NO ESCUCHA a LOS MÉDICOS NI a SUS AMIGOS

Cristiano Ronaldo no hace caso ni a nada ni a nadie y deja claro que "mi médico soy yo"

Mi médico soy yo". Cristiano ha hecho suya esa frase en repetidas ocasiones y diferentes escenarios en los últimos días. Está dando la espalda a todos y a todo

Foto: Cristiano Ronaldo no llegará a tope a la final de Lisboa.
Cristiano Ronaldo no llegará a tope a la final de Lisboa.

"Mi médico soy yo". Cristiano Ronaldo ha hecho suya esa frase en repetidas ocasiones y diferentes escenarios en los últimos días. El portugués está dando la espalda a todos y a todo. No quiere saber nada de los que le dicen que pare, que reflexione, que piense en el futuro, que deje pasar partidos para poder jugar otros. Incluso, el doctor Noronha le ha 'obligado' a tomar ese descanso que otros le recomiendan, pero el resultado ha sido el mismo. "Aquí mando yo". Tanto es así que Ronaldo calentó ante el Espanyol, hasta que su cuerpo y su mente le mandaron un mensaje directo en forma de nuevo aviso. El miedo paralizó a CR7.

Ronaldo está jugando con fuego desde el pasado mes de marzo. La tendinitis rotuliana de su rodilla izquierda le está machacando desde el partido ante el Málaga. Ese día recibió el primer aviso. La ausencia de descanso prolongado le llevó a cargar otras zonas de la citada pierna, lo que le produjo hasta tres diferentes lesiones. En la ida de los cuartos ante el Borussia Dortmund se manifestó la primera de ellas en el bíceps femoral, lesión que se repitió en el entrenamiento previo del partido de vuelta y en los choques ante Valladolid y Espanyol de Liga.

El mismo sábado se sometió a una resonancia, para el domingo pasar consulta en Oporto con el que es su médico de plena confianza. En todos los casos el diagnóstico y el tratamiento fueron el mismo: descanso hasta lograr una total recuperación. Lo más que el portugués ha estado sin competir fueron las tres semanas que fueron desde la previa de los cuartos ante el Borussia Dortmund y la ida ante el Bayern. 

El envoltorio le llevó a perder el sentido. Guardiola y un Bernabéu a tope le empujaron a hacer oídos sordos. El portugués se empeñó en jugar y rompió lo que habría llegado a ser un mes de descanso, rompiendo el tiempo que necesitaban tanto su rodilla como su bíceps femoral, para acercarse a su estado natural. Una total recuperación, en especial de la tendinitis, habría exigido hasta dos meses sin realizar esfuerzo alguno, acompañado del tratamiento adecuado.

En los últimos días Cristiano Ronaldo se ha cerrado en banda. Florentino Pérez, Ancelotti, algunos compañeros en el vestuario del Real Madrid y hasta Jorge Mendes, su agente y algo más, le han invitado a parar en diferentes ocasiones. El técnico le ha dado libertad absoluta a la hora de decidir si aparece sobre el césped o no, pero ha sido el primero en intentar transmitir calma y tranquilidad.

Y es que Ronaldo ha puesto en juego, como ya hemos indicado en repetidas ocasiones, la final de la Champions y el Mundial. Portugal sufre ante lo que pueda suceder el sábado en Lisboa. Paulo Bento no querría verle en el estadio del Benfica, pero es el primero en conocer a CR7 y su ansia deportiva, esa que le ha llevado a intentar, incluso, aparecer ante el Espanyol para certificar la Bota de Oro. 

El resto de lesionados del Real Madrid sigue trabajando al margen del grupo. Pepe y Benzema tienen muy complicado llegar al sábado en condiciones. Otra cosa es que fuercen y terminen por jugar, pero ninguno de los tres, si incluimos a Ronaldo, estará ni al setenta por ciento de su capacidad física.

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