"Si el VAR llama al árbitro y él se reafirma, falla dos veces". El problema del videoarbitraje ya es una realidad del fútbol
Un reciente estudio confirma la tendencia en el uso del videoarbitraje: casi siempre cambian de opinión tras ser llamados por su asistente. El factor cancha, importante en sus decisiones
Turpin, en el VAR del Metropolitano. (Reuters/Albert Gea)
¿Para qué llegó el fútbol al VAR? Primero, con el objetivo de hacer el deporte rey más justo. El segundo propósito, acabar con la polémica. Ya no suben al marcador goles precedidos de errores arbitrales absurdos, pero el videoarbitraje está muy lejos de terminar con la controversia. Esa salsa a la que se agarra cada aficionado cuando la moneda sale cruz. La inconsistencia de los arbitrajes, especialmente en España, no ayuda a mejorar la credibilidad de un colectivo en el punto de mira del fútbol. Ellos se sienten atacados y señalados, mientras que los hinchas creen que, sencillamente, su labor es insuficiente. La crítica suele ser poco elegante, mezclada con insultos habituales y, en el peor de los casos, amenazas.
Con este panorama, el VAR es una pieza más del complicado mapa. Existe una percepción, los árbitros juegan con red y, en algunos casos, esperan la llamada de la sala VOR. ¿No es una llamada un condicionante en sí mismo? Un reciente estudio publicado en la revista científica PLOS One y elaborado por Daniel Walker, profesor de psicología en la Universidad de Bradford, lo confirma: los árbitros casi siempre cambian de opinión después de la revisión.
El estudio toma de muestra 1.520 partidos de la Premier League, disputados en las últimas cuatro temporadas. En dicho periodo, los árbitros ingleses fueron llamados por el VAR 250 veces, y el 95 % de las decisiones originales fueron anuladas. Walker, en conversación con este periódico, afirma que se puede extrapolar el dato a LaLiga y cualquiera de las grandes competiciones, ya que sus protocolos son básicamente iguales: "Sería similar en cualquier otra liga importante".
En el análisis no se interpreta si los árbitros, de forma premeditada o involuntaria, prefieren evitar decisiones valientes —penaltis, acciones de gol, expulsiones...— por el respaldo del VAR, pero "con la introducción del VAR, creo que es justo suponer que los árbitros de campo pueden volverse más dependientes del equipo del VAR de la misma manera que confían en sus árbitros asistentes y en el cuarto árbitro durante un partido". El ejemplo más reciente se vivió en el Metropolitano. Clément Turpin, árbitro francés de la vuelta de los cuartos de final entre Atleti y Barça, sacó tarjeta amarilla a Eric García tras una falta a Sorloth, que se iba solo contra Joan García, al entender que Koundé podría llegar a defender. La sala VOR le llamó y, tras la repetición, acabó sacando roja al central blaugrana.
"Hay casos donde el árbitro puede justificar su decisión y el VAR, también"
¿Es la propia llamada a revisión un condicionante demasiado grande para el árbitro? En teoría, el aviso debería ser una ayuda para el árbitro. "Aquí estamos viendo algo diferente, te aconsejo que vayas a verlo tú mismo", es la frase que más se repite desde la sala VOR. En la práctica, la propia llamada se interpreta como un "te has equivocado".
Los árbitros, ante el monitor. (EFE/EPA/Peter Powell)
"Esta es, por supuesto, una pregunta imposible de responder, porque la razón por la que se les aconseja revisar el monitor en primer lugar es porque existe la posibilidad de que hayan cometido un error. Así que, en este sentido, nuestros hallazgos no deberían sorprender: cambian de opinión porque aceptan que han cometido un error durante el juego. Dicho esto, creo que hay zonas grises en el fútbol que dejan las reglas del juego abiertas a la interpretación. Esto es lo que hace que este deporte sea tan popular, ya que no importa si has jugado, cuánto tiempo lleves viéndolo... todos podemos tener una opinión, una buena comprensión del juego y llegar a conclusiones diferentes sobre algunas decisiones. Creo que hay situaciones en las que este puede ser el caso, donde el árbitro de campo podría justificar por qué ha tomado una decisión y el VAR también. De la misma manera que vemos a los analistas en el estudio discrepar sobre decisiones, y a los aficionados en los estadios, en las redes sociales o en el bar.
En estos casos, el protocolo actual puede estar predisponiendo psicológicamente a los árbitros de campo a cambiar su decisión original. En este momento, si el árbitro echa un segundo vistazo al monitor y mantiene su decisión, efectivamente se ha "reafirmado", por lo que podría haber tomado la decisión "equivocada" dos veces. Si cambian su decisión original, entonces esta responsabilidad se traslada en cierto modo al VAR que interviene. Por lo tanto, puede resultar más conveniente para los árbitros cambiar su decisión", argumenta el profesor Walker.
Y, ahora, ¿qué?
"Con la alta prevalencia de decisiones revocadas, podría ser más beneficioso adoptar un sistema de challenge (o revisión a petición) como en otros deportes", argumenta el analista sobre los posibles cambios que pueden suceder en el mundo del fútbol, aunque los descarta a corto plazo. Lo que sí veremos dentro de poco, según lo estudiado, es un cambio en la posición del VAR, lejos del aficionado, para evitar la implicación de la afición local. "Solo hubo 12 ocasiones a lo largo de las cuatro temporadas en las que los árbitros mantuvieron su decisión original en el monitor a pie de campo. Nueve de estas decisiones (75%) estaban directamente relacionadas con los locales. Esto señala la ubicación del monitor, ya que a menudo se coloca cerca del banquillo local y frente a los aficionados. Ya existen pruebas de que los árbitros favorecen implícitamente a los equipos locales, así como el sesgo de proximidad, que nos dice que también favorecemos a los que están cerca de nosotros. Podría ser sensato alejar los monitores de los aficionados y de los banquillos. Podrían estar en el túnel, donde aún se podrían televisar para permitir la transparencia en el proceso de toma de decisiones", explica.
Con todo, la pelota seguirá rodando y la polémica no desaparecerá. Para Walker, "el protocolo ha llegado para quedarse, aunque eso signifique más cambios de temporada en temporada", pero no se preocupen, la controversia y las conversaciones del café seguirán girando en torno a esa tarjeta roja mostrada por el árbitro de turno. Con VAR o sin VAR.
¿Para qué llegó el fútbol al VAR? Primero, con el objetivo de hacer el deporte rey más justo. El segundo propósito, acabar con la polémica. Ya no suben al marcador goles precedidos de errores arbitrales absurdos, pero el videoarbitraje está muy lejos de terminar con la controversia. Esa salsa a la que se agarra cada aficionado cuando la moneda sale cruz. La inconsistencia de los arbitrajes, especialmente en España, no ayuda a mejorar la credibilidad de un colectivo en el punto de mira del fútbol. Ellos se sienten atacados y señalados, mientras que los hinchas creen que, sencillamente, su labor es insuficiente. La crítica suele ser poco elegante, mezclada con insultos habituales y, en el peor de los casos, amenazas.