El Getafe pesca en la desesperación de un Madrid para olvidar entre pitos del Bernabéu (0-1)
Horrorosa imagen, una vez más, del Real Madrid en casa. El Getafe de Bordalás ejecutó su plan y un solitario gol de Satriano bastó para llevarse el botín. Segunda derrota consecutiva en LaLiga para los de Arbeloa
Cantaban Enrique Bunbury y Nacho Vegas eso de "hay días que valdría más no salir de la cama" y este primer lunes de marzo lo tarareó cada madridista que acudió al Santiago Bernabéu. El Real Madrid sufrió una dolorosa, dolorosísima derrota ante el Getafe por 1-0. ¿Accidente? Nada de eso: la constatación de que el proyecto deportivo del conjunto blanco depende de fogonazos de genialidad. No hay intención, no hay coordinación, no hay constancia... No hay, en definitiva, fútbol.
Martín Satriano, fichaje del mercado invernal de los azulones, marcó el primer y único gol del encuentro con una volea desde la frontal imparable para Courtois en el minuto 39. A partir de entonces, un dominio sin verdadero peligro que desesperó a la hinchada blanca. Esta dedicó una sinfonía de pitos a sus futbolistas. Es la segunda derrota consecutiva del equipo de Álvaro Arbeloa en LaLiga. Un resultado que permite al FC Barcelona marcharse con cuatro puntos de ventaja en la lucha por el campeonato.
Es demasiado sencillo hacerle daño al Real Madrid. Bordalás supo leer el encuentro y complicó la ofensiva de Arbeloa a base de sostener dos líneas atrasadas y dejar claro a sus pupilos la necesidad de pelear cada balón dividido como si fuera el último. Otrora, la calidad individual de los futbolistas del Real Madrid era suficiente para superar estos escollos sin demasiado problema; en la actualidad, cada partido es una montaña que escalar.
Lesionados y canteranos
Comenzó su semana extraña el Real Madrid. Descansar el fin de semana, jugar lunes y viernes. La eliminación copera frente al Albacete y el calendario de los octavos de final de la Champions League (el partido contra el City de la ida se disputará el martes 10 de marzo) son los causantes de estas citas tan poco habituales en la Casa Blanca. Numerosos contratiempos en la plantilla de Arbeloa, con lesionados como Raúl Asencio o Camavinga. Peor pinta tiene lo de Kylian Mbappé. El Madrid salió al paso de los rumores sobre una posible intervención en el esguince de su rodilla izquierda, confirmando el diagnóstico y la decisión de apostar por un tratamiento conservador.
La respuesta del técnico blanco ante las bajas fue apostar por canteranos. Valiente y no demasiado habitual en el Real Madrid de los últimos años, pero muy gustosa para el Santiago Bernabéu. Por fin, Thiago Pitarch debutó como titular. En el club se le señala como el gran organizador que necesita el equipo; incluso Xabi Alonso nos puso sobre la pista de este proyecto de futbolista, pero la realidad es que el técnico tolosarra no le dio oportunidades. Un dolor de muelas de Camavinga, titularísimo con Arbeloa, le brindó la ocasión al canterano.
SI LO METE HAY QUE CERRAR EL BERNABÉU ✨
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Arda Güler disfrazándose de Zinedine Zidane 😍#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/Gcpyv1pF4I
Los primeros 15 minutos de encuentro fueron la definición de las virtudes y los vicios que tiene el Real Madrid. Vertiginoso a la contra, con un Vinícius Jr que lleva dos meses siendo una auténtica amenaza para las defensas rivales. Pero cuando al equipo de Arbeloa le toca defender... Houston, Houston, tenemos un problema. Diego Rico rozó el gol azulón, aun así, Trent Alexander-Arnold salvó la pelota bajo palos.
David Soria se hizo un gigante ante Vinícius, con muchísimo espacio por delante, al aguantar hasta el último segundo sin vencerse en un uno contra uno. El brasileño intentó engañar y buscar el palo corto, pero el portero español despejó con el pie. Acción que vale tanto como un gol.
Transcurrían los minutos como solo pasa la vida un lunes laboral cuando Arda Güler sacó la varita de mago. El mediapunta turco entró desenfrenado en el área azulona con una exquisita ruleta que provocó los aplausos del Santiago Bernabéu. Pueden imaginarse a qué futbolista francés recordó el regate. Soria volvió a evitar el tanto con una parada de mérito al chut posterior de Güler, quien pidió energía a su público.
La acción de Rüdiger con Diego Rico en la que el @GetafeCF pidió tarjeta#LALIGAenDAZN ⚽️ pic.twitter.com/LkYV0zbgTV
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El partido subió en tensión con Rudiger como protagonista. Primero con una falta en ataque sobre Luis Vázquez luego con un duro golpe de Diego Rico con el central alemán. Rudiger cayó sobre el rostro del delantero español y su rodilla impactó en la mandíbula de Rico. Tortazo importante. Según el defensa madridista, se trataba de un choque fortuito y así lo entendió también el VAR, que no vio nada en la revisión. En la repetición no pareció un accidente.
Se estaba jugando a lo que quería el Getafe, con un plan mucho más definido. Y terminó por servirse el plato que estaba cocinando Bordalás. Satriano se encontró una pelota en la frontal y la pegó con el alma. Una volea con el empeine exterior que se coló por la escuadra de Courtois. Un gran gol que colocaba a sus vecinos por delante. No tardó en impacientarse el Bernabéu, con una pitada en el primer pase hacia atrás del Real Madrid en la jugada posterior al tanto. El equipo de Arbeloa atacaba por volumen, pero no por calidad. Lo intentaba Vinícius, no demasiado fino, pero asumiendo responsabilidades.
La primera mitad terminó con pitada general del Santiago Bernabéu. ¿A qué? Al árbitro, al Getafe, a sus jugadores... Otra vez al borde de un ataque de nervios al ver que tres puntos se escapaban y que, de acabar así el encuentro, el Barça se escaparía con cuatro puntos de ventaja en la lucha por LaLiga.
A los diez minutos de la reanudación, el panorama seguía siendo el mismo. El Getafe de Bordalás, con un gol por delante, tenía clarísimo cuál era su plan. El del Madrid todavía estaba por descubrirse. Arbeloa quiso dar un golpe sobre la mesa. Triple cambio con Rodrygo, Carvajal y Huijsen entrando en escena, mientras que Pitarch, Trent y Alaba dejaron el terreno de juego.
El club merengue amasaba tanto balón como poca invención. Balón de un lado a otro, apenas desmarques. Así es muy difícil. A la primera que Vini pudo correr, llegó el peligro. Una asistencia de exterior del brasileño provocó el conato de remontada del Santiago Bernabéu, que necesita poquito para entonarse en ese tipo de situaciones, pero no hubo remate. Gonzalo no paraba de moverse, sin encontrar ocasiones claras.
Quedaban 20 minutos y la impaciencia brotó. Fuera Güler, dentro Mastantuono. Solo Tchouaméni y Valverde guardaban las espaldas del mediocampo a esas alturas de partido. Huijsen y el pivote francés se llevaron sendas amarillas por dos faltas a destiempo. El Getafe se desenvolvía mucho mejor en las jugadas grises para desesperación madridista.
Rudiger, que las tuvo de todos los colores con los futbolistas del Getafe, rozó el gol del empate en un córner cerradísimo, pero la pelota se marchó fuera. El VAR desechó una posible mano de Juan Iglesias en el área y Vini se quejó amargamente. Sabía que se le estaba escapando LaLiga entre los dedos. David Soria aceptó el reto de ser el héroe azulón con otra parada de muchísimo mérito, esta vez ante un remate de cabeza de Rodrygo previo pase de rosquita made in Mastantuono.
No sufrió demasiado el equipo de Bordalás en los últimos minutos. Brahim entró por Tchouaméni en una apuesta total de Arbeloa. No daría resultado. Mucho dominio, todo estéril. Mastantuono se ganó una roja directa por decirle algo a Muñiz Ruiz. Sin peligro real, la derrota se consumó con una gran pitada como banda sonora. El Getafe conquistó el Santiago Bernabéu y el Madrid dio un paso atrás en la lucha por LaLiga. No da señales de reacción el proyecto de Arbeloa.
Cantaban Enrique Bunbury y Nacho Vegas eso de "hay días que valdría más no salir de la cama" y este primer lunes de marzo lo tarareó cada madridista que acudió al Santiago Bernabéu. El Real Madrid sufrió una dolorosa, dolorosísima derrota ante el Getafe por 1-0. ¿Accidente? Nada de eso: la constatación de que el proyecto deportivo del conjunto blanco depende de fogonazos de genialidad. No hay intención, no hay coordinación, no hay constancia... No hay, en definitiva, fútbol.