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Guardiola y la felicidad más allá de los títulos
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ganar la copa de europa es un valor añadido

Guardiola y la felicidad más allá de los títulos

Al Pep le valoraremos exclusivamente allá donde vaya por las Champions Leagues que gane. Pero el reto de Guardiola es mucho más personal que eso. Ganar es un sabroso extra

Foto: La marcha de Guardiola al Bayern no ha sentado bien en Múnich (Reuters).
La marcha de Guardiola al Bayern no ha sentado bien en Múnich (Reuters).

Hay una máxima en el fútbol italiano que reza lo siguiente: "Vincere non è importante. È l'unica cosa che conta". Vendría a ser algo así como 'ganar no es importante, es lo único que cuenta'. Después de una traducción bastante obvia, adentrémonos en el significado del significante. Italia es así, podríamos decir. El 'calcio' se ha ha popularizado como el deporte en el que sólo vale la pena ganar, el resto es simplemente el camino que hay que recorrer para llegar a ese final. En determinadas ocasiones, suficientes como para crear escuela, el fútbol 'azzurro' nos ha acostumbrado a priorizar el resultado al juego, el fin a los medios. Hacer lo justo para ganar. Y es por eso que nos llegamos a sorprender cuando vemos que un partido de la Serie A acaba 3-3.

El deporte, el fútbol en este particular que nos trae a colación, sin embargo, tiene una infinidad más de triunfos individuales o colectivos que no tienen por qué ser premiados con copas ni medallas, pueden incluso no llegar a ser conocidos por el público general, ni por los medios de comunicación. Hay deportistas que son profundamente felices por completar una maratón, sin luchar contra nadie salvo contra sí mismo, contra las limitaciones de su cuerpo. Otros, como es el caso de Pep Guardiola, aun a sabiendas de la inesquivable obligación de sumar todos los títulos que estén a su alcance, se conforma -qué digo se conforma, disfruta- con sentir a sus equipos como suyos.

Lo ha explicado en incontables ocasiones el periodista Martí Perarnau. Guardiola quiere ganar, por supuesto que quiere ganar la Champions League cada temporada, y la Liga y la Copa que juegue, y hasta el Torneo de la Galleta, si lo tuviese delante. Pero la victoria al final no es más que la consecuencia natural de un trabajo bien hecho con anterioridad, de la asimilación de unos conceptos diseñados por unos jugadores que se sientan deseosos de aprender la lección, del desarrollo y despliegue de las ideas que tiene en la cabeza sobre el césped. Es un trabajo que obviamente no tendrá la recompensa pública que probablemente se haya ganado de no ganar todo lo que esté a su alcance, pero la satisfacción personal de uno sólo la elige uno.

Así, Guardiola se encuentra siempre ante la voracidad de los medios de comunicación, que en cuanto tienen una pequeña oportunidad tratan de buscar -que no de encontrar- un motivo de desfallecimiento, de equivocación, de menosprecio hacia él. Cuando el Bayern no golea a un rival, se dice que 'sufre', o que 'pasa apuros', pero cuando no gana ya se habla de 'el Bayern se la pega'. Estamos hablando de un entrenador que ha mejorado los números de un equipo que llevaba una década sin revalidar esa competición tan supuestamente fácil que es la Bundesliga.

Sin ir más lejos, la última demostración de las ganas que se le tienen al Pep es un cartel que apareció en la grada del Allianz Arena en el último encuentro de la Bundesliga contra el Darmstadt. "Pep war eh nie unser Ding", se podía leer en dicha pancarta. La traducción sería 'Pep nunca fue lo nuestro de todos modos'. Pocos se han parado a analizar el porqué de esa frase y lo han calificado como un mensaje al entrenador por irse al Manchester City. Pero algunos, como Guillermo Valverde, sí lo hicieron. Recordaron que en el partido de ida, la afición del Darmstadt mostró otra pancarta que decía: "Nuestra hierba es mejor que vuestro Pep". Se trata de un juego de palabras en relación a la marihuana (hierba) y el 'speed' (pep, en alemán). Es decir, que cuando el Allianz respondió, lo que dijo en realidad fue que 'el speed nunca fue lo nuestro de todos modos'. Lo que no se destacó mucho fueron los cánticos de elogio al entrenador por parte de su afición.

Guardiola ha sido feliz en Múnich, no hay duda de ello. Allí ha encontrado un lugar idílico donde trabajar, con una libertad creativa que no encontró ni siquiera en el Barcelona. En Múnich ha tenido una directiva que va a pasar a formar parte de la reducida pero bien seleccionada lista de amigos de Pep. Se irá dejando un proyecto excelente y ganador en un nivel aún más alto de calidad estética y gestión deportiva. Se apartará de una serie de jugadores que ahora son tremendamente más completos gracias a su trabajo sobre ellos. Y ya de paso, Guardiola también ha sumado cinco títulos -por ahora- al palmarés bayerer.

Pero antes de marcharse, Guardiola tiene ante sí la oportunidad de ganar su tercera Champions League como entrenador, y de hacerlo en dos clubes diferentes, justo como ha hecho su sucesor, Carlo Ancelotti. Queda mucho para que se pueda dar ese extremo. Y sobre todo, se antoja fundamental este primer escollo, que no es cualquiera. Es la Juventus, que pese a ser un equipo italiano, hace mucho tiempo que renunció al 'todo vale' para ganar, y decidió crear una dinastía bajo el yugo del buen fútbol. ¿Se hablará de decepción, de fracaso, si cae el Bayern en octavos de Champions? Por supuesto. ¿Lo es en realidad? Veamos: juega contra el tetracampeón de la Serie A y firme candidato a repetir por quinta vez el título; es actual subcampeón de Europa y tiene, salvo a Chiellini, a todos sus hombres en plena forma. El Bayern, en cambio, no tiene ningún central sano. ¿Se hablará de fracaso de Allegri? Probablemente no, porque no hay, al menos en nuestro país, esa obligación de intentar encontrar el lado negativo en la carrera de Allegri...

Alineaciones probables:

Juventus: Buffon; Lichtsteiner, Bonucci, Barzagli, Evra; Cuadrado, Khedira, Marchisio, Pogba; Dybala, Morata.

Bayern Múnich: Neuer; Lahm, Kimmich, Alaba, Bernat; Xabi Alonso; Thiago; Robben, Müller, Costa; Lewandowski.

Árbitro: Martin Atkinson (Inglaterra).

Estadio:JuventusStadium, de Turín.

Horario: 20.45 (BeIN Sports).

Hay una máxima en el fútbol italiano que reza lo siguiente: "Vincere non è importante. È l'unica cosa che conta". Vendría a ser algo así como 'ganar no es importante, es lo único que cuenta'. Después de una traducción bastante obvia, adentrémonos en el significado del significante. Italia es así, podríamos decir. El 'calcio' se ha ha popularizado como el deporte en el que sólo vale la pena ganar, el resto es simplemente el camino que hay que recorrer para llegar a ese final. En determinadas ocasiones, suficientes como para crear escuela, el fútbol 'azzurro' nos ha acostumbrado a priorizar el resultado al juego, el fin a los medios. Hacer lo justo para ganar. Y es por eso que nos llegamos a sorprender cuando vemos que un partido de la Serie A acaba 3-3.

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