el 'abulense' amenaza al madrid en champions

Aubameyang y las ventas provechosas: así se explica el éxito del Borussia Dortmund

El equipo alemán cuenta con una de las gradas más fieras de Europa y casi ha triplicado su presupuesto en cinco años. Son un club vendedor pero que sabe encontrar perlas en el mercado

Foto: Aubameyang celebra un gol en el Signal Iduna Park. (Reuters)
Aubameyang celebra un gol en el Signal Iduna Park. (Reuters)

Se le conoce como el muro amarillo y es una de las formaciones humanas más impresionantes que se pueden ver. Es cierto, en Champions suenan menos porque tienen la obligación de mantenerse sentados, pero igualmente ese fondo impresiona. El graderío del Signal Iduna Park, anteriormente conocido como Westfalenstadion, es de un color tan chillón como los gritos que utiliza contra los rivales. Los hinchas del Borussia Dortmund cantan el 'You'll never walk alone', aunque la sintonía sea más de Liverpool o, como mucho, de Glasgow. Pueden no tener la denominación de origen, pero nadie pedirá certificados, el miedo de los rivales no surge necesariamente de la originalidad.

Abajo, en el césped, compite uno de los mejores equipos del mundo, una historia de éxito que ahora recibe, una vez más, al Real Madrid. Es el segundo equipo de Alemania porque el Bayern, una multinacional, se puede permitir errores que en Dortmund significarían el infierno. Poco a poco, como de algún modo le pasa al Atlético de Madrid en España, el continuo suceder de buenos resultados está haciendo que, por fin, el club se estabilice y piense en competir cara a cara con los mejores clubes europeos.

Este año presentó un presupuesto de 400 millones de euros, que no llegan a los 600 del Madrid o el Barcelona, pero aún más lejos de los 134 que tenían en 2011. En cinco años el crecimiento ha sido estable y sostenido, consecuencia directa de su buen hacer en las competiciones europeas. El año pasado fueron eliminados en cuartos de final por el Mónaco en una eliminatoria marcada por el ataque que sufrió el equipo prusiano y que obligó a aplazar un partido. En Dortmund no hay jeques ni grandes fortunas, pero sí un trabajo de mucho tiempo que tiene que ver con el reconocimiento de talento y las ventanas de oportunidad.


Un club vendedor

Es el último caso y el más llamativo, pero ni mucho menos el primero y difícilmente será el último Ousmane Dembélé juega ahora en el Barcelona, que ha pagado por él un mínimo de 105 millones de euros. Las predicciones más razonables dicen que la cifra será bastante mayor, pues el contrato contempla 20 millones de euros más si los azulgrana entran en Champions League. El monto puede ser de hasta 145 millones finalmente. Y todo eso por un jugador que solo vistió un año de amarillo y que costó el verano anterior 15 millones de euros.

Dembélé estaba seguido por todos los clubes de Europa, pero quien hizo negocio con él ha sido el Dortmund. No es un caso único, los prusianos se mueven muy bien en la cantera y hace unos meses se hicieron con los derechos de Alexander Isak, uno de los más prometedores jugadores europeos por el que el Real Madrid también estaba apostando muy fuerte, pero sin éxito finalmente. Ya en el primer equipo, y con galones, se puede ver a Christian Pulisic, educado en colegios de Pensilvania y la mayor promesa que nunca haya tenido el fútbol estadounidense. Un jugador que, en unos años, probablemente costará mucho dinero.

El Borussia Dortmund es un grande de Europa, pero también se presenta como un club vendedor. En Alemania, en realidad, solo hay un club que no lo es, el todopoderoso Bayern. El equipo de la cuenca del Ruhr nunca hace grandes dispendios y se ha acostumbrado a que sus mejores jugadores se marchen. Es más, durante años ha habido cierta costumbre de que las estrellas del Borussia se marchasen a Múnich. Es el caso de Lewandoski, uno de los mejores arietes de los últimos años, pero también otros como Hummels o Götze (ahora de vuelta). Casi todas las temporadas una estrella se marcha. Este año ha sido Dembélé, el pasado Mkhitaryan, por quien el United pagó 42 millones o Gündogan, que se fue al City por 27.

Este año, antes de que la locura del mercado empujase al Barcelona a ir a por Dembélé, el que parecía destinado a irse del Borussia era Pierre-Emerick Aubameyang. El extremo, uno de los jugadores más rápidos del mundo, explica de otro modo el éxito de la gerencia deportiva del club. Él no llegó siendo un joven prometedor sino casi como un fracaso. Había crecido en el Milan que no supo verlo o no supo utilizarlo. Lo cedió en distintas ocasiones, siempre sin éxito. Terminó en el Saint-Ettiene y de ahí, cuando ya tenía 24 años, saltó al Dortmund donde se ha estabilizado. Este verano hubo cantos de sirena de China y del PSG, pero ha terminado quedándose a las órdenes de Peter Bosz. Y ya lleva ocho goles en lo que va de Bundesliga.

Aubemeyang hoy sonríe, aunque buena parte del verano la pasó rumiando por su marcha. Él quería irse, pero se quedó. Esta vez no sonó el Real Madrid, el rival de este martes, como posible destino, aunque es posible que hubiese sido el favorito del gabonés. Al fin y al cabo su madre es española, abulense para más señas, y aunque él ha pasado poco tiempo en el país tiene sus raíces en El Barraco y habla bastante bien la lengua de Cervantes.

La temporada ha empezado muy bien en liga para los de la cuenca del Ruhr. Cinco victorias, un empate y cierta sensación de euforia. Igual este es el año en el que pueden meter mano al Bayern, gran dominador, que de vez en cuando pierde el ritmo y se deja algún título nacional. Los bávaros, además, están inmersos en guerras internas de las que bien podrían aprovecharse los de Dortmund. hasta la sexta jornada no han encajado un gol y llevan 19 a favor. En Alemania causan furor.

El tropiezo contra el Tottenham

Ahora, la Champions ha empezado con piedras en el camino. Primero con el sorteo de grupos, que les emparejó con el campeón de Europa. No es que el miedo sea absoluto, ya el año pasado se cruzaron en la primera fase y los que quedaron primeros en el grupo fueron los alemanes, pero en todo caso siempre es un lastre que te toque el Real Madrid. Más aún si en el grupo también está el Tottenham, un equipo con menos nombre quizá que el Dortmund, pero con presupuesto parecido.

Y los de Londres, además, ganaron el primer partido al Borussia, lo cual empuja al grupo al caos y a vivir todos los partidos al filo de la navaja. Porque los analistas daban por hecho que el Tottenham iba camino de ser la víctima, pero con el primer resultado han agitado todo y cualquiera de los tres, y esto incluye al Real Madrid, por supuesto, puede terminar eliminado por dos grandes equipos.

Eso hace que el partido de este martes sea clave para el Borussia. Entrar en la tercera jornada sin puntos, o con uno solo, desataría los nervios de cualquiera. En el fútbol actual la prosperidad se relaciona con el trabajo, sí, pero también con el dinero, y las mejores cantidades solo llegan con buenas actuaciones en la Champions League.

El Singal Iduna Park se viste de gala. Un muro amarillo poblado por miles de personas aclara las garganta. Llega el Real Madrid, el campeón de Europa. Aún no ha muerto septiembre, pero los partidos ya son a vida o muerte. Las grandes noches europeas, por cosas así está montado todo este escenario.

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