paso adelante para entrar en semifinales

El robótico Barça aplasta a la Roma entre globos amarillos y banderas de 'llibertat'

El equipo azulgrana hizo buenos los pronósticos ganándole a un equipo muy inferior en una noche más de reivindicación por parte de la grada del Camp Nou. Dos goles romanistas, en propia

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No, esta vez no fue Messi. Y eso, como frase, es realmente impactante. No fue necesario tampoco, el partido que tuvo el Barcelona fue tan plácido como marcó el bombo, la Roma es lo que es, un equipo mediano, incapaz de plantar cara a la Juventus en el Calcio y ya no digamos a un club como el azulgrana en Europa. Lo intentaron, marcaron un gol, tuvieron sus opciones... Nada, ni siquiera en una noche mediana de Messi encontraron una solución al tema.

La diferencia, de tres goles, es la misma que el Madrid le colocó a la Juventus en Turín. No sería aventurado decir que esa es la diferencia entre dos ligas que, en otro tiempo, compitieron por ser la mejor de Europa. Es posible que la española no lo sea, porque para eso existe la Premier, pero aún es más seguro que el Calcio ni lo es ni se acerca remotamente. La decadencia es mandar al continente a representar a un campeonato un equipo tan disfuncional como la Roma, que llegó al Camp Nou con la plena consciencia de que todo aquello solo podía terminar mal.

Encima apoyaron para que el resultado final fuese abultado. Dos de los cuatro goles del Barcelona fueron en propia puerta. Por supuesto, ni De Rossi ni Manolas tenían la intención de convertir aquello en un circo, pero el caso es que lo hicieron, con torpeza, con nervios, llegando tarde a los envíos y no siendo capaces de evitar lo definitivo. Alisson, el portero de la Roma, de gran fama, no podía más que recordar a los suyos que, por favor, esa era su portería.

El partido tuvo poco fútbol pero bastantes goles, lo que hace que no fuera tan soporífero como otros muchos de esta temporada. El Barcelona tiene pólvora, eso es indudable, y las hipotéticas fallas en defensa, que a veces pasan, las resuelve sin problema ese coloso llamado Ter Stegen. En un rato de la segunda mitad, cuando la Roma pareció de repente un equipo de más nivel, fue él quien se encargó de recordarles a sus rivales quién mandaba en este partido.

Lluvia de globos

El encuentro fue como tantos otros del Barcelona en esta temporada y, por descontado, terminará con una nueva sanción de la UEFA a los azulgrana. En Zúrich no entienden del todo bien que se utilice un estadio como un auditorio para reivindicar, así que llevan años multando banderas, pancartas y demás parafernalia reivindicativa. En este caso, hubo profusión de banderolas con la palabra 'llibertat', que tampoco es que necesite mucha traducción, y una lluvia de globos amarillos.

El club, un poco harto de estar en el medio de esta pantomima, había planteado quitar los globos en las puertas de entrada. Pero, claro, eso es casi como buscar una aguja en un pajar, para encontrar un globo deshinchado en un aficionado hay que pasarse un buen rato, y no hay tiempo ni personal para ello. Así que jolgorio, globos volando y unos cuantos en el césped. El árbitro tuvo incluso que parar el partido en una ocasión para recoger los plásticos, pinchados por algunos jugadores con los tacos de sus botas. Los globos podían confundir.

A Piqué, que tiene tendencia a analizar a los rivales, le dio por decir que la Roma había sido más defensiva de lo que esperaban. Curioso análisis, porque cabe preguntarse qué esperaban exactamente de los 'giallorossi'. Lo que se vio fue lo típico de un equipo que se sabe inferior, más miedo que vergüenza, el intento de salvar los platos e, igual, salir en alguna contra. ¿Que en unos cuartos de final suena a poco? Es lo que hay.

Además, no está el Barcelona como para sacar pecho de 'jogo bonito'. El Barcelona es orden, es estructura, es equilibrio, es defensa y portero, es sobrio y aplastante. No es un compendio de palabras que caractericen los sueños que tienen los niños cuando piensan en el fútbol, la verdad. Y mucho menos en un club que se ha vanagloriado siempre de una manera de hacer las cosas, del toque y el ataque, de que lo mejor siempre empieza desde el balón. No es así este Barcelona, en un universo paralelo un Piqué bien podría decir que, cada semana, es un equipo más defensivo de lo que se espera de ellos.

Lo que sí ha aprendido bien el central es eso de vender bien las victorias. Desde el punto de vista del eslogan, al menos. "Han plantado cara, han jugado buen fútbol, es un buen equipo". Pues en el fútbol, como en la vida, todo depende del contexto. Es un buen equipo para el Calcio, no es un equipo válido para competir de verdad contra los mejores del mundo. Y el Barcelona, aunque robótico y a veces aburrido, forma parte de ese grupo de gallos. Es uno de los que, previsiblemente, conformarán unas semifinales para la historia: Liverpool, Bayern y los catalanes tienen cinco Champions. El Madrid, en palmarés al menos, es otro nivel, con 12.

Ficha técnica

4 - Barcelona: Ter Stegen; Semedo, Piqué, Umtiti, Alba; Busquets (Paulinho, min.66), Rakitic, Iniesta (Denis Suárez min.85), Sergi Roberto (André Gomes, min.83); Messi y Suárez.

1 - Roma: Alisson; Bruno Peres, Manolas, Fazio, Kolarov; Pellegrini (Gonalons, min.60), De Rossi (Defrel min.76), Strootman; Florenzi (El Shaarawi, min.72), Perotti y Dzeko.

Goles: 1-0, min.38: De Rossi (pp). 2-0, min.57: Manolas (pp). 3-0, min.59: Piqué. 3-1, min.80: Dzeko. 4-1, min.87: Suárez.

Árbitro: Danny Makkelie (HOL). Amonestó a Kolarov (min.44) y Struttman (min.86), por parte del Roma.

Incidencias: partido de ida de los cuartos de final de la Liga de Campeones disputado en el Camp Nou ante 90.106 espectadores. Antes del partido, el club homenajeó a Leo Messi por sus 100 goles en la Liga de Campeones.

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