los favoritos para levantar el trofeo en madrid

Cinco obsesiones y un campeón: claves para entender la Champions de este año

Además del Real Madrid, otros cinco equipos son favoritos para ganar la Champions: Atlético, Barcelona, PSG, City y Juventus. No llegar a semifinales sería una gran decepción

Foto: ¿Ganará el Real Madrid su cuarta Champions League consecutiva? (Reuters)
¿Ganará el Real Madrid su cuarta Champions League consecutiva? (Reuters)

La Champions League es el consejo de nobleza del fútbol. El primer sorteo cada vez es menos atractivo, pues año tras año los ricos se despegan un poco más de la media para crear un pequeño puñado de equipos de primera élite que se reparten el pastel del fútbol mundial. Aunque la liguilla haya perdido en gracia, por previsible, la competición sigue siendo el desvelo de muchos aficionados.

En su evolución, el fútbol cada vez prima más la Champions, el análisis ha llevado a que una temporada brillante, como es la del Barcelona el año pasado, quede deslucida, incluso puesta en duda, por un resbalón en Europa. Se ha convertido más en una obsesión que en un objetivo. Todo esto empieza ahora y termina en junio. Quien levante la copa tendrá justificada la temporada, al resto le faltará algo.

Atlético (la final del Wanda)

La ilusión de los atléticos está en niveles máximos. La pasada temporada, el equipo fue segundo en Liga, campeón de la Europa League y, quizá por encima de todo, decidió de una vez por todas que ponerle coto a la ambición no tenía sentido. El club llevaba ya unos cuantos años renovando a los mejores jugadores de su plantilla, pero el hecho de haber conseguido retener a Griezmann es un paso más. El francés es uno de los cuatro o cinco mejores jugadores del mundo y su salida era sencilla. En algunos momentos pareció segura, pero finalmente el proyecto rojiblanco consiguió convencerle.

La oferta, más allá del dinero, prometía al galo competir por todo. El club, con Simeone en el banquillo, ya ha dado muestras de ser capaz de grandes empresas, logró una Liga y se ha plantado en dos finales de Champions League. El título nacional estaría bien, sin duda, pero basta con preguntar a algún rojiblanco para saber que, por paradójico que pueda resultar, es un tema secundario. La Champions, convertirse por fin en uno de esos equipos que han sido reyes de Europa, al menos una temporada. Aunque sea una sola vez en la vida. No hay conversación que, vistos los mimbres de este año, no termine con los anhelos de los atléticos que piensan que este año sí.

Que la final sea en el Wanda Metropolitano es un añadido más, la guinda de este pastel. Terminar en ese estadio que ahora llaman casa suena a final perfecto, aunque la historia de la Champions recuerda que los estadios que albergan la final no suelen ver campeón al equipo que los habita normalmente. No importa, el sentimiento global de este equipo es que este es el año y, en mayo, la orejona será rojiblanca. Y nada será capaz de desviarles de ese sueño.

Griezmann se quedó en el Atlético para ganar la Champions en casa. (EFE)
Griezmann se quedó en el Atlético para ganar la Champions en casa. (EFE)

Barcelona (la primacía de Messi)

Leo Messi tiene conciencia de ser el mejor jugador de su tiempo. Tiene cinco balones de oro y un historial envidiable tanto individual como con su club. Los últimos años, sin embargo, han sido un camino amargo. El equipo ha seguido destacando en España, dominando en la Liga y arrasando en la Copa del Rey, pero en Europa siempre pasa algo y casi siempre en contra de las intenciones azulgrana.

Desde que ganase la Champions hace cuatro años, el equipo ha estado muy por debajo de lo esperado. Ya no es que no la gane, algo que es siempre complicado, es que ni siquiera está en racha de meterse en semifinales. Eliminados por la Roma el pasado año, con sonrojo de por medio, la gran competición continental se ha convertido casi en una obligación para un club que por presupuesto tiene que aspirar, y por tener el jugador más relevante del mundo tiene que ser favorito.

Messi, además, vive siempre en la comparación con Cristiano Ronaldo. Aunque al luso se le note más la necesidad de medirse, en Messi también está presente. Y es improbable que Cristiano pase a la historia como el mejor jugador de los dos, pero el hecho de haber ganado las tres últimas copas de Europa, siendo clave en todas ellas, no deja de dar que pensar.

Además, en el fútbol moderno, y con el paso de los años, cada vez más todo apunta a la Champions. La gran competición se ha comido el prestigio de las ligas y se ha convertido en el objetivo primordial de todos los equipos. La única manera de triunfar no pasa por el Metropolitano, pero si se quiere asaltar la banca, hay que brillar en Europa.

El primer intento de Neymar con el PSG acabó en cuartos de final. (EFE)
El primer intento de Neymar con el PSG acabó en cuartos de final. (EFE)

PSG y City (la ambición del petróleo)

Igual ya ha llegado el momento de dejar de llamarles los nuevos ricos, porque de nuevos empiezan a tener poco. Todo el dinero invertido, que es muchísimo, tiene una única obsesión: ganar la Champions League. Sí, las monarquías del petróleo se alegran de que sus equipos ganen sus respectivas ligas, pero los miles de millones que hay en estos proyectos no se justifican desde otro punto que no sea una final ganada de la Copa de Europa. Más allá de la publicidad de ambos estados, que es un proceso paralelo también muy entretenido y que no solo no se justifica desde los resultados, no lo hace ni siquiera desde el fútbol.

Los dos proyectos se basan en lo mismo, una cantidad casi ilimitada de dinero, pero tienen matices diferentes. Qatar, es decir, el PSG, ha apostado por poner el foco en las estrellas. Hizo el fichaje más caro de la historia, Neymar, y el segundo fichaje más caro de la historia, Mbappé, después de unos cuantos años reventando el mercado temporada tras temporada hasta confeccionar una sensacional plantilla. Tuchel, el nuevo entrenador, puede tener algo menos nombre que otros, aunque ha demostrado cosas muy interesantes en el pasado.

La aproximación del equipo de Emiratos Árabes, es decir, el Manchester City, también implica mucho dinero, pero no sigue el mismo camino. En ese caso, la idea fue replicar al mejor Barcelona y, con eso en mente, los jeques fueron incorporando todo lo que podían para crear una estructura similar. Primero Ferran Soriano, director general; luego Txiki Beguiristain, director deportivo, finalmente, y como guinda al pastel, Pep Guardiola, entrenador. No faltan estrellas en el campo, es cierto, y todo dinero parece poco para conformar la idea original. La pasada temporada vencieron la Premier con total autoridad y dieron, por primera vez, la sensación de que eran un equipo, no la suma de unos jugadores buenísimos.

La gran competición, sin embargo, se sigue resistiendo. Una mezcla de mala suerte en los sorteos, rivales mejores y la sensación de que siempre están por debajo de las expectativas. Son ya muchos años en los que se viene diciendo que viene el lobo y casi infinitos los esfuerzos de ambos estados para que así sea. Este, como cualquier otro, puede ser el año.

Cristiano buscará ganar la Champions con un tercer equipo, tras hacerlo con United y Madrid. (Reuters)
Cristiano buscará ganar la Champions con un tercer equipo, tras hacerlo con United y Madrid. (Reuters)

Juventus (Cristiano para soñar en grande)

Un equipo que ha sido finalista en dos de las últimas cuatro ediciones tiene que estar entre los que ambicionan la Champions. El sueño se dispara, como es lógico, con el fichaje de Cristiano Ronaldo. Es un jugador bestial, un goleador único y un hombre que tiene una relación estrechísima con esta competición, de la que es el máximo goleador histórico. Se le pueden dar muchas vueltas, pero el hecho de tener en el equipo a Cristiano ya te convierte en uno de los candidatos para lograr el torneo.

Que la Juventus sueñe con la Champions, en todo caso, no deja de ser algo lógico. Es el mejor equipo de Italia, ha ganado los siete últimos 'scudettos' y la liga, por lo que se ve, se le ha quedado pequeña. Una institución como la turinesa tiene que marcarse metas y, teniendo en cuenta que las que se encuentra en casa ya no lo son, solo hay una concebible, ganar también en Europa.

Para ello, han hecho la mayor inversión de su historia. Los 125 millones pagados por Cristiano Ronaldo solo se justificarán si en los años de su contrato se logra la Copa de Europa. Hay que tener en cuenta que Cristiano ya no es un niño, si juega la final del Wanda Metropolitano lo hará con 34 años. El tiempo corre en su contra y esta temporada es, probablemente, su mejor oportunidad para cumplir lo que le ha pedido su nueva casa: ganar la Champions.

Nadie había ganado dos Champions seguidas hasta que lo hizo el Madrid. Busca la cuarta. (EFE)
Nadie había ganado dos Champions seguidas hasta que lo hizo el Madrid. Busca la cuarta. (EFE)

Y el campeón, por supuesto

¿Tiene el campeón más o menos presión que los aspirantes? Se podría pensar que la ambición blanca está más que saciada después de tres años llevándose a casa su torneo, pero nada de eso. No en el Real Madrid. Simplemente no funciona así. El club blanco no tiene sentido si no aspira al máximo, y el máximo solo se entiende en el Wanda Metropolitano el primer día de junio.

El reto, esta vez, es hacerlo en el poscristianismo. Este verano se ha marchado uno de los mejores jugadores de la historia del club, una máquina de hacer goles que ha salvado la barba del equipo en un buen número de eliminatorias en esta gira gloriosa. No hay edición de la Champions ganada por el Madrid reciente en la que no haya, al menos, un cruce en que el luso se haya echado el equipo a la espalda y haya combatido prácticamente solo contra los elementos.

Un equipo que pierde a Cristiano Ronaldo es un equipo que está más lejos de ganar en Europa, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que el Real Madrid haya de repente perdido sus opciones. Aunque el verano haya sido decepcionante para la afición sigue teniendo un equipo tremendo, quizás el mejor mediocampo del mundo con Modric y Kroos y una conciencia ganadora que nadie puede emular. El Real Madrid puede parecer menos favorito que otros años, pero no ha dejado de ser el Real Madrid, con sus galones, su tradición y esa capacidad para llegar al día grande y rendir por encima de lo esperado.

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