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El resurgir del cholismo: de las manos de Musso al mordisco de Sorloth
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En semifinales de Champions

El resurgir del cholismo: de las manos de Musso al mordisco de Sorloth

Los rojiblancos apelaron al corazón cuando menos fútbol tuvieron. Las paradas del portero argentino y la intensidad del delantero noruego fueron vitales para ganar al Barça

Foto: Simeone lo vivió con intensidad desde la banda. (Reuters/Susana Vera)
Simeone lo vivió con intensidad desde la banda. (Reuters/Susana Vera)
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Es un instante con capacidad para que la imagen quede congelada, de los que deciden el porvenir más inminente. Los pies de Juan Musso están petrificados, pero rápidamente cogen velocidad para evitar el desastre absoluto. Hay momentos en los que la fortuna debe convertirse en aliada, no en enemiga. Y el Atlético de Madrid la encontró cuando Fermín tuvo en su cabeza el 0-3. Ahí emergió el argentino para que los rojiblancos siguieran vivos en la eliminatoria.

Quizá sea tiempo para la hipérbole, para los elogios acalorados, para cualquier tipo de alabanza hacia Musso. El portero es la viva demostración de que siempre hay cabida para los secundarios en las historias, de que la vida va mucho más allá de los protagonistas. Si en la Copa del Rey fue héroe por accidente, en Champions se convirtió en una de las mayores certezas de este Atleti.

El Atleti ha encontrado su portero por azar justo cuando la figura de Jan Oblak estaba más cuestionada. Los dos meses de Musso, de hecho, invitan a la jubilación anticipada del esloveno. Las paradas a Lamine Yamal alcanzaron el sobresaliente y serán recordadas por su envergadura en años venideros.

El himno habla de coraje y corazón, valores a los que apeló el Atleti cuando el sufrimiento era consustancial al banquillo y al público. Sin fútbol que mostrar, con un juego alejado de la brillantez, la garra se erigió como el factor diferencial. El esfuerzo, axioma inquebrantable del cholismo, mantuvo a los rojiblancos de pie en los momentos de zozobra.

placeholder Musso salvó al Atleti. (Europa Press)
Musso salvó al Atleti. (Europa Press)

El terror a los 25 minutos

Era inevitable presagiar ese prólogo del Barcelona, capaz de creer en una remontada inverosímil para algunos. Sin embargo, los azulgranas, liderados por una generación que más pronto que tarde les dará alegrías, mostraron una fe inquebrantable a pesar de que los precedentes eran los mayores pájaros de mal agüero. Tres veces se han enfrentado en Champions y en todas ha ganado el Atleti.

Mención aparte merece también Alexander Sorloth. Su colmillo se transformó en la mejor guía en los momentos de incertidumbre. Ambas entradas, en la ida y en la vuelta, revolucionaron la eliminatoria. El gol en Barcelona allanó el camino hacia la semifinal, con una ventaja más amplia que al menos les permitía respirar.

La eliminatoria estaba en un puño cuando entró en el Metropolitano. Si su gol desniveló la ida, fue protagonista de nuevo en la expulsión de Eric García, jugada que le enseñó al Atleti la carretera hacia el éxito. Aún hubo tiempo para que el sufrimiento imperara, pero con diez jugadores había menos margen para la hecatombe.

Los fallos condenaron al Barça

Dos expulsiones condenaron al Barcelona en estas semifinales, confirmando que la Champions penaliza los errores hasta límites inescrutables. Un equipo joven y en formación está más próximo a los fallos porque carece del bagaje necesario. Estos pequeños detalles serán el mejor aprendizaje para desafíos futuros.

Ahora el Atleti espera rival, el Arsenal o el Sporting de Lisboa. Las dos veces anteriores que eliminó al Barça acabó en la final, con el destino negándole el título que tanto ansían. Simeone, sin embargo, con el duelo frente a la Real Sociedad este sábado, se mantiene ajeno a la Champions por algunos días. Pero la superstición sigue presente y seguro que anhelan una plaza en Budapest en mayo.

Es un instante con capacidad para que la imagen quede congelada, de los que deciden el porvenir más inminente. Los pies de Juan Musso están petrificados, pero rápidamente cogen velocidad para evitar el desastre absoluto. Hay momentos en los que la fortuna debe convertirse en aliada, no en enemiga. Y el Atlético de Madrid la encontró cuando Fermín tuvo en su cabeza el 0-3. Ahí emergió el argentino para que los rojiblancos siguieran vivos en la eliminatoria.

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