Un Atleti en su más pura esencia sella el pase a cuartos en Londres y se cita con el Barça (3-2)
Los colchoneros fueron derrotados en el Tottenham Stadium, pero hicieron valer el 5-2 de la ida. El golazo de Julián dio tranquilidad. La vuelta con los azulgranas será en casa
Julián empató el duelo con un derechazo. (EFE/Tolga Akmen)
La remontada sonaba a utopía, pero la Champions cuenta con numerosos giros de guion en su biografía, algunos cerca de El Metropolitano. El optimismo estaba permitido, pero la relajación se convertiría en un exceso que podía conllevar un peaje. El Atlético de Madrid, sin embargo, no tuvo nada que lamentar porque cerró el pase a cuartos de final, donde se ha citado con el Barcelona tras perder ante el Tottenham en Londres (3-2). La ida será el 7 o el 8 de abril en el Camp Nou.
El frío (y la niebla) londinense suele servir como impulso a los equipos ingleses, más aún si enfrente están los españoles. Las estadísticas daban margen a la fe, a aquellos que buscaban la complicidad del azar: el Tottenham no había encajado aún en su estadio en Champions. Los datos, que acostumbran a poner nervioso a Diego Simeone, sirvieron esta vez de parapeto, porque el Atleti acabó con esa imbatibilidad.
Los spurs salieron con un plan definido, con un monopolio de la posesión que hubiera aburrido hasta en un partido de niños. El aburrimiento no fue demérito de los ingleses, conste, más bien al contrario. El Atleti se erigió como un bloque cuya organización se asemejó a la de un ejército. No hubo nada de improvisación, todo estaba debidamente medido.
Con posesión, pero sin ocasiones, el Tottenham era incapaz de sortear su letargo. El Atleti, por su parte, estaba ubicado en la comodidad a pesar de que su partido se aproximara más a una jornada de atletismo que de fútbol. Pero el esfuerzo físico pronto vino acompañado de carreras en dirección a la portería rival, fieles a ese estilo galopante, potenciado desde el aterrizaje de Ademola Lookman.
Kolo Muani adelantó al Tottenham. (Europa Press)
El tramo final de la primera parte
El fútbol, sin embargo, muestra abultados paralelismos con los índices bursátiles. Las fluctuaciones fueron notables y comenzaron en el tramo final de la primera parte. El cabezazo de Kolo Muani, que remató solo en el punto de penalti, adelantó a los ingleses. Y sirvió para comprobar que la trinchera se había convertido en una pradera.
La incomodidad del Atleti radiografió el buen momento de los spurs. Disfrutaron de ese tramo, porque encontraron a un clarificador como Xavi Simons, capaz de ejercer de metrónomo incluso en los momentos de zozobra. Su suplencia en el duelo de ida se hace aún más incomprensible tras ver la vuelta. La mala praxis de Igor Tudor es la explicación a la delicada coyuntura que viven.
La incógnita era conocer la reacción de los ingleses tras el paso por los vestuarios. El Atleti acabó tan mal la primera mitad que es posible que pensaran que la fortuna seguía alejada, fiel a la estadística resaltada en la previa. Nada más lejos de la realidad. El imbatible Tottenham Stadium quedó atrás tan pronto como Julián Álvarez lo decidió.
El cabezazo de Hancko
Julián, que durante meses estuvo en un paupérrimo estado de forma, se ha reencontrado con su mejor versión y dejado atrás a los fantasmas. Su derechazo, con un volteo brillante, fue tan imprevisible que quizá por eso acabó en la red. Cuando la jugada parecía sin peligro, Álvarez recordó que solo estaba en el epílogo.
La clasificación, un hecho tras el empate, estaba allanada, pero Simons se negó a aceptar el destino que les venía impuesto. Su remate acabó en la esquina de la red, inapelable, con una técnica demasiado cercana a la brillantez. Hay opciones de que en Barcelona se hayan preguntado cómo se pudo esfumar un futbolista así.
David Hancko puso las tablas con un cabezazo en el primer palo, instante previo a que Simeone se arrodillara, quién sabe si dando gracias por el pase cerrado. Y por recuperar las pulsaciones perdidas. Su salud, sin embargo, volvió a experimentar una importante volatilidad porque Simons marcó de penalti en el descuento y su equipo sufrió en los minutos finales. Pero el billete a cuartos estaba sellado. Era el Atleti en su más pura esencia.
La remontada sonaba a utopía, pero la Champions cuenta con numerosos giros de guion en su biografía, algunos cerca de El Metropolitano. El optimismo estaba permitido, pero la relajación se convertiría en un exceso que podía conllevar un peaje. El Atlético de Madrid, sin embargo, no tuvo nada que lamentar porque cerró el pase a cuartos de final, donde se ha citado con el Barcelona tras perder ante el Tottenham en Londres (3-2). La ida será el 7 o el 8 de abril en el Camp Nou.