señalado por errores, más que por aciertos

La final de Champions de Keylor Navas: cinco sartenazos que ha recibido esta temporada

Los fallos, una lesión en el aductor y la sombra del fichaje de Kepa no pudieron con la moral de Keylor Navas, que llega a su tercera final de la Champions con ganas de reivindicarse

Foto: Keylor Navas, dispuesto a sacar un balón en largo, en el partido contra el Bayern de Múnich en el Bernabéu. (EFE)
Keylor Navas, dispuesto a sacar un balón en largo, en el partido contra el Bayern de Múnich en el Bernabéu. (EFE)

El día que Keylor Navas se retire del fútbol puede escribir un libro con sus vivencias en el Real Madrid: sería una especie de manual de supervivencia y podría tener más éxito que, incluso, en el equipo blanco, y eso que ya lleva dos Champions ganadas y está ante la oportunidad de una tercera. La historia de Keylor Navas puede ser más interesante cuando pasen los años y, con otra perspectiva, cuente cómo ha vivido el sufrimiento de cada una de las temporadas en las que ha estado sometido a la guillotina de la crítica. Ahora vuelve a jugar una final y llega a Kiev en las mismas circunstancias que en las anteriores finales de Milán y Cardiff: cuestionado y con nombres de porteros (el último es el brasileño de la Roma, Allison) saliendo. Al próximo fallo o cantada, se le va a crucificar. Lo lleva escrito en su frente: "Hola, soy Keylor Navas y me podéis seguir atizando... que no me vais a matar".

En la balanza parece que pesan más los errores que los aciertos, y de esta manera afrontará la final contra el Liverpool para levantar las mismas Champions que Iker Casillas. Son palabras mayores y para llegar a este lugar su red ha sido Zidane, que no es mal colchón cuando te intentan destruir. Aunque su motor para no descarrilar está en su confianza y resistencia ante la adversidad. Él lo llama fe, porque Keylor, en sí mismo, es una religión. A continuación exponemos los cinco amargos capítulos antes de llegar a la relativa 'zona de confort' en la que se ha instalado hace unas semanas.

Mal inicio de Liga: muchos goles recibidos

La temporada empezó para el tico con las dificultades de sentirse señalado en los primeros partidos de Liga del mes de agosto y septiembre, cuando el Real Madrid empató en el Bernabéu contra el Valencia (2-2) y perdió ante el Betis (0-1). Keylor, como el resto, evidenció problemas defensivos. La fragilidad atrás se cebó con un portero del que se decía que no rescataba a su equipo en momentos clave.

La lesión con Costa Rica

Su mayor calvario fue la lesión que se produjo, a finales de octubre, en un partido de Costa Rica contra Honduras en la fase de clasificación del Mundial. Regresó a Madrid lesionado y con un parte médico de la Federación que decía que sufría un desgarro en el aductor derecho. El Madrid dio otro diagnóstico y comunicó que era un edema. El caso es que forzó para jugar contra el Tottenham en el Bernabéu y recayó en la lesión. Las consecuencias fueron fatales por la cantidad de partidos que se perdió, entre ellos el primer derbi en el Wanda Metropolitano, y por el fuerte debate para fichar otro portero que se desató. Sobre la mesa de Florentino Pérez se puso el nombre de Kepa Arrizabalaga.

Keylor Navas se encara a Luis Suárez en el Camp Nou. (EFE)
Keylor Navas se encara a Luis Suárez en el Camp Nou. (EFE)

El gol del Fuenlabrada... y el 0-3 del Barça

Cuando Keylor quiso reaparecer, en el mes de noviembre, para llegar rodado al Mundial de clubes, tuvo otro de esos fallos que le volvían a desacreditar. Recibió un gol de Milla en el partido de Copa contra el Fuenlabrada (2-2). Inseguridad, falta de colocación, reflejos… Los fantasmas acompañaron al tico hasta el final de año, que acabó mal, como todo el equipo, con la dolorosa derrota contra el Barcelona en el Bernabéu (0-3).

Kepa por allí, Kepa por aquí

Este 2018 tampoco empezó bien, con un mes de enero monopolizado por el ya encendido debate interno en el club del fichaje de Kepa Arrizabalaga. Zidane se negó y Florentino lo consintió, pero sin quitar la lupa a Keylor Navas en lo que restaría de temporada. La cuesta de enero fue tortuosa en los despachos y en el campo. No se cerró lo de Kepa y, a la vez, el Madrid perdía en casa contra el Villarreal (0-1). ¿El culpable? Keylor Navas. Ni el hecho de pararle un penalti posteriormente a Iago Aspas en Vigo le salvaba... Hubo quien le criticó porque se adelantaba de la línea de portería en exceso. Todo negativo.

Su error frente a Las Palmas

En los siguientes meses, ha habido de todo un poco y dan para muchos capítulos de su biografía. Contra Las Palmas, en marzo, cometió un error con el balón en los pies y hubo más fuego en contra. En abril, Oblak visitó el Bernabéu y se habló de que enfrente tenía a un porterazo. Lo mismo sucedió con el duelo contra el Athletic, en el que se lució Kepa Arrizabalaga. Los palos más fuertes se los llevó en la Champions. Primero por el error al intentar blocar un balón en el partido contra la Juventus en el Bernabéu. Dejó la pelota en los pies de Matuidi para marcar el 0-3. Dos semanas después, protagonizó una mala salida contra el Bayern de Múnich, que significó el gol de Kimmich. Descuidó la portería. Las cantadas le perseguían hasta el punto de que Sergio Ramos y Marcelo tuvieron que tranquilizarle y mostrarle su apoyo y respaldo.

El cambio con el Bayern

Su suerte dio un giro en el partido de vuelta de semifinales contra el Bayern de Múnich en el Bernabéu, con una actuación de un alto nivel ante los alemanes. Fue clave en el pase a la final y así se lo reconocieron en una votación de la UEFA que le nombró mejor jugador de la semana, por delante de Sadio Mané. Por fin una alegría de las mayúsculas. Pero duraría poco, porque al bueno de Keylor le hicieron una ‘encerrona' en un acto de una peña madridista (Ramón Mendoza) cuando su presidente, en presencia de Florentino, le dijo a la cara y públicamente que tenía que entender que el Madrid buscara el fichaje de otro portero. Keylor se rebeló y le contestó, para sorpresa de Florentino, que él nunca había dicho que no había que fichar a otro guardameta. Una escena bastante embarazosa la vivida ese 22 de abril, pero es que ya estaba harto.

Así llega Keylor Navas a la final de la Champions en Kiev. Más golpeado que una estera y con la misma motivación o más para reivindicarse y demostrar que él quiere seguir la temporada que viene en el Real Madrid. Con Zidane lo tiene asegurado, pero con Florentino todo puede pasar si no gana la Champions.

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