victoria justa de los de simeone

Cuando el Atlético de Madrid vende cara su piel contra el Liverpool y por qué falla Morata

Un triunfo de los que sirven para reivindicar el espíritu y el carácter competitivo del Atlético de Madrid. Se lleva un botín a Anfield con un planteamiento conservador. Fue un bloque

Foto: Álvaro Morata se lleva las manos a la cabeza después de la ocasión para hacer el segundo gol. (EFE)
Álvaro Morata se lleva las manos a la cabeza después de la ocasión para hacer el segundo gol. (EFE)

El Atlético de Madrid fue, dejémoslo así, un equipo decente. No tiene un sentido peyorativo (para los susceptibles). Es, sin más, una manera de calificar la seriedad con la que jugó y el exiguo resultado que se lleva a Liverpool. Pudo ser mejor si Morata hubiera estado atinado. Se vio un mejor Atleti. Entró con iniciativa al partido, se encontró con un gol de Saúl (minuto 4) en un balón suelto de un córner y retrocedió líneas. El Liverpool defraudó. Por lo tanto, se puede dar por justa la victoria (1-0) en una noche donde los de Simeone demostraron que tienen honradez y orgullo. Se vieron algunas señas del Atleti que trabaja como un bloque y vende cara su piel. Se echó en falta la pegada de Álvaro Morata. El ‘9’ es la cara de la tristeza de los rojiblancos. Tuvo dos ocasiones para rematar al campeón de Europa. Una en cada parte. En ambas estuvo desatinado y habrá que esperar a la vuelta en Anfield para comprobar si en el sufrimiento se acuerdan de estos fallos.

El Atleti sudó sangre y Morata tuvo una actuación desatinada. Se le hizo de noche en la definición. Era un día para demostrar que Simeone sigue teniendo un equipo de guerreros y puede plantar cara a cualquier rival que se ponga enfrente, por muy potente que sea. Lo hizo con sus armas. Como mejor sabe: defendiendo bien arropados. Ordenados y juntos con la consigna de no dar espacios a los veloces y explosivos futbolistas del Liverpool. Anularon la verticalidad de Mané, Firmino y Salah (el único que generó peligro) y resistieron en el asedio y el dominio. Corrió demasiados riesgos el equipo de Simeone en su objetivo de mantener la renta del gol de Saúl y conseguir mantener la portería a cero. Pero en el sufrimiento está una de las reglas de oro de Simeone y su plan para triunfar.

Saúl celebra el gol marcado al Liverpool. (EFE)
Saúl celebra el gol marcado al Liverpool. (EFE)

El botín es bueno. Pero debería haber sido mejor si Morata marca, al menos, alguna de las dos ocasiones. Son esas acciones las que definen a los mejores goleadores del mundo. Algunos estarán pensando que estas no las perdonan los Lewandowski, Cristiano Ronaldo, Cavani… Incluso Diego Costa, que entró faltando 15 minutos. Morata es capaz de hacer lo difícil y fallar lo que parece fácil. En la primera ocasión, hizo un buen control, la maniobra del recorte y falló en el remate. Achicó Allison. El portero del Liverpool se le echó encima. Morata no ajustó el gatillo. Ni arriba ni en la esquina. Disparó como pudo. En la segunda ocasión, se tropezó. Dejó vivo al equipo de Jurgen Klopp y se marchó cabizbajo. Tocado. Le faltó instinto asesino. Lo que diferencia a los buenos delanteros de los 'cracks'.

Saúl: "Nos quieren matar"

En defensa brilló el Atleti y en ataque desperdició la ocasión de ir más tranquilo a Anfield. Si realmente se puede decir que en Liverpool se puede tener un partido cómodo. Le tocará sufrir y apretar los dientes en un campo donde el Barcelona fue arrollado. Con el planteamiento del Metropolitano no parece que le dé para clasificarse para los cuartos de final. Es un suicidio jugar tan atrás en Anfield. Se asomaría al precipicio. Tendrá que volver a dar algún paso adelante, con el riesgo de dejar los espacios que le negó en Madrid, para quitarse los agobios. Le convendría acercarse y tener más efectividad en la portería de Allison. Dar algún susto.

Aun así, pese a los fallos de Morata y el planteamiento conservador, hay esperanza. El Atlético de Madrid tiene botín. Un gol y la portería a cero son una ventaja. Escasa, pero al fin y al cabo es una victoria honrosa que pone el valor de un equipo que saca su pundonor y el alma cuando pisa territorio Champions. A Simeone hay que darle el mérito de elevar el tono competitivo en unos tiempos de dudas, y de él cabe esperar que dará con la tecla en Anfield para que al equipo no le entre el miedo escénico de las grandes noches. En el primer 'round' se puede dar por satisfecho. No pudo dominar el Atleti el partido, se echó demasiado atrás, pero anuló el poderoso ataque y el ritmo vertiginoso del equipo de Jurgen Klopp. Oblak, en primerísima línea de combate, no sufrió heridas. Venía de encajar dos goles en Valencia y echó el cierre contra el campeón de Europa.

Saúl estuvo reivindicativo en el césped y en los micrófonos de Movistar: "Es el resultado del trabajo. Siempre nos quieren bajar de la cima y nosotros creemos. Fuimos nosotros mismos. Hicimos un trabajo inmenso. Trabajamos para estar juntitos y presionar en las bandas para que no estuvieran cómodos. He tenido la suerte de ayudar al equipo en mi sitio. El ambiente era increíble y me ha recordado a las viejas noches en el Calderón. Mucha gente nos quiere matar. Nos critican mucho y hay gente que está en las buenas y en las malas".

El entrenador del Atlético de Madrid se muestra satisfecho con el trabajo colectivo. Simeone consiguió desactivar el juego de velocidad y vertical de Jurgen Klopp: "Esperábamos este partido contra un rival muy fuerte. Respondimos muy bien en el arranque del partido y luego jugamos como teníamos que jugar. Los equipos juegan en conjunto. Los atacantes participaron en el trabajo defensivo. Nos vamos contentos porque fue un partido duro, difícil, pero teniendo claro cuál era el objetivo. Tuvimos en algunos contragolpes la posibilidad de marcar algún gol más".

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