la juve lleva un 3-0 de la ida y es muy favorita

9 requisitos para una remontada: las enseñanzas que dejó el PSG al Barcelona

Luis Enrique y los suyos conocen el camino para voltear un marcador muy adverso. Contra la Juventus necesitan lo que ya lograron la última vez, que todos los factores les vayan de cara

Foto: Sergi Roberto celebra el gol que certificó la remontada contra el PSG. (EFE)
Sergi Roberto celebra el gol que certificó la remontada contra el PSG. (EFE)

La premisa inicial es obvia, remontar es muy difícil. Cuando un equipo lo logra se habla de la épica, la historia y todas esas cosas, consecuencia lógica cuando se mira la probabilidad. Que un equipo llegue con un 3-0 en contra y consiga darle la vuelta es una rareza. El Barcelona, que ya consiguió algo similar contra el Paris Saint Germain, vuelve a tener la misma papeleta, esta vez contra la Juventus. Tiene fresco en la memoria aquel partido en el que derribaron a los franceses y, de esa circunstancia, deberían coger las directrices para intentar emular la machada. Estos son algunos de los factores que necesita el Barça para poder estar en semifinales de la Champions:

1. Que pasen cosas (y dominar el reloj)

El fútbol también tiene días grises en los que nada ocurre, un tipo de partido del que el Barcelona tiene que huir como de la peste. Para conseguir marcar cuatro goles, y eso exactamente lo que necesitan, el encuentro tiene que ser abierto, incluso alocado. Cuanto más se agite el manzano más frutas caerán. El duelo contra el PSG es perfecto en ese sentido, Emery trató de salir a defender un resultado y los de Luis Enrique llegaron con la idea de que todo fuese una batalla campal desde el pitido inicial. Cuanto más se tire y más se ataque, mejor para los intereses barcelonistas. Esto deja abierta la posibilidad de encajar un gol, claro, pero en París se demostró que esa circunstancia también puede salvable. Sin marcar no hay remontada. Un pequeño problema añadido en este caso: son italianos. ellos inventaron el concepto del otro fútbol y son especialistas en que el tiempo pase rápido o lento según sus intereses.

Luis Suárez abrió la lata contra el PSG.
Luis Suárez abrió la lata contra el PSG.

2. Marcar rápido

Luis Suárez marcó en el minuto tres del partido y le recordó así al PSG que enfrente tenían un equipo con mucha pólvora. Hay una parte en esto estrictamente deportiva, marcar rápido sirve para acortar la distancia. Pero más importante todavía es el campo anímico. En el campo entrará un equipo cargado de moral, la Juventus, que se sabe casi clasificada y otro en depresión porque tiene por delante un encuentro en el que, en condiciones normales, deberá caer eliminado. Cambiar rápido esa dinámica, hacer que el miedo cambie de bando en los primeros compases, se antoja siempre fundamental en una remontada.

3. Jugar bien

Hay una tendencia nociva a asociar remontada y testorona, como si los goles se marcasen más con brío y nervio que jugando bien al fútbol. Es mentira, esta eliminatoria tiene 180 minutos y la primera mitad ha ido muy mal para el Barcelona porque no entendió el partido que planteó la Juventus. Fueron futbolísticamente mucho peores. La única manera de arreglarlo es aprovechar esta segunda oportunidad con fútbol, porque el Barcelona, con sus dudas, ha demostrado en ocasiones que puede hacerlo. Además, un equipo no se hace en una semana, Luis Enrique tiene que tirar de su idea de juego porque la de la épica, esa que pone a Piqué de delantero-boya a ver si caza alguna, nunca suele funcionar.

Messi y Neymar contra el PSG.
Messi y Neymar contra el PSG.

4. Que aparezcan las estrellas

Este punto está íntimamente ligado con el anterior. El Barcelona ha mutado en un equipo algo disfuncional con tres delanteros formidables, Messi, Suárez y Neymar son el armazón del conjunto, el inicio y el fin de todos los éxitos que pueda llegar a tener este Barcelona. En el partido de ida marcaron todos y sobresalió el brasileño. Él fue el dinamizador del ataque, el que encontró las cosquillas a la defensa francesa a base de velocidad y recortes. Lo lógico es pensar que el papel protagónico lo debe llevar Messi, que para algo es el mejor jugador del mundo. Se le han visto tantas batallas ganadas al argentino que es probable que Barzagli, Bonucci y Chiellini, por no hablar de toda la afición juventina, hayan soñado estos días con él.

5. Que la defensa de la Juve no funcione

Barzagli, Bonucci y Chiellini. Detrás, Buffon. Que la Juventus tenga fama de tener una de las mejores zagas del mundo no es, ni mucho menos, una casualidad. Son cuatro jugadores de talento defensivo indiscutible, capaces de secar a los mejores equipos del mundo, un trío que se conoce a la perfección, es solidario y sabe enmendar los errores que puedan cometer los compañeros. Contra el PSG no había lo mismo enfrente, y se notó desde el primer minuto de partido. Los errores se sucedieron y los delanteros del Barcelona, siempre hábiles, se aprovecharon sobradamente de su bisoñez. Los azulgrana necesitan que, por una vez, el castillo de naipes se venga abajo. También, ya de paso, que Buffon no esté en ese modo que le entra con frecuencia en el que parece que más que una portería de fútbol defiende una de hockey por la que es imposible que pase un solo balón.

6. Que Allegri se convierta en Emery

El PSG empezó a perder el partido en el vestuario del Camp Nou. Allí Unai Emery, por lo demás un buen entrenador, decidió que la mejor manera de mantener su abultada renta de la ida era acumular jugadores en su área y no pasar del medio campo. El técnico español era de los pocos del PSG que no tenía mucho derecho a hablar del árbitro en ese encuentro, pues él falló incluso más que el ya famoso Aytekin. Si Massimiliano Allegri llega a una conclusión parecida a la de su colega las acciones de su equipo se desploman en el mercado de valores futbolísticos. Todo el rato que consiga la Juve tener el balón será un tiempo perdido para el Barcelona, que compite contra los italianos tanto como contra el reloj. Tiene jugadores de talento en el ataque y, en buena lógica, la defensa de Luis Enrique no será una prioridad. Si se consigue que los balones lleguen a Dybala, Higuaín o Mandzukic seguro que tendrán opciones de marcar y hacer así aún más difícil la empresa a los catalanes.

7. Permisividad arbitral

Y aquí ni siquiera hablamos, de momento, de fallos o conspiraciones. En cualquier remontada hay agresividad, se tienen que buscar los balones con furia porque, como explicábamos en el punto 1, si no pasan cosas no es posible. Eso hace que el nivel físico de los encuentros sea alto, habrá choques y entradas. Si el árbitro, en este caso el holandés Kuipers, decide dar un concierto de silbato las posibilidades del Barcelona descienden drásticamente. Porque si hay mucho juego parado hay muy poco tiempo para marcar goles, y el Barça necesita una catarata de ellos para estar en semifinales de la Champions. Si Kuipers decide ser laxo con la ley de la ventaja a los italianos les costará más marcar su ritmo de partido y, lógicamente, los de Luis Enrique tendrán mejores cartas en una partida que tienen casi perdida.

El PSG protesta a Aytekin.
El PSG protesta a Aytekin.

8. Errores arbitrales

La UEFA decidió que la eliminatoria de cuartos de final entre el PSG y el Barcelona estaba resuelta con el 4-0 de la ida, lo que les daba la oportunidad de poner un árbitro inexperto para foguearle. Craso error. El Barcelona logró la remontada con voluntad y juego, pero también con la ayuda del alemán de origen turco, que estuvo especialmente desacertado en casi todos los lances polémicos del encuentro. El penalti final que solo él vio, el de Mascherano que se comió, la tendencia general del partido siempre del lado de los de casa... Kuipers, en principio, no es de esos. El holandés es un árbitro experimentado, con muchas batallas a sus espaldas y el criterio suficiente para estar considerado entre los mejores por la UEFA. Lo cual no quiere decir que no pueda fallar, no hay humano que no esté expuesto al error. Si se equivoca y lo hace a favor del Barça ayudaría a los de Luis Enrique a alcanzar su destino final. La historia de las remontadas con ayuda del trencilla es amplia en sí misma.

9. La suerte, por supuesto

Este artículo se está escribiendo porque, en el último minuto, un balón profundo al que solo acudió Sergi Roberto terminó dando la puntilla al PSG. Podría haberse tropezado, podría haberle dado más fuerza de la necesaria, el portero podría haber reaccionado con un poco de inteligencia. Todas las jugadas en el fútbol tienen que ser óptimas para ser eficaces y en eso entra la suerte. Hay disparos que se hacen con toda la fe del mundo y terminan estrellándose en el larguero, del mismo modo que aparecen jugadores a los que no se espera y terminan poniéndose la capa de héroe. La suerte no se busca porque no es su esencia, más bien todo lo contario. Pero tiene que existir, si el que se resbala es el central en lugar del delantero la historia cambia.

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