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Un solitario gol de Turrientes da ventaja a la Real y Anoeta decidirá el finalista vasco (0-1)
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SEMIFINALES DE LA COPA DEL REY

Un solitario gol de Turrientes da ventaja a la Real y Anoeta decidirá el finalista vasco (0-1)

El pase de Carlos Soler fue empujado a la red por el canterano. Los donostiarras fueron superiores y Álex Padilla evitó que la diferencia en el marcador fuera mucho mayor

Foto: Turrientes se besó el escudo tras el gol. (EFE/Luis Tejido)
Turrientes se besó el escudo tras el gol. (EFE/Luis Tejido)
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Los derbis son partidos ajenos a la realidad. Los sentimientos florecen y emerge la parte más visceral del ser humano. No importó que el Athletic viviese un paupérrimo momento, el peor desde el regreso de Ernesto Valverde, tampoco que la Real Sociedad haya encontrado la felicidad con Pellegrino Matarazzo. Una alegría que se mantendrá una semana más gracias a la victoria en San Mamés, que los deja a un paso de regresar a La Cartuja para otra final de Copa del Rey (0-1).

De nada sirvió que los leones se apoderaran de la posesión en el tramo inicial. Los movimientos horizontales de la pelota (casi) transformaron el duelo en uno de balonmano. La Real, bien plantada y con su solidez defensiva, se mantuvo a gusto incluso en la dificultad. Algo ha cambiado en San Sebastián y solo un estadounidense tiene los argumentos para explicarlo.

La posesión y el arreón inicial pronto quedaron en el olvido. Fue tan fugaz como vertiginoso el ritmo impuesto por la Real. Los donostiarras monopolizaron la posesión con la misma intensidad que los monologuistas se apropian del relato. Sus buenas acciones condenaron al Athletic y obligaron a que apareciera Álex Padilla, cuyas paradas lo convirtieron en el héroe de la noche incluso en la derrota.

El Athletic tiene opciones en Anoeta porque su portero se encargó de ello, sin necesidad de imaginar otros motivos. La Real está ante su tercera semifinal consecutiva y ya conocen qué es lo que dice el refrán. El infortunio vivido frente al Mallorca y el Real Madrid en años anteriores convierte esta ocasión en la más adecuada para regresar a Sevilla un lustro después.

placeholder Matarazzo le ha cambiado la cara a la Real.(EFE/Luis Tejido)
Matarazzo le ha cambiado la cara a la Real.(EFE/Luis Tejido)

El recuerdo de La Cartuja

La Cartuja, además, es un terreno que trae gratos recuerdos a la Real. Allí ganaron la Copa del Rey en 2021, precisamente en un derbi vasco (0-1), y rompieron la sequía de 34 años sin títulos. Vivirlo sin público como consecuencia de la pandemia lo hizo descafeinado. Y es posible que la posibilidad de movilizar a toda San Sebastián sea una de las razones por las que tanto desean jugar la final.

El poste y Padilla mantuvieron al Athletic con más opciones de estar en la semifinal. El cabezazo de Pablo Marín no entró de milagro y así se sostuvieron los leones. La Real incluso protestó un penalti al descanso por mano de Ayemeric Laporte, pero el colegiado no lo señaló a pesar de ser revisado. Todo estaba por decidir.

No es descabellado pensar que algún miembro del Athletic visitara Lourdes recientemente, porque contaron con ayuda de la Divina Providencia. La parada de Padilla evitó el gol de Oyarzabal, pero la pelota le quedó a puerta vacía a Pablo Marín. Su disparo, sin embargo, impactó en el poste y mantuvo a los bilbaínos en plena connivencia con la fortuna.

placeholder Nico tuvo la ocasión más clara del Athletic. (EFE/Luis Tejido)
Nico tuvo la ocasión más clara del Athletic. (EFE/Luis Tejido)

El beso al escudo de Turrientes

Los milagros, no obstante, habían alcanzado su máxima capacidad. Carlos Soler se quedó solo ante Padilla y consiguió sortearlo con un toque, antes de que Turrientes adelantara a los donostiarras. Saltaron desde el banquillo, se besó el escudo y sonrió como lo hacen aquellos que son felices al doblegar al enemigo.

Valverde dio entrada a Nico Williams, todavía con molestias por la pubalgia que padece. A pesar de su situación, tuvo la ocasión más clara. Su remate de cabeza rozó el poste y casi genera taquicardias en Bilbao. Álex Remiro se había quedado inmóvil y el público ya estaba en pie, pero no pudo ser. La Real mantuvo su botín. Y Anoeta decidirá el finalista vasco.

Los derbis son partidos ajenos a la realidad. Los sentimientos florecen y emerge la parte más visceral del ser humano. No importó que el Athletic viviese un paupérrimo momento, el peor desde el regreso de Ernesto Valverde, tampoco que la Real Sociedad haya encontrado la felicidad con Pellegrino Matarazzo. Una alegría que se mantendrá una semana más gracias a la victoria en San Mamés, que los deja a un paso de regresar a La Cartuja para otra final de Copa del Rey (0-1).

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