"Presidente, tranquilo, que en Madrid nos comemos a los alemanes"
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Santillana y Camacho, expertos en remontadas

"Presidente, tranquilo, que en Madrid nos comemos a los alemanes"

Esto le dijo Camacho a Mendoza tras caer 5-1 ante el Borussia Mönchengladbach. Él y Santillana, expertos en remontadas, confían en que el Madrid lo haga ante el Wolfsburgo

placeholder Foto: Santillana celebra un gol del Real Madrid.
Santillana celebra un gol del Real Madrid.

El Real Madrid finalizó la temporada 1984-85 en la quinta posición de la Liga, si bien levantó su primer título de la Copa de la UEFA. En la siguiente volvió a participar en esta competición europea, en la que el vigente campeón iba a estampar en su historia un par de épicas remontadas el estadio Santiago Bernabéu, las cuales causaron admiración en el Viejo Continente. La primera, frente al Borussia Mönchengladbach, considerada una de las mayores gestas del Madrid, y la segunda ante el Inter de Milán. Ahora, todo el madridismo confía en otra remontada como las de antaño con motivo de la visita del Wolfsburgo a Chamartín, que se trae una ventaja de 2-0 en su equipaje. Por ello, se habla y no se para de las gestas del Madrid en aquellos años de la mitad de la década de los ochenta.

[El Real Madrid ya calienta la remontada y el Bernabéu se calienta con Danilo]

El Madrid comenzó su andadura en la Copa de la UEFA de 1985-86 eliminando sin problemas al AEK de Atenas y con ciertos apuros al Chernomorets, de Odessa. En octavos, el adversario era de mayor envergadura. Se trataba del entonces poderoso Borussia Mönchengladbach, que entrenaba Jupp Heynckes. El club germano jugó el partido de ida en el Rheinstadion de Düsseldorf, con capacidad para 68.000 espectadores, casi la mitad de los que poblaban las gradas de su campo, el Bokelberg. Dos goles de Rahn, uno de Mill, otro de Lienen y el de Salguero en propia puerta se tradujeron en un escandaloso 5-1. Gordillo, que fue expulsado, maquilló el resultado con su diana. Chendo y Hugo Sánchez vieron la tarjeta amarilla, lo que les impedía alinearse en el partido de vuelta, y Maceda padeció la lesión que más tarde le provocó su anticipada retirada del fútbol. El italiano Agnolin arbitró la contienda y el Madrid alineó este equipo: Ochotorena; Chendo, Maceda (Butragueño, min. 61), Salguero, Camacho; Míchel, Martín Vázquez (Santillana, min. 65), Gallego, Gordillo; Hugo Sánchez y Valdano. Al terminar el partido, el presidente, Ramón Mendoza, entró abatido al vestuario y, al verle, Camacho exclamó: “¡Presidente, tranquilo. En Madrid nos comemos a los alemanes”.

Hablando de este partido con José Antonio Camacho, el exjugador madridista asegura a El Confidencial que “eran años muy diferentes a los de ahora. Nosotros no teníamos un equipo de superestrellas, pero nunca nos creíamos inferiores a ningún rival. Nuestra mayor virtud era el carácter de ganadores y la total entrega hasta el último segundo. Yo estaba convencido que en el partido de vuelta, como mínimo, forzaríamos la prórroga. Nos mentalizamos al máximo, nos conjuramos para eliminar al Borussia y, con ese ambiente de ilusión y optimismo, regresamos a Madrid. Luego ya se sabe lo que pasó: le metimos cuatro y a otra cosa mariposa”.

Carlos Santillana también recuerda aquel varapalo en terreno alemán y cuenta: "Nosotros no contábamos con los mejores jugadores del mundo, como ahora tiene el Real Madrid. Si nos daban un buen repaso, como ocurrió frente al Borussia, nada más terminar el partido ya empezábamos a hablar de cómo había que superar al contrario. El que más caña nos daba era Camacho, que no paraba ni un segundo de levantarnos la moral. La víspera del encuentro de vuelta con el Borussia, entró en todas las habitaciones del hotel donde estábamos concentrados y, con sus largas arengas, nos motivó al ciento por ciento”.

Santillana: "Hay que dejar en paz a Juanito, como ha dicho su hijo Roberto, y no hablar tanto de su espíritu. El espíritu del añorado Juan lo tenía todo el equipo”

El 11 de diciembre de 1985, el estadio Santiago Berabéu era una caldera de pasión. Se confiaba al máximo en el milagro. A pesar de las importantes ausencias por sanción, el equipo blanco lo bordó en todas sus líneas. Al descanso se llegó con una ilusionante ventaja de 2-0, los dos goles obra de Valdano. En el segundo tiempo, la afición se quedaba ronca con sus incansables gritos de ánimo. La pasión y el suspense crecían cuando Santillana, en dos certeros remates (minutos 78 y 90), logró que la más que probable gesta se convirtiera en realidad. Con el 4-0 en el marcador, la apoteósica noche resultó una de las memorables de la historia del Real Madrid. Al concluir el encuentro, durante 10 minutos continuó la ovación unánime de los espectadores que habían llenado el Bernabéu, mientras los jugadores eran incapaces de abandonar el terreno de juego. El escocés McGinlay fue el juez de la contienda y esta la formación madridista: Ochotorena; San José (Cholo, min. 76), Salguero, Maceda, Camacho; Juanito (Martín Vázquez, min. 89), Míchel, Gallego, Valdano; Butragueño y Santillana.

Con aquel recuerdo inolvidable y la visita del Wolfsburgo a Chamartín, Santillana puntualiza: “Los dos tantos que marqué ante el Borussia fueron de los más importantes en mi vida deportiva. La ventaja que trae el equipo alemán, el inesperado 2-0 en el partido de ida, se tiene que superar porque el Madrid tiene una plantilla con fabulosos jugadores. Si el Madrid juega mentalizado a tope, juega con tranquilidad y por las bandas, dejará en la cuneta al conjunto alemán”.

“Tampoco puedo olvidar cuando eliminamos al Inter la misma temporada en las semifinales de la Copa de la UEFA", recuerda Santillana. "En San Siro perdimos por 3-1 y en el Bernabéu la remontada también fue impresionante: ganamos al Inter 5-1. Al finalizar el encuentro en el campo italiano, camino de los vestuarios, los jugadores del Inter no paraban de reír. Fue cuando Juanito se dirigió a ellos y les dijo la famosa frase: '90 minuti en el Bernabéu son molto longo'. Hay que dejar en paz a Juanito, como ha dicho su hijo Roberto, y no hablar tanto de su espíritu en el terreno de juego. El espíritu del añorado Juan lo tenía todo el equipo”. A renglón seguido, añade: “La eliminatoria con el Wolfsburgo está complicada, pero el Madrid contará con una afición que le animará desde el primer minuto de juego, y seguirá en la Copa de Europa. ¿Si el equipo germano marca un gol? Pues muy sencillo: habrá que buscar con ahínco el cuarto tanto. Así se han escrito las remontadas en el Real Madrid”.

En similares términos se expresa Camacho. Al rememorar aquellos años, el exjugador madridista y exseleccionador nacional comenta que “el Madrid es muy superior al Wolfsburgo. Tiene futbolistas de talla mundial, lo que no teníamos nosotros, y mandará a su casa al conjunto alemán. Zidane habrá mentalizado a tope a los jugadores para solventar la papeleta, porque sabe que en este encuentro se juegan la temporada. Las dos derrotas seguidas del Barcelona han supuesto que el Madrid se vuelva a ilusionar e intentar ganar la Liga. Estoy convencido de que los aficionados llevarán en volandas al equipo y que resolverá la eliminatoria”.

Camacho: "Apuesto doble contra sencillo que el Madrid dejará fuera al Wolfsburgo. Lo contrario sería una gran sorpresa para todo el madridismo”

Para concluir, Camacho comenta que “tampoco es cuestión de sacar a relucir el 'espíritu Juanito'. Juan, desgraciadamente, hace muchos años que ya no está entre nosotros. ¡Claro que Juanito tenía un carácter y un espíritu innato de ganador! Virtudes que también demostrábamos todos sus compañeros. Estoy de acuerdo con lo que ha dicho su hijo Roberto: que se olviden de su padre, que le dejen en paz. Insisto: apuesto doble contra sencillo que el Madrid dejará fuera de la competición al Wolfsburgo. Lo contrario sería una gran sorpresa para todo el madridismo”.

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