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'Winter is coming'. Del frío del Metropolitano a las incógnitas del 'mix' Alemany-Simeone
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Ennio Sotanaz

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'Winter is coming'. Del frío del Metropolitano a las incógnitas del 'mix' Alemany-Simeone

Con el club en turbulencias institucionales y deportivas, la planificación tambalea: ventas tempranas, refuerzos tardíos y dudas sobre Alemany mientras Simeone busca respuestas antes de citas clave en Copa, Champions y Liga

Foto: Alemany atiende a DAZN en el Metropolitano. (EFE/Mariscal)
Alemany atiende a DAZN en el Metropolitano. (EFE/Mariscal)
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Cerrada por fin la ventana de fichajes de invierno, sumido el equipo en una preocupante crisis de juego e identidad y digiriendo todavía los malos resultados de las últimas semanas, el Atlético de Madrid se encamina hacia unas semanas que, en lo deportivo, se presumen decisivas para intentar dar algo de lustre a lo que queda de temporada. Pero como nada es fácil a orillas del Metropolitano, parece que lo hace además envuelto en un ambiente extraño, inédito y con demasiadas aristas.

El habitual código de silencio que reina en esa entidad hace que sea muy difícil saber qué pasa realmente ahí dentro y cualquier cosa que podamos decir entrará siempre en el terreno de la especulación. Uno no sabe si se está viviendo una simple mala racha deportiva, si asistimos a los últimos coletazos de un proceso de decadencia que podría ser ya imparable o si todo es simplemente el resultado de determinadas argucias de alcoba, bastante cobardes, destinadas a provocar un cambio que nadie quiere asumir.

Con la parte administrativa y financiera secuestrada desde hace semanas por la sorprendente noticia de unos potenciales futuros dueños —algo que a mí me suena más a una financiación en condiciones leoninas que a otra cosa—, la parte deportiva parece desangrarse cada vez a mayor velocidad. Y no se avista un torniquete a corto plazo.

El curandero habitual, Simeone, parece haber perdido los poderes de antaño y se muestra irreconocible. Lo que siempre había sido una figura icónica e invulnerable, una que transmitía seguridad y en la que era muy fácil creer, aparece ahora como un simple ser humano. Uno cansado y al que le está costando adaptarse a la imparable evolución del fútbol. Uno que, por primera vez, parece verdaderamente superado por las circunstancias. Uno al que además han dejado solo desde su propio club.

placeholder Simeone, en rueda de prensa. (EFE/Rodrigo Jimenez)
Simeone, en rueda de prensa. (EFE/Rodrigo Jimenez)

La planificación deportiva del Atlético de Madrid lleva demasiados años siendo algo secundario. Lejos de evolucionar como hicieron los clubes profesionales que coqueteaban con la élite, aquí se prefirió dejarlo todo en manos de la tradición familiar, los agentes de confianza y las comisiones. Hace muchos años que el Atleti no tiene una plantilla equilibrada, pero hace todavía más que no parece existir un diseño coherente detrás. Siempre fue mucho más importante cuadrar las cuentas invirtiendo poco, que hacer crecer al equipo a través de un proyecto bien diseñado. ¿No me creen? El gasto neto en fichajes durante los quince años que lleva entrenando Simeone es de once millones de euros por año. ¡Once! Esto lo sitúa en la cuadragésimo cuarta posición entre los equipos del mundo que más gastan. Justo detrás del CD Cruz Azul y por debajo de potencias futbolísticas como el Como italiano. Sospechoso, tratándose de un equipo que las consultoras especializadas sitúan entre los quince con más ingresos del mundo.

Confirmado el auténtico desastre que fueron las campañas de fichajes de los dos últimos años; creo que no hace falta detenerse mucho en eso, la llegada de Mateu Alemany parecía poner algo de cordura en la parte peor gestionada de la SAD. El ejecutivo balear aterrizaba precedido por una reputación muy sólida: conocimiento del mercado nacional, experiencia y múltiples contactos. A las pocas horas ya se vio además que venía con el respaldo de la dirigencia. De hecho, se postuló como cara pública de la institución, otra de las grandes carencias históricas del club. Generó ilusión, elevó las expectativas y parecía una herramienta tremendamente poderosa para transformar una dirección deportiva antigua, errática y desfasada en algo de lo que poder presumir. El problema es que lo mismo no vino para eso.

Foto: mercado-atletico-madrid-quiero-creer
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Me resulta difícil calificar la reciente ventana de fichajes de invierno, la primera con Mateu Alemany al frente. Juzgando simplemente el resultado, cuesta creer que su trabajo responda a las demandas del entrenador. Y no creo tampoco que cubra mínimamente las muchas carencias evidentes del equipo o que sirva para competir con los equipos que encabezan la Liga y la Champions. Si analizamos además cómo se ha dado todo el proceso, las conclusiones pueden llegar a ser verdaderamente inquietantes.

El Atleti vendió a cuatro jugadores de la primera plantilla, prácticamente el primer día. Es lógico que fuese así. La ventana de invierno suele ser muy complicada porque llega en mitad de la competición y las oportunidades se reducen a jugadores que no cuentan en sus clubes o que necesitan salir por alguna otra circunstancia. Esto es algo que suele saberse de antemano y los clubes bien gestionados, teniendo en cuenta que la competición no para, suelen adelantar el trabajo para reforzar a sus equipos cuanto antes. Javi Galán, una de las salidas, ha estado ya disponible para Osasuna en seis partidos desde que comenzó el periodo de fichajes. Gallagher hizo el pasado domingo un gran partido contra el City, llevando la camiseta del Tottenham.

El Atleti, por el contrario, firmó sus flamantes nuevos fichajes diez minutos antes de que se cerrase el plazo. Esto no habla muy bien de una supuesta planificación. En uno de los momentos más críticos de la temporada, el equipo ha tenido que jugar cuatro competiciones con una plantilla mermada de forma artificial. No creo que nadie discuta las salidas (mucho dinero por jugadores que contaban poco o que no contaban). Lo que no se entiende es que se hiciese tan poco por evitar desproteger al equipo.

Foto: simeone-crisis-atletico-madrid-mercado-fichajes

El Atleti ha fichado a Lookman, un futbolista nigeriano que cubre una de las muchas debilidades de la plantilla: la falta de alguien que encare. Me parece un buen fichaje, pero se sabía su situación desde septiembre. Quiso irse en verano al Inter y desde ese momento su relación con Atalanta, Club amigo, quedó tocada. Su precio no ha variado tampoco mucho desde entonces. Aun así, se ficha el último día posible. Y por cierto, por dar perspectiva, se pelea por el fichaje con el Fenerbahçe, no con el City, el Arsenal, el Bayern, el Madrid o el Barça.

placeholder Mendoza, nuevo fichaje rojiblanco. (EFE)
Mendoza, nuevo fichaje rojiblanco. (EFE)

Mucho más inquietantes son las otras dos incorporaciones: Obed Vargas, un muchacho mexicano (¡nacido en Alaska!) de poco más de veinte años, que solamente tiene experiencia en la MLS norteamericana; y Rodrigo Mendoza, centrocampista de edad parecida, que tiene una docena de partidos jugados con el Elche. Se habla maravillas del potencial futbolístico de ambos (me falta conocimiento para pronunciarme), pero es difícil creer que supongan un aporte significativo para lo que resta de temporada.

Conociendo a Simeone, es como regalarle una preciosa guitarra Telecaster a un guitarrista zurdo. Algo que solamente puede entrar en la categoría de broma, error, o mensaje cifrado. Sobre todo, teniendo en cuenta que Simeone se había quejado públicamente de falta de refuerzos. Más, cuando Alemany había dicho públicamente que la plantilla estaba ya bien y que sólo llegarían futbolistas diferenciales que subiesen el nivel. ¿Problemas en el paraíso? En pocas horas el Atlético de Madrid se juega en Sevilla seguir en la Copa del Rey.

En quince días, el Atlético de Madrid se juega frente al Brujas seguir en la Champions.

El Atlético de Madrid está a diez puntos del líder de la Liga y le saca otros diez al primer equipo que se queda fuera de posiciones Champions.

Alguno dirá que los objetivos están ya cumplidos. Otros no. Se acercan días interesantes, me temo.

Winter is coming.

Cerrada por fin la ventana de fichajes de invierno, sumido el equipo en una preocupante crisis de juego e identidad y digiriendo todavía los malos resultados de las últimas semanas, el Atlético de Madrid se encamina hacia unas semanas que, en lo deportivo, se presumen decisivas para intentar dar algo de lustre a lo que queda de temporada. Pero como nada es fácil a orillas del Metropolitano, parece que lo hace además envuelto en un ambiente extraño, inédito y con demasiadas aristas.

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