SEMIFINALES DE CHAMPIONS ANTE EL ATLÉTICO

Isco será titular para poder demostrar que el ruido a su alrededor está justificado

El entorno del jugador no estaba contento con las pocas opciones que ha tenido el malagueño en los partidos grandes de la temporada. Su juego le ha hecho merecedor del puesto de Bale

Foto: Isco, contra el Deportivo de La Coruña (EFE)
Isco, contra el Deportivo de La Coruña (EFE)

Isco jugará contra el Atlético de Madrid. Los golpes en la puerta del malagueño han terminado haciendo efecto. En su entorno rumiaban sobre su descontento, no tanto por la falta de minutos como por el poco significado que tenían los que disputaba. Zidane ha conseguido ir dando entrada con frecuencia a los muchos recursos de los que dispone su larguísima plantilla, pero en futbolistas como Isco eso no es suficiente. No es tanto jugar como estar en los días en los que se decide la temporada. Y ahí todo era más complicado.

El principal motivo por el que Isco será de la partida es que Gareth Bale se ha lesionado del soleo y no estará disponible para los partidos de semifinales de la Champions League. Cualquier explicación que regatee este hecho será incompleta, pues el entrenador francés ha expresado en numerosas ocasiones que si Bale, Cristiano y Benzema están sanos, lo suficiente para jugar, serán de la partida. No es negociable, aunque pueda ser criticable. El ejemplo más cercano, el Clásico, donde el galés fue de la partida pero, renqueante, terminó en la enfermería y con una lesión para un mes.

Las lesiones, por definición malas noticias, a veces simplifican el proceso de toma de decisiones y ayudan a mantener el ánimo de jugadores que, de otro modo, se verían abocados al banquillo. Bale, que lleva meses sin jugar a un nivel válido para el Madrid, deja su puesto a jugadores que se lo están ganando. Curioso el caso del galés, excelente cuando está bien, mejor probablemente que sus compañeros, pero tan prolijo en lesiones que es difícil recordarle esa excelencia. Como va encadenando lesiones, porque algo le pasa (¿quizá una protrusión mal curada que afecta al rendimiento de las extremidades?), no puede rendir con frecuencia. Y cuando vuelve del dique seco, entre el miedo a volver a caer y el tiempo necesario para ponerse a tope, las cosas no son mucho mejores.

Bale se perderá por lesión las semifinales de la Champions contra el Atlético. (Reuters)
Bale se perderá por lesión las semifinales de la Champions contra el Atlético. (Reuters)

Ese hueco, y un interés por darle un poco más de oxígeno a Cristiano y a Benzema, ha hecho que este año los secundarios tengan más minutos de escena que en otras temporadas. Y ha resultado bien, porque son fantásticos jugadores de fútbol. James marca goles, Asensio deslumbra en cada carrera y Kovacic ha demostrado ser un jugador muy a tener en cuenta que aporta al equipo mucho en todas las fases del juego. Y luego está Isco, que por unos u otros motivos ha destacado de ese grupo.

Isco tiene el nombre, cierta fama y muy buen pie derecho. Imaginación para jugar el fútbol y también apoyo de grada y medios, que aquí no mandan mucho, pero sus voces se oyen. Un buen partido del malagueño, que en tiempos recientes son frecuentes, adquiere un eco que no se ve con otros futbolistas. Él, simplemente, tiene ese ángel, la capacidad de hacer unas pocas cosas bien y que parezca haber abierto las aguas del Mar Muerto. Ha habido partidos esta temporada que los ha ganado con su juego, también es cierto que no muchos de los importantes, pero eso no es su culpa, prácticamente no los ha jugado. El único en el que sí tuvo protagonismo fue en el del Bernabéu contra el Bayern, donde fue titular y tampoco brillo especialmente.

"Por cómo está Isco, que no juegue cada partido es complicado. Intento hablar con ellos, no voy a decir tonterías al jugador. Es difícil, yo he sido jugador y jugaba casi siempre", explicaba estos días Zidane concediendo que, muy probablemente, el malagueño será de la partida contra el Atlético de Madrid. Si su frase no fuese suficiente, contra el Valencia dio otra pista para saber que todos los caminos conducen al 22. No llegó siquiera a calentar, y eso que el partido se había puesto peliagudo para los intereses blancos, inmersos como están en la lucha por el título liguero.

Isco, además, mantiene buenos recuerdos contra el Atlético de Madrid en la Champions. En las dos finales que ha disputado entró mediada la segunda parte y se convirtió en un baluarte para el juego del Madrid. Su juego no se convirtió en goles, pero en Lisboa ayudó a dar más chispa a un equipo en busca de un gol y en Milán ayudó a mantener el balón, lo que era una necesidad perentoria si se tiene en cuenta que el oxígeno había abandonado a su ejército y el paso de los minutos parecía desequilibrar la balanza del lado rojiblanco.

Isco y Benzema celebran un gol. (EFE)
Isco y Benzema celebran un gol. (EFE)

Jugar en la mediapunta

Isco es en el Real Madrid una solución anómala, aunque solo sea porque es un mediapunta, lugar que en el esquema no se contempla. Ha jugado de interior, a veces caído a banda, pero su tendencia natural es olvidarse de su posición original y tirar al centro, donde puede tener más contacto con el balón y desde ahí abrir el bote de las esencias. En el fútbol los diagramas son pura teoría, los jugadores no suelen estar en el lugar que se les supone, menos aún los que tienen que crear.

Para el Madrid, además, esa posición debe tener una especial importancia este martes. Si todo el Atlético de Madrid estuviese sano hubiese sido seguro que la alineación de Simeone empezaría con dos mediocentros tapón, Gabi y Giménez. Pero no va a poder ser, el uruguayo está lesionado y, de todos modos, con los problemas físicos en el lateral derecho es improbable que pudiese jugar en la posición. Y eso, es un problema.

Diego Simeone ha conseguido tramar una de las mejores defensas del mundo, quizá la mejor con respeto a la de la Juventus. Es un equipo de trabajo solidario, que se conoce desde hace tiempo y está perfectamente conjuntado. El conjunto es solidario y trabaja pensando en recuperar el balón desde Griezmann hasta Oblak, pero las bajas pueden debilitar algunas zonas en las que el Madrid, con Isco, tiene ventajas para sacar.

Benzemá e Isco son dos jugadores que se entienden bien, lo cual no puede sorprender a nadie que sepa un poco de fútbol. Si el francés se desengancha de la punta y retrasa un poco su posición, algo que a buen seguro hará en fases del partido, puede asociarse con el malagueño y abrir espacios, obligar a la defensa a salir unos metros y dificultar la labor de Gabi en el mediocentro, que estará acompañado por jugadores con menos vocación defensiva (Saúl, Koke o Thomas). El Madrid puede explotarlo, jugadores tiene para ello.

Isco tendrá una nueva oportunidad. Si lo hace bien el ruido será insoportable y el puesto irremediablemente suyo. Está en el lugar que quiere, como titular en uno de los partidos más importantes de su carrera. Con galones, porque se le conceden y también porque se los ha ganado. Si es capaz de hacer lo que se le ha visto en algunos partidos recientes el camino a la victoria del Real Madrid será más corto. Y si eso ocurre todo le sonreirá, su renovación será irrenunciable y dará un golpe en la mesa para recordarle a Zidane que, por mucho que vuelva Bale, él debe ser el titular.

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