El Chelsea domina la final ante el City de Guardiola y vence con un gol de Havertz (0-1)
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El Chelsea domina la final ante el City de Guardiola y vence con un gol de Havertz (0-1)

El conjunto londinense gana la segunda Champions de su historia gracias al gol del delantero alemán. Por su parte, el Manchester City pierde la primera (y única) final de su historia

placeholder Foto: Los jugadores del Chelsea levantan la Champions. (Reuters)
Los jugadores del Chelsea levantan la Champions. (Reuters)

El Chelsea de Thomas Tuchel superó al Manchester City de Pep Guardiola en la final de la Champions League gracias a un solitario tanto de Kai Havertz en la primera parte. Los futbolistas del conjunto londinense demostraron su superioridad frente al planteamiento del técnico catalán y dominaron la final entre contragolpes veloces, verticalidad ofensiva, solidez en todas sus líneas y una defensa impenetrable. El infatigable recorrido de N'Golo Kanté, las acciones sobre el precipicio de César Azpilicueta, la electricidad de Kai Havertz, Timo Werner y Christian Pulisic y el cerebro creador de Mason Mount. La victoria tiene mil padres y la derrota ninguno. El equipo de Pep Guardiola terminó la primera final de su historia ahogado entre la impotencia y la frustración frente a una mole defensiva que no dejó prácticamente ni una sola grieta en los 90 minutos de la final. El Chelsea gana su segunda Champions de la historia.

placeholder Havertz supera a Ederson en el 0-1. (Reuters)
Havertz supera a Ederson en el 0-1. (Reuters)

El Manchester City saltó a Do Dragao para disputar la final que llevaba una década esperando. Los hombres de Pep Guardiola buscaban el balón como quien busca un refugio en medio de la tempestad. Toque. Toque. Toque. Los ‘citizens’ querían robar arriba y fueron a por la yugular del sorprendente Chelsea de Thomas Tuchel. Los ‘blues’, lejos de amilanarse, utilizaron esa herramienta de su adversario como un arma de doble filo. Así, cada vez que el conjunto londinense superaba la presión, encontraban espacios para explotar a través de un trío de atacantes capaces de poner manga por hombre el sistema defensivo adversario.

El Chelsea machacó al contragolpe

Timo Werner rompía a la espalda con diagonales endiabladas, Kai Havertez imprimía verticalidad a borbotones y Mason Mount, el más destacado de los tres, dotaba de sentido, creatividad y magia los ataques de su equipo. El Chelsea rajaba el dispositivo defensivo del Manchester City ante un estupefacto Pep Guardiola. Los ‘citizens’ trataban de rebajar las pulsaciones conectando pases y sumando a Zinchenko, lateral en defensa e interior en salida de balón, al centro del campo. No funcionó el toque parsimonioso y plomizo, aunque Sterling gozó de la primera ocasión del partido, y Tuchel explotó todas las debilidades defensivas.

placeholder Timo Werner escapa de la defensa del City. (Reuters)
Timo Werner escapa de la defensa del City. (Reuters)

Werner disparaba el primer perdigón al aire tras una acción de orfebrería de Mount en el pico izquierdo del área. Sería el preludio de lo que vendría. Una tormenta que engulliría al City. De nuevo Werner fallaba solo un contragolpe perfecto después de una pérdida sensible de Rubén Dias. El City corría, pero solo hacia atrás. Kanté, en modo navaja suiza, tiraba de corte y confección. Electrocutaba la construcción del balón ‘citizen’, capitaneaba las transiciones ofensivas del Chelsea y cargaba el área con furia y determinación.

Guardiola no dio con la tecla

Para fortuna de Guardiola, su remate de cabeza salía por encima del travesaño. El City contestaba con una internada en el área de Foden, pero Rüdiger desactivaba una ocasión manifiesta de gol. En esas, la fortuna volví a no sonreírle al Chelsea. Werner fallaba (otra vez) y Thiago Silva, pieza crucial en defensa, caía lesionado; Andreas Christensen entraba en su lugar. Cuando parecía que el partido se estabilizaba ante el asedio del Chelsea, Mount montaba el contraataque, la zaga del City se abría en canal y el internacional inglés colaba un balón teledirigido a la carrera de Havertz para que el alemán, tras regatear a Ederson y verse beneficiado por el rebote, empujase la pelota al fondo de la red.

placeholder Kanté fue uno de los hombres más destacados del partido. (EFE)
Kanté fue uno de los hombres más destacados del partido. (EFE)

El Manchester City se marchaba al descanso con un carrusel de dudas y muy pocas certezas. Pedía auxilio a gritos y Pep Guardiola empezaba a elocubrar soluciones que pudiesen frenar la sangría de contragolpes que le estaba propinando el Chelsea. Los de Tuchel cerraban el primer tiempo con una superioridad extraordinaria y el marcador les sabía a poco. A la vuelta, todo siguió igual. Ningún futbolista del cuadro ‘skyblue’cogía el timón del barco y Kanté no se cansaba de abortar las pocas acciones ofensivas del City.

De Bruyne, lesionado, se marchaba de la final en el minuto 60 y Gabriel Jesús ocupaba su lugar. Guardiola trataba de agitar la final y movía el árbol a la espera de que se cayesen los frutos deseados. Se fue Bernardo Silva y entró Fernandinho para equilibrar el centro del campo ‘citizen’. Tuchel no se quedaba atrás y cargaba las pilas de su ataque: Werner, al banquillo y Pulisic, al campo. El City limitaba el poderío atacante del Chelsea en cierta medida, pero no se adueñaba del partido a pesar de que Azpilicueta, siempre atento, sacase en el último momento el centro envenenado de Mahrez a Gündogan.

placeholder De Bruyne se marchó lesionado. (Reuters)
De Bruyne se marchó lesionado. (Reuters)

Al contragolpe, de nuevo, el Chelsea buscaba matar el partido. El fulgurante Pulisic corría en paralelo a Havertz, el alemán le cedía el cuero en el momento preciso y la definición del norteamericano ante la salida de Ederson se marchó acariciando el poste. Guardiola se quedaba sin opciones en la pizarra y tiraba de alternativas con nombres y apellidos desde el banquillo. El Kun Agüero disputaría su último partido como 'sky blue'. Y el propio Agüero desperdiciaría la mejor ocasión del City en la segunda parte cuando Reece James se zampaba un centro de Walker y el argentino, entre centrar y chutar, se quedó a medio camino. El Chelsea blindó su área y ralentizó el partido para que el City perdiese la primera final de Champions de su historia.

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