Es noticia
El Tottenham emula al Barça y el Atleti se lleva una amplia ventaja a Londres (5-2)
  1. Deportes
  2. Fútbol
IDA DE LOS OCTAVOS DE CHAMPIONS

El Tottenham emula al Barça y el Atleti se lleva una amplia ventaja a Londres (5-2)

Cuatro goles en 22 minutos otorgaron un gran margen a los rojiblancos. Antonin Kinsky, con errores de bulto, fue sustituido al cuarto de hora. Julián marcó doblete y redondeó la noche

Foto: El Atleti consiguió una amplia ventaja. (Europa Press)
El Atleti consiguió una amplia ventaja. (Europa Press)

Un inicio demoledor, relampagueante, sin margen para el pestañeo, para realizar cualquier acción próxima a la parsimonia. Resultó imposible que la tranquilidad predominara en El Metropolitano porque los golpes se sucedieron de manera incontrolable. Uno tras otro. El Atlético de Madrid se exhibió ante el Tottenham, como hizo frente al Barcelona, y con cuatro goles en 22 minutos cogió carrerilla camino de los cuartos de final de la Champions (5-2).

El duelo presentó anomalías severas, incapaces de encontrarse incluso en las situaciones alejadas de la asiduidad. Los dos groseros errores de Antonin Kinsky lo ubicaron a una distancia mínima de estar en rotunda connivencia con el Atleti. Un cuarto de hora bastó para que Diego Pablo Simeone, ajeno al autocontrol en la banda, tuviera margen para sentirse relajado, aunque fuera algo efímero.

Marcos Llorente jugó de centrocampista, fuera de la banda, pero no importó. Confiado en alejarse del fútbol más pronto que tarde, se erigió una vez más como el diamante del equipo, incapaz de perder el brillo a pesar de desempeñarse en una posición poco habitual esta temporada. Algunos se olvidan de que, precisamente, fue ahí donde inició su carrera. Los orígenes dejan experiencias inolvidables a pesar del transcurso de los años.

Llorente adelantó a los rojiblancos con un derechazo raso justo cuando Kinsky protagonizó el primero de sus dos errores, antes de que Mickey van de Ven se resbalase y Antoine Griezmann aumentase la ventaja. El césped estuvo tan rápido que los resbalones se sucedieron con un saldo indudablemente positivo para el Atleti, aliado con la fortuna como solo hacen los buenos amigos.

placeholder Kinsky fue reemplazado al cuarto de hora. (Europa Press)
Kinsky fue reemplazado al cuarto de hora. (Europa Press)

La ovación de El Metropolitano

Kinsky redondeó su noche para el olvido con un pase que dejó a Julián Álvarez solo ante la portería para marcar a placer. A esas alturas, es posible que el propio portero sospechase que su comida contenía alguna sustancia indebida. Ya lo avisó Carlos Bilardo: los alimentos hay que comprarlos a diez kilómetros del lugar de concentración. Y cada día en una tienda distinta.

Igor Tudor, cuyo puesto pende de un hilo y que aún desconoce si el fin de semana seguirá en Londres, señaló a Kinsky con un cambio inesperado. El Metropolitano, en un gesto de deportividad manifiesta, se sintió tan incrédulo por la sustitución que protagonizó una atronadora ovación, alejada de la ironía y la risa. El portero se marchó al vestuario con un enfado de dimensiones incalculables, previo abrazo con Guglielmo Vicario, su sustituto y encargado de resistir en la zozobra.

Los truenos, sin embargo, aún no habían concluido. Robin Le Normand aumentó la ventaja tras un cabezazo y se marchó a celebrarlo con Clément Lenglet. La situación era tan inverosímil que algunos optaron por sacar los ibéricos y armar el bocadillo. La relajación también llegó al césped, donde la inestabilidad se apoderó del Atleti.

placeholder Le Normand marcó el cuarto tanto. (Europa Press)
Le Normand marcó el cuarto tanto. (Europa Press)

La inconsciencia del Tottenham

El Tottenham, a pesar del escaso optimismo y el correctivo, jugó como solo lo hacen los optimistas más empedernidos. Se soltaron sin ser conscientes del resultado y, quizá fruto de esa inconsciencia juvenil, marcaron su primer tanto por medio de Pedro Porro. El español batió a Jan Oblak con un derechazo raso que inauguró uno de los escasos minutos de silencio de la jornada.

La respiración siguió contenida porque el Cuti Romero remató al palo. El fútbol es tan indeciso que un equipo con una ventaja de cuatro goles es capaz de solicitar al árbitro el descanso. La diversión se había transformado en un sufrimiento tangible a pesar de la distancia en el marcador. En general, hay noches que no merecen ser alargadas.

placeholder Julián marcó un doblete. (Europa Press)
Julián marcó un doblete. (Europa Press)

Mágico González definió la noche como asunto serio que merece respeto, desconocemos si en términos estrictamente balompédicos. Pero la del Atleti todavía dio espacio a más sorpresas, con los impasses propios de un partido. Oblak rechazó el cabezazo de Richarlison antes de que Griezmann dejara a Julián en una carrera hacia la gloria. Corrió a la misma velocidad que una gacela para marcar el quinto y rematar la noche.

El Atleti, sin embargo, en su afán por complicar, aunque poco, un destino cargado de fortuna, recibió el segundo gol de los ingleses. Dominic Solanke aprovechó un error de Oblak en la salida de balón y ejecutó un derechazo que ni siquiera despertó sonrisas en los spurs. A pesar de que a veces el fuego pueda ser amigo, no siempre es suficiente para ser derrotado. Los ingleses concluyeron la noche con un choque entre dos compañeros, Romero y Palhinha, como metáfora de una noche que quieren olvidar pronto.

Un inicio demoledor, relampagueante, sin margen para el pestañeo, para realizar cualquier acción próxima a la parsimonia. Resultó imposible que la tranquilidad predominara en El Metropolitano porque los golpes se sucedieron de manera incontrolable. Uno tras otro. El Atlético de Madrid se exhibió ante el Tottenham, como hizo frente al Barcelona, y con cuatro goles en 22 minutos cogió carrerilla camino de los cuartos de final de la Champions (5-2).

Atlético de Madrid
El redactor recomienda