primera ocasión del partido. (EFE)
Depay falla la primera ocasión del partido. (EFE)

En Kiev tanto Memphis Depay como Ansu Fati e incluso Nico González tuvieron en su mano dar un golpe en la mesa y acercar la victoria al Barça en la primera parte, pero fallaron en los momentos clave y el Barça siguió atascado en la frontal del área. Pudo haber costado muy caro. La entrada de Ousmane Dembélé agitó el sector ofensivo azulgrana y dejó los centros laterales sin ventaja en un segundo plano. Buscó a su lateral, intimidó al contragolpe y dio la sensación de que contaba con unas fortalezas que el equipo no tenía hasta su entrada. En un despeje fallido de un centro lateral de Óscar Mingueza cayó la pelota franca en los pies de un Ansu Fati que, esta vez, ya no perdonó más.

Lo malo | El Barça es un flan en defensa

El conjunto azulgrana se encuentra en un momento de confianza tan bajo que al más mínimo soplido se tambalea. En Kiev, ante un equipo tan inocente en defensa y en ataque como el Dinamo, perdieron el control del partido cuando empezaban a tener las primeras oportunidades claras de adelantarse en el marcador. La pasividad defensiva del centro del campo en cada pérdida, especialmente en el caso de Frenkie de Jong, se transmitió al resto del conjunto azulgrana a medida que avanzó el encuentro.

placeholder Eric García trata de evitar un centro lateral. (EFE)
Eric García trata de evitar un centro lateral. (EFE)

El Barça se partió en dos porque le corrían demasiado en cada pérdida de pelota y demostraba que su sistema defensivo estaba desajustado. Aunque a Sergi Barjuan se le llevaban los demonios en la banda, sus pupilos hacían aguas en los duelos individuales y no podían juntar unas líneas que cada vez se separaban más y más. Ambos centrales (Lenglet y Eric García) terminaron con tarjeta amarilla. En la segunda parte tampoco pudieron imponer el guion deseado a pesar de ir por delante.

Lo normal | Las dudas crecieron en los peores momentos

El equipo de Sergi Barjuan presentó una puesta en escena notable, pero acabó diluyéndose conforme avanzó el encuentro. De los triángulos para combinar en los costados, el ritmo alto en campo contrario con la pelota, la profundidad de Ansu Fati y Memphis Depay, la coherencia colectiva y el automatismo de juntarse en un lado y atacar por el otro se pasó a un descontrol que no beneficiaba a un Barça con muchas dudas.

placeholder Frenkie de Jong sigue sembrando dudas. (EFE)
Frenkie de Jong sigue sembrando dudas. (EFE)

Memphis Depay tuvo una ocasión de oro en el corazón del área para adelantar a su equipo, pero Zabarnyi tapó su disparo con una acción providencial y dio una vida extra a los suyos. A los pocos minutos, fue el turno de Ansu Fati, pero un enjambre de piernas abortó su aventura individual. Ahí fue cuando el Dinamo de Kiev, después de sobrevivir a un inicio duro, creció y pasó de estar sometido a intimidar al Barça en cada contragolpe. Tuvo que lucirse Marc-André ter Stegen para salvar al Barça y el partido cambió de dinámica. Al final, a pesar del 0-1, volvió a suceder lo mismo con resultado calcado. Ter Stegen, después de mucho tiempo por debajo de su nivel, fue el gran protagonista de los tres puntos. El Barça puede haber recuperado a su portero.

Lo bueno | Nico González apunta alto

El interior azulgrana volvió a brillar por tercer encuentro consecutivo después de dar muestras de su talento tanto en Vallecas ante el Rayo como en el Camp Nou contra el Deportivo Alavés. Nico escoltó a Sergio Busquets en el centro del campo a un costado del ‘5’ culé y exhibió un repertorio de cualidades individuales y colectivas que le han hecho asentarse en el cuadro catalán. Capaz de entender cuándo bajar a recibir o cuándo estirar el ataque en caso de que el otro interior hiciera lo contrario, Nico fue uno de los futbolistas más activos en el centro del campo.

placeholder Nico González le ata las botas a Gavi durante el choque. (EFE)
Nico González le ata las botas a Gavi durante el choque. (EFE)

Superó líneas de presión con fintas y amagos, dirigió la posesión azulgrana con acierto, cargó el área en más de una ocasión y aportó criterio y velocidad en la circulación del balón en el último tercio del campo. Además, presionó como un animal. No le pesa la responsabilidad y se encarga de enseñárselo al resto a la más mínima ocasión. En su cabeza tuvo una de las ocasiones más claras, pero su remate en el córner se quedó por el camino cuando la zaga local lo despejó.

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