liverpool-atlético a las 21:00 horas

Los legionarios de Simeone y la boca tapada de Enrique Cerezo en Liverpool

Anfield es poca broma. Que se lo digan al Barcelona y el Real Madrid. La pasada temporada se la pegó Ernesto Valverde y estuvo unos meses moribundo. Este miércoles le toca al Atlético

Foto: Lemar y Correa en el partido de ida del Metropolitano. (Reuters)
Lemar y Correa en el partido de ida del Metropolitano. (Reuters)

Cuando Enrique Cerezo pise Anfield (Liverpool-Atlético de Madrid, este miércoles a las 21:00 horas) recordará la metedura de pata que tuvo de calificar como “viejo” el mítico escenario del actual campeón de Europa. El club rojiblanco, desde la cuenta oficial, se encarga de recordar que van a jugar en un templo. Hacen bien en honrar a un estadio que pone los pelos de punta. Emociona. Asusta. Se pasa realmente mal. Cerezo, días más tarde, rectificó. Pero ahí dejó un motivo más para que la afición inglesa y los soldados de Jurgen Klopp metan un punto más de intensidad. Por si ya tenía poca un equipo que va sobrado de puntos en la Premier League (a punto de cantar el alirón) y ha puesto el piloto automático en los últimos partidos. Casualmente desde que cayó derrotado en el Metropolitano parece que ha perdido gas, con algunas derrotas y menos energía, pero cuidado no confundirse o confiarse como le sucedió al presidente del Atlético de Madrid.

“Anfield es un gran campo, pero está viejo. No pasaría el examen técnico”. Son las palabras que pronunció Enrique Cerezo en un acto en la agencia EFE. Al presidente del Atleti se le reconoce como una persona cercana, dicharachera y optimista. Mejor así, que otros presidentes que solo hablan en las Asambleas. Pero sobre todo y ante todo es un convencido Cholista. Y fue, probablemente, ese fervor que tiene en Simeone, reforzado por la victoria (por la mínima en la ida), la que provocó que sacara ese lado jocoso y bromista.

Anfield es poca broma. Que se lo digan al Barcelona y el Real Madrid. La pasada temporada se la pegó Ernesto Valverde y estuvo unos meses moribundo. Hace años sufrió un bochorno el equipo que entrenaba Juande Ramos. Se recuerda como el día del chorreo. Por unas palabras del que era presidente del Real Madrid, Vicente Boluda, que dijo algo que puede ser similar a lo que le ha sucedido a Enrique Cerezo. Boluda subestimó el juego del Liverpool y Cerezo la mística del estadio sin advertir que, tanto el equipo como el escenario, los dos tienen cemento y hormigón. Si hay un cuadrilátero futbolístico donde se sufre es contra el Liverpool y en Anfield. Juande Ramos se lo reprochó a Boluda antes del partido: “Hoy en día no se le gana fácil a nadie y si estamos hablando de un histórico como el Liverpool se complica más”. Lo que dijo Vicente Boluda, en la Cope, es de lo más sonado que se recuerda por la ciudad inglesa: “Vamos a ganar 3-0 en la ida y allí 1-2 porque se van a tener que abrir y les vamos a chorrear”. Descomunal. Inolvidable. No se lo perdonaron el Liverpool que entrenaba el español Rafa Benítez.

El respeto de Simeone

Si algo tiene asumido Simeone, de antemano, es que para eliminar al Liverpool en Anfield hay que chorrear sangre y tener mucho respeto al púgil y las gradas. La especialidad del Atleti o, mejor dicho del cholismo, es sobrevivir. Resistir. Cuando sale la versión del equipo de los legionarios son fiables. Pero en el ‘viejo’ Anfield y ante este Liverpool que engaña (si quita el piloto automático) hay que hacer algo más que meterse atrás y defender la renta del gol de Saúl. En algún momento tienen que salir los 'legionarios de Simeone' para amenazar al equipo de Klopp. En la portería no está Alisson (lesionado). Será para el español Adrián (en ocasiones héroe y en otros partidos con errores). Es en la intensidad, espíritu de sacrifico y experiencia de lo vivido en anteriores batallas perdidas donde trabaja Simeone para conseguir salir victorioso de un estadio de leyenda y ante un rival ofendido por cómo se jugó en la ida y las palabras de Cerezo.

Simeone en la sala de prensa de Anfield. (EFE)
Simeone en la sala de prensa de Anfield. (EFE)

El resultado es corto, pero bueno. Y, por encima de todo, es una ocasión para que Simeone dé el paso que necesita y se le pide cada vez más desde sectores de su propia afición que quieren un equipo más valiente. Eliminar al campeón de Europa recuperaría la imagen de un entrenador que es un ídolo entre su parroquia y su presidente, pero que acumula obras inacabadas en la Champions. Juega en Anfield con una ligera ventaja y, sobre todo, con una amplia experiencia que le debe servir de lección. En el Atlético de Madrid tienen que saber que no pueden repetir los errores de la temporada pasada en Turín. Se suicidó Simeone. Echó al equipo atrás. Defendió el 2-0 de la ida y se vio superado por la Juventus con un excepcional Cristiano Ronaldo. Si Simeone y sus legionarios quieren seguir con vida en la Champions que hagan viejo, de verdad, al Liverpool de Jurgen Klopp.

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