Florentino Pérez nunca creyó en Xabi Alonso (porque nunca ha creído en los entrenadores)
Nada más conocerse la noticia, los aficionados se hicieron la misma pregunta: ¿es el Madrid el que echa a Xabi o es Xabi el que se marcha del Madrid? Pues hay un poco de las dos cosas
Xabi y Florentino, tras la final de la Supercopa en Yeda. (Reuters/Vincent West)
Posiblemente, y sin que sirva de precedente, que el Real Madrid hablara en su comunicado oficial de "mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso" para "poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo" refleja lo sucedido. No en vano, alas ganas que Florentino Pérez tenía de despedirle, avivadas, según cuentan, por el presidente de honor, José Martínez Pirri, se unió el hartazgo del propio Xabi, quien nunca se sintió respaldado por el club en su intento por poner orden en un vestuario viciado y malcriado.
Basta con recordar lo sucedido con Vinícius tras sustituirle en el Clásico de Liga y lo que se generó a continuación, con el silencio del club y el comunicado del brasileño, o el gesto antideportivo de Mbappé en Yeda, contrarrestando su orden de hacer pasillo al FC Barcelona. ¿Dónde ha quedado el famoso y admirado señorío del Real Madrid?
Sin embargo, y aunque difícilmente este extremo será confirmado, la última gota de la paciencia del efímero técnico blanco parece que fue ver cómo, después incluso de anunciar el once inicial de la final de la Supercopa, en la que Arda Güler figuraba como titular, se le impusiera alinear a Gonzalo. Lo único que está claro es que no fue un error del departamento de comunicación.
Así se entendería el extraño papel que desempeñó el canterano persiguiendo a De Jong, además de la firme decisión de Alonso de plantearse su continuidad, algo que se precipitó tras una derrota en la que, curiosamente, la mayoría de los análisis coincidieron en que el Real Madrid había sabido contrarrestar el juego del FC Barcelona. Y, sobre todo, en la segunda parte, había estado cerca de poder llevarse incluso la final. Eso sí, como pasa en estos casos, el resultado final lo cambió todo.
La pregunta que todos los aficionados se hacen
Es lógico que, nada más conocerse la noticia, la pregunta que se hicieran los aficionados fuera si a Xabi Alonso le habían echado o había sido él quien había decidido irse. Lo cierto es que, como comentábamos al principio, fue el propio club el que en su comunicado habló de "mutuo acuerdo". Algo que en este caso tiene todo el sentido, pues ni Florentino aguantaba más a Xabi Alonso, y de hecho basta con ver a quién ha colocado en su lugar, y el ya ex técnico blanco sabía que ya no podía seguir y lo más inteligente era negociar.
Xabi Alonso, durante la final de la Supercopa. (Reuters/Vincent West)
Nos lo preguntábamos en este diario hace poco más de dos semanas: "Sabemos lo que Florentino le hizo a Xabi como futbolista: ¿lo repetirá ahora como entrenador?". La respuesta ya la saben. Once años después de su salida como jugador del Real Madrid por la puerta de atrás, y a pesar de tener aún dos años más de contrato, Xabi regresó al Estadio Santiago Bernabéu como entrenador. De donde, efectivamente, este lunes volvió a salir por la misma puerta y también pese a tener firmados dos años más de contrato, cuya rescisión en este caso es evidente que habrá negociado.
Xabi aceptó la oferta de José Ángel Sánchez —que no de Florentino— después de tres años en el Bayern de Guardiola. Uno de transición entre su carrera como futbolista y la de entrenador. Otro al frente del Infantil A del Real Madrid. Tres a los mandos del Sanse, el segundo equipo de la Real Sociedad, con el que ascendió a Segunda División. Y, en los que llegó su confirmación, casi otros tres en el Bayer Leverkusen, por el que fichó con la temporada ya iniciada, hizo campeón de casi todo e, incluso, le pusieron su nombre a una calle.
Segunda vez que le 'invitan' a irse del Madrid
Hace once años, desde el entorno del Real Madrid —aunque en realidad habría que decir de su presidente— se dijo que fue Alonso quien se marchó "por motivos extradeportivos", en referencia a cuestiones personales. Sin embargo, la realidad es que, como ha vuelto a pasar ahora, fue Florentino quien, como suele decirse en estos casos, le invitó a irse. El tolosarra, como ha pasado ahora, aceptó, para sorpresa y desagrado de Carlo Ancelotti, su entrenador en ese momento.
El principal problema de Alonso lo vaticinamos también en este diario el pasado mes de agosto. "Como no fiche un jugón top en el medio, Xabi no tiene nada que hacer", era el comentario más repetido —lógicamente de manera anónima—, entre los entrenadores al hablar sobre cómo veían al Real Madrid que heredó de Ancelotti. Un Real Madrid al que el nuevo técnico subió en marcha, cuando aún no había terminado la temporada anterior. De ahí no solo que le tocara comerse el 4-0 del Paris Saint-Germain en el Mundial de Clubes, sino tener una pretemporada muy corta, con apenas un amistoso mínimamente serio.
La cuestión era que, después de haberse gastado 180 millones de euros en los fichajes de Dean Huijsen (58), Alexander Arnold (10), Franco Mastantuono(63) y Álvaro Carreras (50), el Real Madrid no había reforzado la posición que más le urgía a Alonso.
El CEO del Bayer , Fernando Carro, con Xabi. (Reuters/Thilo Schmuelgen)
Un jugador similar al que era él, para organizar el juego en el centro del campo. Desde el principio, y aún más si a ello se le suma que Florentino no quiso renovar a Luka Modric, Xabi intentó buscar una pieza que no tenía, al tiempo que se le exigía jugar como a él le hubiera gustado, pero no podía.
Fernando Carro, CEO del Bayer, lo clavó
Si a esto se le suma que, como muy bien dijo el CEO del Bayer Leverkusen en referencia a Pérez, "si el presidente dice que un entrenador es un mal necesario, si se le deja solo y siempre es él quien recibe las críticas", es evidente que el técnico gipuzkoano lo tenía muy complicado. "La situación es bien distinta a la que Xabi vivió en Leverkusen, donde todos remamos en la misma dirección y no dejamos solo al entrenador", añadió el español Fernando Carro.
Y es que este ha sido el principal problema que se han encontrado Xabi en el Real Madrid, como en su momento les pasó a Carlos Queiroz, Manuel Pellegrini, Rafa Benítez o su paisano Julen Lopetegui. Florentino nunca creyó en Alonso porque nunca ha creído en los entrenadores. La excepción que confirma la regla fue el portugués José Mourinho, quien no puede decirse que precisamente triunfara en el banquillo del Bernabéu, aunque Florentino siempre le respetó.
¿Será eso lo que Pérez busca con Álvaro Arbeloa, por cierto, íntimo amigo de Xabi? El tiempo lo dirá, aunque la cosa no pinta nada bien y el presidente del Real Madrid se ha quedado sin el comodín del público. Es decir, el del entrenador. Aunque cabe recordar que el Bernabéu nunca pitó a Alonso, sino a los jugadores. Esos a los que tanto malcría Florentino, algo que en su momento ya le costó la dimisión.
Posiblemente, y sin que sirva de precedente, que el Real Madrid hablara en su comunicado oficial de "mutuo acuerdo entre el club y Xabi Alonso" para "poner fin a su etapa como entrenador del primer equipo" refleja lo sucedido. No en vano, alas ganas que Florentino Pérez tenía de despedirle, avivadas, según cuentan, por el presidente de honor, José Martínez Pirri, se unió el hartazgo del propio Xabi, quien nunca se sintió respaldado por el club en su intento por poner orden en un vestuario viciado y malcriado.