claro en el análisis

Carvajal asume la debacle del Real Madrid: "Llevamos una temporada de mierda"

Dani Carvajal fue el encargado de hablar primero en el Real Madrid. El lateral blanco no buscó excusas, asumió los fallos y aceptó que tampoco la liga puede salvar el naufragio

Foto: Real madrid - ajax
Real madrid - ajax

"Llevamos una temporada de mierda". Carvajal no estuvo muy atinado en el campo, pero no se le puede culpar de que el análisis no sea exacto. El lateral derecho del Real Madrid fue el primero en dar la cara, sin salir siquiera del césped, y dejó claro que el año ha sido horrible. Lo hizo con un taco, pero no sobraba, en ocasiones son necesarias palabras gruesas para definir las realidades más crudas. Y esta, en el plano futbolístico, no cae duda de que lo es.

"No sé ni explicarme. En una semana se nos ha ido todo. No hay excusas”, contaba el jugador, canterano y uno de los emblemas de la filosofía blanca, esa que se ha marchado esta temporada y es difícil de encontrar partido a partido. Ese "no hay excusas" es algo que pensó el madridismo entero, puede haber culpables, explicaciones, pero nadie sería capaz de decir sin mentir que lo que ha ocurrido en estos octavos de final no ha sido justo. Ni de salvar nada de esta temporada aciaga del Real Madrid. Ni los más fervientes seguidores, el castillo se ha derrumbado totalmente.

Carvajal, además, fue sincero y no intentó asirse a las posibilidades de la Liga. Él, como cualquier otro, sabe que ese tren también pasó para el Real Madrid, pero es amplia la cofradía del calvo ardiendo que tiende a no creerlo. Con lo visto en el Bernabéu, es difícil pensar lo contrario. "Nunca había sentido este malestar que tengo ahora. En una semana lo hemos perdido todo... y todo en casa. El año está acabado para nosotros, llevamos una temporada de mierda. No hay ninguna excusa", explicaba el lateral.

Vamos, que en la liga queda profesionalidad, atar la clasificación a la Champions League y cerrar con la mayor dignidad posible una temporada en la que el Real Madrid no ha estado a la altura que marca su leyenda. Un año aciago, negro o, como lo definiría Carvajal "una temporada de mierda". "Es una noche inesperada, todo nos ha ido encontra", analizaba el 'buitre' en los micrófonos de Movistar.

Solari despeja balones

Nacho, otro canterano, que fue titular y expulsado, tampoco quiso poner paños calientes. "Estamos jodidos, venimos de ganar muchas champions no estamos acostumbrados a esto", explicaba. "Está siendo una temporada muy complicada en todos los sentidos, un palo gordo, pero hay que levantarse y volver a honrar este escudo", zanjaba el defensa, que estuvo igual de mal que el resto de sus compañeros. Luego, ya en otro plano, constataba algo que es cierto, pero parecía irreal. "No vamos a ganar la Champions toda la vida". Tras tres seguidas, pudo parecerlo. "Somos los reyes de esta competición, pero los reyes siempre acaban cayendo".

Y Solari, por descontado, no hizo autocrítica. Despejó balones, sin sonrisa pero tampoco con rictus serio. "Es una semana muy dolorosa, lo sentimos por nuestra afición que ha estado espectacular hoy, apoyando al equipo en un momento muy complicado", explicaba el técnico. Algo con mala explicación real, porque el público, en su derecho, silbó todo lo que pudo a un equipo que acababa de hacer el ridículo. También tuvo tiempo para recordar la grandeza reciente de sus jugadores, invisible en la noche de Madrid: "Son tres veces campeones de Europa y hoy quedamos eliminados de esta competición que han ganado cuatro veces en cinco año. Es un momento muy triste que a la vez pone en valor lo anterior y lo difícil que es ganar una Copa de Europa".

Si lo que le preguntan es por lo que queda, que es más bien poco para el Madrid, pues tampoco dice mucho. "La temporada es difícil, pero estamos para eso, para ponerle el corazón y el carácter a los momentos difíciles. Te hablo por mí, pero supongo que estos jugadores podrían decir lo mismo", relataba el entrenador que sabe que los meses que le quedan no tienen mucho sentido futbolístico y que a buen seguro serán los últimos suyos en el banquillo. Su tiempo no se recordará como un éxito.

Butragueño, en su histórica labor de portavoz, hizo bueno el tópico de sí mismo, ese que le encuadra en palabras sin sobresaltos, casi vacías y justificación perpetua. El perfecto diplomático en una noche en la que el Bernabéu ardía. "Es un golpe muy duro, ahora hay que tener calma", relataba el directivo.

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