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El Real Madrid llega a Múnich con ganas de venganza y en el peor momento de Pep
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CUESTIONADO Y TOCADO ANÍMICAMENTE

El Real Madrid llega a Múnich con ganas de venganza y en el peor momento de Pep

El Real Madrid apareció ayer por Múnich y todavía los árboles no han ardido. Llegan en el peor momento para Guardiola, tanto deportiva como anímicamente

Foto: Pep Guardiola durante el entrenamiento del Bayern de este lunes (Reuters).
Pep Guardiola durante el entrenamiento del Bayern de este lunes (Reuters).

El Real Madrid apareció ayer por Múnich y todavía los árboles no han ardido, tal y como aventuró Rummenigge tras la derrota alemana en el partido de ida. El equipo blanco llega a la capital bávara en el peor momento para Pep Guardiola, tanto deportiva como anímicamente. Las críticas aparecen desde dentro del club de manera incomprensible, pero lo que más ha dejado tocado al exazulgrana ha sido el fallecimiento de Tito Vilanova, actor principal de la creación del Barcelona triunfal, el de los seis títulos en un año.

La Bundesliga ganada hace más de un mes parece haber quedado en el olvido. Esa como si perteneciera al pasado. Beckenbauer, legendaria figura del Bayern y ahora en la presidencia de honor del club, cuestiona su método, su manera de entender el fútbol y, sobre todo, el camino que elige para llegar a la victoria.

El técnico sabe que en Alemania, y en Múnich concretamente, gusta más el fútbol racial y de fuerza que representa el Real Madrid. Reconoce públicamente que así es, pero de paso lanza un mensaje: “El entrenador que eligieron soy yo. Tengo una manera de llegar al triunfo y no la voy a cambiar. Estoy enamorado de la pelota”. Rotundo el técnico y su planteamiento de futuro. Y es que sabe que Beckenbauer no ha sido el único. Rummenigge también ha lanzado algún que otro mensaje. El único que calla es Uli Hoeness, expresidente y responsable de su firma como entrenador del Bayern que está más preocupado de su inminente paso por prisión que de la actualidad y debates del club alemán.

placeholder Pep Guardiola junto a su equipo en el Santiago Bernabéu durante la Champions (Imago).

En estas aparece un Real Madrid con ganas de venganza, con ansia de cerrar bocas. La primera la del propio Guardiola que en los últimos días ha criticado el fútbol que hizo el equipo blanco en el partido de ida. En Madrid ensalzó las características físicas que no futbolísticas de los jugadores blancos para terminar dando por la segura conquista por parte madridista de la Décima, tal y como dice que se afirma en Madrid. Ancelotti, cuando se le informó ayer de esto último no pudo cuando menos que partirse el pecho a reír. “Ojalá, pero no somos tan tontos para vernos ganadores ya”, exclamó.

En el vestuario no se han tomado todas las palabras del técnico y dirigentes bávaros de una manera tan tranquila como ha hecho el italiano, ejemplo de calma y saber contar hasta diez en momentos de tanta tensión como el que viven uno y otro equipo, con la final de la Champions en juego. La plantilla del Real Madrid arde en deseo de venganza. La busca y la quiere. Guardiola cuestionó la manera de jugar y la escasa intención de tener la pelota que tuvieron los jugadores del Real Madrid. “No dieron tres toques seguidos en la primera parte”, afirmó en la rueda de prensa justificando la derrota de su equipo. “Siempre es lo mismo. El Real Madrid nunca tiene mérito en lo que hace”, señalan desde el vestuario pese a que públicamente reconozcan los méritos del ex del Barcelona, tal y como hizo Sergio Ramos.

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La historia demuestra que las eliminatorias disputadas entre Real Madrid y Bayern van más allá de la lucha deportiva. Siempre hay factores que calientan los partidos. Declaraciones, decisiones arbitrales o gestos de unos y otros. Son dos equipos que se tienen ganas pese a que lo disimulan o eso pretenden. En esta ocasión han sido las palabras de Guardiola las que han encendido al vestuario del Real Madrid que han recibido una descarga de motivación extra ante lo que han considerado un desprecio a su juego.

El ánimo de venganza también llega al palco. Florentino Pérez y compañía respetan al Bayern pero empiezan a estar cansados de esos ataques. Esos árboles ardiendo, el cuestionar todos y cada uno de los fichajes hechos por el club blanco e incluso la ayuda pública que recibe o no el Real Madrid son factores que suman para que esas ganas de venganza vaya creciendo en la directiva blanca. Lo que peor ha sentado fue la camiseta que el club alemán hizo nada más conocerse el resultado del sorteo. Aquello de la ‘Bestia Negra Blanca’ fue considerado como una ofensa y un ataque directo, olvidando el ‘fair play’.

Lo último ha sido las palabras de Paul Breitner, director de relaciones externas del Bayern y exjugador del Real Madrid. El que fuera centrocampista ha despreciado a los jugadores blancos al afirmar: “Somos mejores y el Real Madrid no puede vencernos. Si jugamos como sabemos, ganaremos. Nuestro fútbol era el perfecto hasta hace unas semanas. Ahora parece que no”. Además, el factor deportivo no se olvida. La última eliminación del Real Madrid ante el Bayern dolió. Fue hace dos años y molestó la celebración y las posteriores palabras de jugadores y técnicos hablando de prepotencia. Llevan dos años esperando el momento de la venganza y quieren que llegue hoy, en el Allianz Arena y ante el actual campeón de la Champions.

El Real Madrid apareció ayer por Múnich y todavía los árboles no han ardido, tal y como aventuró Rummenigge tras la derrota alemana en el partido de ida. El equipo blanco llega a la capital bávara en el peor momento para Pep Guardiola, tanto deportiva como anímicamente. Las críticas aparecen desde dentro del club de manera incomprensible, pero lo que más ha dejado tocado al exazulgrana ha sido el fallecimiento de Tito Vilanova, actor principal de la creación del Barcelona triunfal, el de los seis títulos en un año.

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