ramos y casemiro evitan el ridículo

Un Hazard de fogueo y un Real Madrid que roza la tragedia ante el Brujas

El Real Madrid camina en el alambre por la Champions. Sufrió para empatar en el Bernabéu contra el Brujas en el día señalado para que Hazard demostrara que ha venido para ser líder

Foto: Eden Hazard, con gesto de frustración en el partido contra el Brujas. (EFE)
Eden Hazard, con gesto de frustración en el partido contra el Brujas. (EFE)

Era el día señalado para Eden Hazard y lo arreglaron Sergio Ramos y Casemiro con dos cabezazos para evitar lo que podía haber sido la mayor debacle de Zidane. El Bernabéu quería ver todo el potencial del belga y si realmente tiene trazas para liderar el equipo. Hasta Zidane le despejó el camino en el once y apostó todo por un equipo sin Bale ni James. La fiesta que se le había preparado a Hazard se convirtió en un partido de alto riesgo. El preocupante empate contra el Brujas (2-2) señala a dos personas: Zidane y Hazard. Al primero, por no haber tenido un mejor plan para frenar la velocidad de los jugadores del equipo belga, y al segundo, por no desequilibrar con sus acciones.

No se pueden poner en duda el talento y la calidad de Eden Hazard. Se le ha visto jugar a un buen nivel en el Chelsea y con su selección. Pero esto es el Real Madrid y el belga no acaba de arrancar. Malas noticias, porque se le dio un margen por haber salido de una lesión y no asoma la cabeza. En ninguno de los tres grandes partidos (Paris Saint-Germain, Sevilla y Atlético de Madrid) ha marcado las diferencias. Es uno de los motivos por los que el Madrid se la pegó contra el Brujas. Hazard está bajo sospecha por una mala condición física y lo que necesitaba era demostrar, ante un equipo teóricamente inferior, que no era así. Que las críticas eran inciertas. El día antes del partido, salió ante los medios de comunicación a desmentirlo y pidió paciencia. Estuvo incluso autocrítico. Zidane le defendió y dijo que no tiene dudas de que triunfará en el Real Madrid.

Casemiro celebra el gol del empate ante el Brujas. (EFE)
Casemiro celebra el gol del empate ante el Brujas. (EFE)

La fe del entrenador es una cosa y la oportunidad que desperdició Hazard para echarse el equipo a sus espaldas en un partido que tuvo todo tipo de complicaciones no cierra el debate. El belga no le dio un plus al juego ni soluciones ofensivas. No tiene inspiración ni esa presencia que intimide a los defensas. Está espeso y confundido. Incluso desconectado, cuando en el arreón final del partido para igualar el resultado caía en fuera de juego. Tuvo apariciones esporádicas en ataque, pero no desbordó. Lo que se le pide es que sea la estrella del equipo y está todavía lejos de tener esa etiqueta de ‘galáctico’ con la que le presentó Florentino Pérez. Hazard también adolece del carácter. Parece frío y eso no es una buena noticia. Se tiene que soltar. Se puede mirar en el espejo de Sergio Ramos y Casemiro, que evitaron la tragedia. No el bochorno.

Zidane, perdido en el planteamiento

El otro señalado, el principal, es Zinédine Zidane. Fracaso absoluto de un entrenador que deja la sensación de no haber preparado correctamente el partido y tener un desconocimiento de las virtudes del Brujas. O es eso o es que su discurso no llegó con claridad a los jugadores. Superados en el correcalles de la primera parte. Con dos goles en contra se fue el Madrid al descanso por un despiste de Sergio Ramos, que se frenó para pedir un fuera de juego, y un regalo de Modric. Los futbolistas del Real Madrid se vieron sorprendidos por la velocidad y la verticalidad del rival. La sensación era la de un desconocimiento de quién tenían en frente. Al Madrid le dio para reaccionar en la segunda parte con más épica que buen juego. Zidane no deja de dar volantazos.

Contra el Brujas, no era el día para esperar atrás, como contra el Sevilla y Atlético de Madrid, y al tierno Real Madrid se le vieron los huesos. El empate es un serio tropezón. Zidane se llevó un repaso en el primer periodo que le deja marcado. Después de la vergonzosa derrota en París, llega el improvisado planteamiento contra un Brujas que le tuvo contra las cuerdas. Un rival que recordó al repaso que dio el Ajax la temporada pasada a Solari. El técnico argentino fue fulminado tras la eliminación contra los holandeses. Las sensaciones son malas. Muy preocupantes, después de comprobar las dificultades que pasó el Madrid contra un rival que le superó en frescura, descaro, velocidad y verticalidad. Cuesta imaginar que este Real Madrid es fiable pese a que sea el líder de la Liga.

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